IV MARATON NOCTURNO BILBAO – 2012
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IV MARATON NOCTURNO BILBAO – 2012

IV MARATON NOCTURNO BILBAO – 2012

Este ha sido un fin de semana intenso, lleno de esfuerzo, superación, mucho cariño y sobre todo una gran familia apoyando y dando ánimos en todo momento.
 
Como es nuestro clima, realmente tenemos que estar preparado para todo o lo que es lo mismo, entrenar en cualquier tipo de condiciones para que cuando se nos presenten podamos abordarlas con la mayor entereza posible.
 
La semana ha sido complicada para mí, el sábado 13 de octubre, participe en la GORBEIA SUZIEN, como ya he comentado en este blog y como sabéis aquellos que me seguís. La prueba fue preciosa pero más exigente de lo que había creído al terminar la misma. Con un maratón a la vista el próximo sábado no quedaba otra que no parar: lunes y martes rodar para miércoles y jueves hacer series largas para acabar el viernes rodando 8 kilómetros. Realmente las piernas no iban, pero poco a poco con paciencia comenzaron a funcionar y el viernes estaban bastante bien.
 
El sábado a la mañana, como todos los sábados tocaba piscina y como no podía ser de otra manera, tocaba hacer los deberes: 1.500 metros en la piscina de 25 metros de LAURO. Locura, pues quizás y que no lo es, realmente muy cuerdo no puedo estar cuando te matas a entrenar, sufres hasta el dolor tan solo por poder disputar una prueba que puede salir bien o no, lo que está claro es que si tienes los deberes hechos la posibilidad de éxito es mayor. Cual es la pasión que me impulsa a no para de correr, no lo sé, necesito hacerlo. Hay veces que parezco que realmente corro y solo esa sensación me reconforta para la cantidad de veces que me arrastro.
 
La cantidad de kilómetros basura que tengo que hacer para conseguir de vez, en cuando tener unos kilómetros de calidad, verdad que me entendéis. Esto es así, entrenar, cuidarse, vivir, amar, sentir y muchas veces parar, para seguir corriendo. para mí, por ejemplo, la piscina a la vez que un entrenamiento físico es psicológico: vuelta tras vuelta, cuenta que te cuenta hasta acabar, en esto se basa todo en controlar la mente y las sensaciones aunque ese control a nivel de nuestras relaciones personales nos haga ser demasiado fríos y sobre todo tercos como una mula.
 
La previsión de tiempo para el viernes era de lluvia, mientras que se abría una ventana para el sábado a la hora de la prueba, pero nada: cambio el viento, el viernes hijo bueno y el sábado un día horroroso.
 
Ante semejante panorama, siempre queda la eterna duda: va a llover mucho, la prueba comienza a las 21:00, la temperatura prevista es de 15 grados y tenemos 42 kilómetros. La previsión de participación era buena alrededor de 4.700 participantes, este ambiente lo pudimos palpar el  viernes al recoger el dorsal, el peque y yo. Menuda cantidad de gente que había, casi no se podía entrar en la sala habilitada. Una vez, localizado el número de dorsal asignado en la lista, las dudas se confirmaban, la participación del maratón rondaba los 1.500 y el resto estaban apuntados a la media maratón o a la carrera pirata. Pero bueno, todo no iba a ser malo, ni mucho menos, en la cola del maratón no había nadie para recoger dorsales así que no tuvimos que esperar nada.
Ver a la gente tan ilusionada me levantó el animo, da gusto como se anima la gente, antes esto no ocurría, ahora se ha popularizado mucho y eso es muy bueno para el deporte y para la salud de nuestra ciudad. Necesitamos gente sana, con mente alegre y despejada que participe y impulse la ciudad.
 
Lo que estaba claro, es que la carrera aparentemente sería, mucha gente hasta el kilómetro 21 y seguramente a partir de entonces solo o con poca gente para tomar la referencia y el ritmo. Parece claro que no quedaría otra que tirar de la calculadora y marcar un ritmo personal que a pesar de la soledad, el frío y la noche nos permitiera ir eliminando kilómetros con el mayor animo y el esfuerzo justo para mantener el ritmo y llegar a la meta entero.
 
La decisión estaba tomada, correría los 42 kilómetros, mucha gente me animaba a dejarlo a los 21 kilómetros, pero para eso no nos habíamos apuntado. Mucha gente, no lo entiende o quizás, le moleste entenderlo y te comentan en tono irónico: que pasa que para Aitor no son suficientes 21 kilómetros, es una pena oír eso, realmente es un reflejo de la sociedad donde la gram mayoría vive intentando ser alguien que no es, viven un continuo engaño y nos quieren hacer participe e ello y lo siento, no es así. No se trata de chulería o ser más o menos que otros, simplemente se trata de compromiso y de honestidad con uno mismo. Lógicamente partiendo de la base que estamos preparados para poder afrontar el reto con seguridad, sin riesgo pero a sabiendas que vamos a sufrir mucho porque ya hemos sufrido antes. 

Compromiso y honestidad que palabras verdad. 
 
Por otra parte, es muy agradable el cariño sincero de mucha gente que aun a sabiendas de la dificultad y del esfuerzo a realizar, te animan de corazón ya que saben que es lo que realmente te apetece hacer. Es difícil explicar porqué corremos y mucho más difícil es que la gente entienda que es lo que llevamos dentro, es lo que nos motiva y es lo que necesitamos para seguir siendo nosotros. No tenemos que demostrar nada a nadie, nos lo estamos demostrando constantemente a nosotros, kilómetro a kilómetro. La carrera nos pone a cada cual en nuestro sitio y os puedo asegurar que los humos se te bajan muy rápido.
 
El corredor, conoce su cuerpo, conoce sus dolores, conoce sus límites y siempre es sincero consigo mismo. Nadie como uno mismo se conoce, con los años, aprendes a oirte, a sentirte, a superar el dolor y a continuar aunque no está de más un poco de electrónica, por si en algún momento te exiges demasiado. 
 
El otro día, compararon nuestra afición a correr, a dar todo de nosotros, a vaciarnos simplemente por llegar a una meta que no es más que el inicio del entrenamiento para la siguiente con la terrible enfermedad de la anorexia. Si amigos, eso es lo que piensa la gente normal de nosotros. Estamos enfermos y no sabemos reconocerlo porque la necesidad de correr nos ha absorbido. 

No entienden porque no lo han vivido y nunca vivirán lo suficiente para llegar a entenderlo  y nosotros somos los raros, así andamos.
 
Por fin, llego la hora de correr ya no había vuelta a tras, era hora de apostar, ser valiente y confiar en nuestra capacidad. El momento de forma no era el mejor para correr esta prueba venía de las carreras de montaña y era consciente que mis piernas estaban muy lentas y los test lo habían confirmado, pero también es cierto que este cuerpo antes sabía correr y muy rápido, solo hacía falta que recordara. En la salida, estaba en el segundo grupo, con pulsera rosa. Se dio la salida al primer grupo y después de dos eternos minutos salimos nosotros. Antes de salir no paraba de mirar a uno y otro lado y nada, nadie tenía el dorsal de la maratón, empezábamos bien y encima el reloj, hoy precisamente, no iba.
 
Nervios y más nervios que se acabaron de lleno con el pistoletazo de salida. Como siempre la salida, es lo más peligroso de la prueba, tenemos que tener mucho cuidado de no caernos y de salir lo más rápido posible para poder coger cuanto antes nuestro ritmo de carrera, estos primeros kilómetros de colocación son muy difíciles, el ritmo se eleva muchísimo y gusto en la salida, estas preparado para ello pero tienes que estar muy concentrado para encajar en tu grupo.
 
Tras unos kilómetros iniciales muy locos, nos juntamos un grupo de corredores de media maratón y yo que iban aun ritmo alto, pero en el que me sentía cómodo, sabía que sus últimos tres kilómetros de este grupo iban a ser por debajo de 4 minutos y yo no me podía permitir entrar en ese ritmo. Y así ocurrió, el cambio de ritmo fue frenético y tuve la frialdad de no seguirles a su ritmo pero mantenerles la distancia a mi ritmo que aun siendo alto me permitía no perder referencias y no gastar en exceso.
 
Cuando mi grupo llego a la meta, la distancia fue mínima pero con la diferencia que a mí me quedaban 21 kilómetros más. Mientras que todo el mundo festejaba en la meta la llegada, ante mí se abrió la realidad del maratón que iba a continuar en los kilómetros siguientes, soledad y soledad. Afortunadamente a esas horas y a pesar de la lluvia había mucha gente en las calles de Bilbao animando, con lo que realmente nunca estuve solo de verdad. Mientras que unos te daban consejos del ritmo, otros del braceó u otros simplemente te animaban, todo era cariño hacia nosotros y eso en las condiciones que estábamos reconforta mucho. 
 
Debajo del puente de Deusto, estaba la familia apoyando, que haría yo sin más sinceros seguidores. El tramo hasta el puente de Rontegui se hizo realmente largo y pesado. La vuelta ya era hacia Bilbao y hacia el calor de la familia que te estaba esperando en la meta, como para pararme, con el frío que hacia, cuanto más corra antes llego, lema ó realidad.
 
 
A falta de dos kilómetros me pasaron dos corredores que venían mucho más fuertes, la verdad es que no intenté cambiar el ritmo, notaba ya las piernas cargadas y tenía miedo de que apareciera mi compañero el tirón, que en tantas pruebas me ha acompañado este año así que decidí reservar. tan solo en el último kilómetro intenté coger a la primera corredora femenina que la había tenido muchos kilómetros a la vista y poco apoco le había recuperado. Finalmente llegué a la meta en la posición 20 pero ella había salido 2 minutos antes, así que realmente acabé el 19 con un tiempo de 2:59:24. 
El objetivo de acabar en 3 horas se había cumplido, había sido capaz de mantener un  ritmo alto a pesar de estar muy lento.
 
Muchas gracias, a todo el mundo por su animo: familiares, amigos, conocidos ó simplemente anónimos que dedicaron unos minutos de su tiempo de un sábado a dar calor a unos deportistas que lo necesitábamos y que nunca sabrán lo que eso supone a no ser que el año que viene ellos sean los participantes. Os animo a participar de esta fiesta y a cuidar vuestro cuerpo, es nuestra obligación. Somos realmente muy afortunados de tener la posibilidad de poder realizar este tipo de actividades y debemos dar gracias por ello, es justo, ya que hay mucha gente que no tienen nuestra salud.
 
Es precioso el lazo afectivo que se establece entre corredores y gente anónima que siente las ganas de animarte y te entrega su afecto de forma totalmente desinteresada, realmente esto cada vez, se ve más en Bilbao y es de agradecer.
Muchas gracias
Aitor
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