Hiru Haundiak 2.014 – Otxandio – Urkiola – Oleta
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Hiru Haundiak 2.014 – Otxandio – Urkiola – Oleta

Hiru Haundiak 2.014 – Otxandio – Urkiola – Oleta

Estamos ya en la cuenta a tras antes de la gran cita y poco a poco tenemos que ir completando los deberes. En esta entrada del blog os voy a hablar del tramo entre Otxandio y Urkiola. Hace dos años, estos apenas 9 kilómetros que separan el avituallamiento solido y liquido de Otxandio con el avituallamiento liquido de Urkiola se me hicieron muy pero que muy largos.
Esta ruta, la hemos realizado en familia el sábado 17 de Mayo. Para este tipo de actividades, la logística es muy importante y debemos adaptar nuestra actividad a ella. En nuestro caso, solo disponemos de un vehículo, lo que implica que la ruta debe comenzar y finalizar en el mismo punto. El punto de partida, es el polideportivo / frontón cubierto de Otxandio, fin de la primera etapa de la Hiru Haundiak. El itinerario, lo hemos obtenido directamente del rutómetro de la prueba. A nivel de resumen general podemos decir que para el primer tramo hasta Urkiola seguimos las indicaciones de la GR-38 y del Collado de Pagozelai hasta Otxandio, volvemos por la GR-123.
 
 
El primer problema, con el que nos hemos encontrado es encontrar el inicio de la ruta. este tramo en la prueba se hace de noche y prácticamente en automático, hasta tal punto, que tan solo recordaba cuando salí del frontón y luego solo recuerdo bosque y oscuridad. Después de dar un par de vueltas, encontramos la clave. Según salimos del frontón tomamos a mano derecha atravesando la ikastola hasta llegar a un carretera donde ya se puede ver el primer letrero que nos indica GR-38/GR-123. Continuamos en la dirección indicada y tras aproximadamente 200 metros, ya en cuenta, encontramos la bifurcación entre la GR-38 que tomaremos para subir y la GR-123 por donde volveremos. A partir de este punto, no tenemos ninguna perdida hasta llegar a Urkiola. 
 
El bosque que yo recordaba como oscuro y siniestro, ahora estaba verde y alegre. El hacer el camino en compañía de la familia también ayuda a poder valorar el entorno y poderte fijar en todos los detalles. Vimos un montón de pequeños roedores que salían de las hojas caídas y te observaban con curiosidad desde sus madrigueras incluso el peque encontró un fósil, vamos una subida completa.
 
 
 
A lo largo del camino, coincidimos con varios corredores que estaban reconociendo el itinerario y que en algunos casos andaban un poco despistados, pues nada, tras una breve explicación en seguida se situaron y a buen seguro pudieron completar el recorrido que tenían previsto.
 
 
Al llegar a Urkiola, lo primero que hicimos fue visitar el santuario que el peque no lo conocía y después, el refugio de Urkiola donde su aita ha dormido tantas veces En la actualidad, solo se puede estar de día, vamos que si tienes que pasar una noche, ya te puedes buscar la vida fuera, curioso refugio, abierto de 09:00h a 18:00h, realmente curioso. Siempre queda el refugio del Pol-Pol. El día, como se puede apreciar en la foto era perfecto y estaba lleno de gente disfrutando del buen tiempo y de un paisaje precioso. realmente es un lujo de sitio. Sobre todo había muchas familias con hijos pequeños que estaban disfrutando del entorno.
Superando la barrera que se encuentra en la parte superior, junto al último aparcamiento, cogemos la pista de piedra que tras una fuerte subida nos llevará hasta el refugio del Pol – Pol (más de una noche he pasado aquí, así que aprovecho para contarle historias al peque sobre la cantidad de veces que estas piedras no han dado cobijo, de cuantas nevadas y caladas no ha protegido).
 
En lugar de seguir por la pista ancha, cogimos el camino que sigue la prueba y que pasa por la fuente del Pol-Pol, con sorpresa para el pequeño de la casa. El agua fría y muy apetecible pero que es ese sabor que te deja al final, efectivamente es mineral de hierro, es una agua con un sabor muy característico. Seguimos el camino marcado hasta a cantera al pie de ANBOTO, mi montaña preferida por encima de cualquier otra y casa de MARI.
 
Esta montaña simboliza mucho para mí, aunque no es una montaña que tenga una dificultad técnica (salvo por su cara NORTE), ha muerto mucha gente en ella. Para mi es un monolito de piedra muy especial. Como no podía ser de otra manera y tras 3 horas disfrutando de una marcha muy agradable, nos pusimos a comer justo entre el cruce que indica Zabalandi a la derecha y Otxandio hacia abajo. Este año después de los incidentes de la edición anterior, la bajada de Anboto no se hace directamente hacia el collado de Zabalandi, realmente es una pena. Recuerdo en una edición, cuando salíamos de Sarría, que llovía a mares y que llegando a la cuz de Gorbea padecimos una tormenta eléctrica de esas que hacen afición, pues bien, ese año pensamos que la subida a Anboto la iban a anular y en lugar de anularla cambiaron la bajada de Zabalandi y la hicimos por donde la vamos a hacer este año. Ese año participábamos muchos menos, pero aun y todo se bajo muy fuerte, mucho más que lo que habitualmente se hace por Zabalandi.
 
Es curioso, cuando yo baje hace dos años por Zabalandi íbamos un grupo bastante fuerte que estábamos haciendo la prueba corriendo y que la mayoría eran gente con mucha experiencia en montaña, pues bien, bajando todos mantuvimos las distancias y un mismo ritmo, nadie paso a nadie, sobre todo porque quedaban hasta la meta 60 Km.y porque era un tema de seguridad para todos. Además cada uno de nosotros nos encargamos de hacer las cosas bien para no tirar ni una sola piedra. Los problemas vinieron más tarde, creo que debemos prepararnos adecuadamente y ser conscientes que no estamos solos y que como consecuencia de nuestra impaciencia podemos hacer mucho daño a los demás.
 
 
Tras comer y beber algo comenzamos el descenso hacia Olaeta, en los primeros kilómetros, no hay marcas de la GR-123, siempre tenemos que coger el camino más claro y en este caso el que tiene piedras sueltas. Según bajábamos, pude hacer esta foto que he adjuntado, no se trata de Yosemite, se trata de Anboto. Tras ir perdiendo altura, llegamos al valle, a la salida del bosque nos encontramos con una casa enorme donde entorno a una mesa y un buen fuego un montón de familia celebraban, seguramente el buen tiempo y el estar juntos. A partir de aquí, seguimos la carretera hasta el pueblo de Oleta. Desde este pueblo tenemos esta otra preciosa panorámica.
 
 
 
A la salida del pueblo y casi enfrente de la ermita, cogemos de nuevo las indicaciones de la GR-123 que nos lleva de nuevo a Otxandiano tras 04:55 minutos y 22 kilómetros preciosos. Una jornada preciosa y con un tiempo perfecto.
 
Un saludo
Aitor
 
 
 
 
 
 
 
No Comments
  • Aritz Monasterio
    Posted at 12:16h, 26 mayo Responder

    Aupa Aitor, ¿que opinas de la nueva variante para bajar el Amboto? ¿es más peligrosa que bajar por Zabalandi?, ¿más técnica?, ¿qué opinión te merece la tercera etapa entre Landa y Araia?
    Tengo ilusión en poder acabar este año, en el 2012 llegue fuera de control a Landa. Opino q la tensión acumulada en Zabalandi me hizo claudicar.
    Un saludo y mil esker

  • Anónimo
    Posted at 15:23h, 26 mayo Responder

    Aupa Aritz
    Yo he hecho las dos y creo que sufres menos bajando por Zabalandi. La nueva variante prácticamente coincide con la normal del Anboto. En la subida sueles coger la arista cimera y bajando cruzas las lajas un poco expuestas de la normal (suele estar asegurada la zona con un pasamanos). Esta variante, teóricamente es más lenta, más dura para las piernas pero más difícil de tirar piedras (ya se han caído todas). Prefiero Zabalandi, si coges la arista bajas como un tiro pero es mucho más técnica y efectivamente Zabalandi con mucha gente cansada e impaciente es muy peligrosa. La decisión de la organización es correcta y más segura para todos. Nosotros en casa siempre hemos subido y bajado por Zabalandi o subida por la normal y bajada por Zabalandi (siempre nos ha parecido más sencillo y sobre todo más bonito). Es una opinión personal, de quien humildemente, siempre que sube al ANBOTO pide permiso a la señora de ANBOTO (MARI). Creo que es una montaña de gran belleza pero tiene un riesgo que debemos medir sobre todo con lluvia. Es como si le hubieran dado jabón a la piedra. Mucho cuidado, cabeza fría y a disfrutar.
    Un abrazo
    Aitor

  • Anónimo
    Posted at 15:44h, 26 mayo Responder

    Aupa Aritz de nuevo,
    La tercera etapa, es sin duda mentalmente la más dura. Estás aproximadamente en el Km. 60 y te quedan 40. Yo la dividiría en tres tramos: llegada al primer molino de Elgea, Sierra de Elgea hasta el pie del Aizkorri y Aizkorri – Araia. El tramo primero tiene bastantes sube – bajas y te toca un poco las narices, el segundo es pesado y largo pero bastante cómodo (sumar kilómetros) y en el último tramo, la subida a Aizkorri, es como subir un muro que como no regules te va a costar llegar a Araia. Cuando llegues a Landa, come, bebe bien y ponte ropa nueva, como si empezaras una prueba nueva (nada un maratón de montaña). Empieza poco a poco y coge poco a poco un ritmo que te vaya bien, en el segundo tramo intenta mantener un ritmo y no pienses en molinos, piensa en pasar kilómetros y concéntrate en llegar a Oltza. Una vez a pie de Aizkorri, coge un ritmo constante como si estarías a 7.000 metros y para arriba (dolerá pero se pasa al llegar a meta). reserva piernas para la bajada hasta Araia, se hace un poco larga pero tranquilo la recompensa es la meta. Cuidado con la hidratación si hace un día caluroso, vigila la alimentación e hidratarte. Muchísima suerte y animo. Todos tenemos miedo, el reto es muy fuerte y sabemos que si o si, vamos a sufrir mucho, lo importante es estar preparado físicamente y mentalmente.
    Mucho animo, este año llegamos, seguro.

  • Aritz Monasterio
    Posted at 11:30h, 27 mayo Responder

    Aupa Aitor,
    Agradecerte tu tiempo, tu premura en el mensaje y tus explicaciones. Me has ayudado un poco más a visualizar el recorrido de este reto. Confio que los entrenamientos que hago sean suficientes para pisar la linea de meta. Tendré que dosificar al máximo mi esfuerzo y energía positiva en todo momento.
    Ya te comentaré.Un abrazo,
    Aritz Monasterio
    Un abrazo

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