Gorbeia Suzien 2014
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Gorbeia Suzien 2014

Gorbeia Suzien 2014

Para los amantes de la montaña y sobre todo para aquellos que la hemos vivido en casa desde muy pequeños, Gorbea es un lugar muy especial. Desde que somos muy pequeños, miramos a su cima con ilusión hasta que por fin un día llega nuestro momento y en compañía de nuestros aitas llegamos hasta su cruz. El primer día es mágico, por ser el primero, pero el resto son igual de intensos. No importa por donde subamos o en compañía de quien, desde el primer día se forma un vinculo muy especial con este lugar.

Esta tradición se pasa de padres a hijos y lo mismo que hicieron conmigo yo lo he hecho en casa. Precisamente el sábado, cuando gracias al estupendo amanecer que nos obsequio Zeanuri se veía la cruz en la cima del Gorbea, me decía el peque: «aita menuda suerte que tienes ya que gustaría, estar hoy arriba contigo y con ama». Es muy bonito tener la suerte de que te acompañe la familia a las carreras y compartir con ellos el ambiente y la ilusión de todos los participantes. Esta prueba generalmente atrae a participantes profesionales de muy alto nivel, que año a año superan el limite de lo que parece sobrenatural, ascienden los desniveles a un ritmo que podría parecer imposible pero vaya si es posible. Es un honor poder tomar la salida con estos profesionales y siempre, desde el cariño se les tiene envidia, aunque en el fondo este sea su trabajo, cada sábado / domingo, incluso a veces, los dos, se examinan y tienen que intentar ser los mejores, para que el año que viene, puedan seguir viviendo de correr. El deporte profesional es así, ganas y todo el mundo te conoce, te adora, las marcas deportivas te quieren pero enseguida sale uno mejor y la rueda se repite, realmente es un trabajo muy intenso, de corta duración y más remunerado, en el caso de las carreras de montaña, casi podría hablarse de precariedad en el empleo.


Para el resto, es una pasión. A unos les gusta correr, a otros les gusta la montaña y a la gran mayoría, nos gusta poder disfrutar del deporte en la montaña y en compañía de amigos aunque para poder estar en la linea de salida de una prueba como esta tengamos que hacer muchos kilómetros solos en montaña. Para mí la montaña es mi pasión y solo estar en ella me hace sentirme feliz, me encuentro muy bien en ella y disfruto independientemente del entorno. Me gustan las grandes praderas verdes o blancas, los bosques profundos y oscuros o los claros y brillantes, me gusta mucho la roca, como me gusta, disfruto con su tacto, con su temperatura, con su verticalidad, con sus formas, con su estabilidad, incluso desfruto mucho en verano con los áridos paisajes de Fuerteventura. Pero cuando más disfruto es cuando la comparto con mi familia, no importa donde estemos, lo importante es estar y aprender a ver los pequeños detalles que nos ofrece la estación, por muy pequeños que estos sean. Lo importante es interaccionar con ella: olerla, tocarla, conocerla porque desde este conocimiento la podremos proteger y amar cada día más. 

En esta ocasión, se ha incluido la subida a Peña Lekanda. Si la prueba el año pasado fue dura, este año un poco más de desnivel. A esta altura de la temporada, las piernas están muy lentas y cansadas.Es una prueba que no puedes forzar mucho en la subida desde la ermita de San Justo a la base de Lekanda porque sino no tienes piernas y en la piedra se necesitan para subir y para bajar. La mañana salió preciosa y el ambiente en Zeanuri de gala, tras encontrar un sitio para aparcar y coger el dorsal, toca calentar un poco.


Prueba del cansancio que llevo encima es que según van pasando carreras, caliento menos. Ya sé que no es lo correcto pero no hay para más, estoy calentando y ya me duelen las piernas a rabiar, mezcla de cansancio y nervios. Ni rodando voy bien, me duele todo y el animo va para abajo pero como ya me conozco ya sé que esto es normal. En cuanto pasan los primeros kilómetros, todo mejora pero hasta entonces y en este caso coincide con la pero subida, toca sufrir y mucho. A nivel personal, el dolor y el sufrimiento cuando llegar se superan pero casi la espera a que duela es peor.


Precisamente, para mi lo más duro cuando estoy en la salida, es la espera del dolor. Conoces la prueba, conoces tu cuerpo y conoces tu estado actual, por tanto, sabes con seguridad donde vas a sufrir pero también sabes organizarte y si gestionas tu cuerpo pasará el momento malo y conseguiré disfrutar de la montaña y sobre todo en esta edición , en la subida a Peña Lekanda. Debido a la gran cantidad de gente, tenemos que ir fichando pronto en el control de salida. este año tenemos chip de control y además chubasquero obligatorio.


Estamos todos con unas ganas locas de salir a correr. Antes de la salida, se ha homenajeado a la selección vasca de carreras de montaña, que este año están haciendo un papel muy bueno, realmente se lo merecen aunque de igual forma se lo merecen otros muchos vascos que corren en otros equipos y también lo están haciendo muy bien. 

De todas formas, esto de los homenajes esta muy bien, pero no se si la línea de salida es uno de los mejores momentos para hacerlo. Yo creo que cualquier participante que tenga la suficientes ganas para estar en la línea de salida y este dispuesto a asumir todo el dolor y disfrute que le va a dar la prueba para mi es un auténtico valiente, Luego cada uno lo hará lo mejor que pueda, en función de sus años, entrenamientos y capacidades pero seguro que por ganas no será. De todas formas, estaría muy bien que a todos los federados de la vasca, nos hicieran un homenaje y compartirían con nosotros algo de material deportivo, por aquello de fomentar el deporte de base, que aquí pagamos todos y últimamente bastante bien.


Centrándonos en la carrera, la salida fue muy explosiva y el ritmo desde el inicio fue muy rápido. El tramo de subida hasta la ermita de San Justo permite la colocación y la subida hasta la base de Lekanda marca el orden natural de cada participante. La subida a Lekanda fue a ritmo muy constante, corriendo en todo el primer tramo de hierba hasta la entrada a la zona de roca, donde me encontré mucho mejor y pude aumentar mucho el ritmo por la roca, es tomarla y empezar a trepar, de hecho, la organización había puesto cuerdas fijas por la inclinación y que en ningún momento tuve que usar. Poco a poco y hasta la cima. Destacar la cantidad de gente a lo largo de toda la subida, realmente te suben, van animándote por tu nombre y es cuando realmente te olvidas del dolor. La bajada de Lekanda hasta las campas de Arraba es muy técnica, yo estaba encantado, saltos entre rocas, destrepes; realmente un sitio muy divertido y que te carga mucho emocionalmente.

Pasas las campas de Arraba, pasas las campas de Eguiriñao y de nuevo toca concentrase para afrontar las duras rampas del Gorbea, el tramo final, se hace muy duro. En la parte final de la subida los espectadores te hacía pasillo, no paraban de animar, menuda fiesta había montada en la cima del Gorbea. Mucho viento en su cima que venía muy bien para templar el cuerpo, de aquí todo bajada hasta el avituallamiento que etá justo al inicio de la bajada a Murua. Desde aquí hasta la Cueva de Mairulegorreta, el camino tiene zonas donde está muy rota y hay que tener cuidado. En el hayedo tuve una caída muy aparatosa, con vuelo incluido que afortunadamente no fue nada, un fuerte golpe sobre un tronco de haya que me paró y poco más. Todo el grupo que íbamos, se preocupó por mi estado pero casi de inmediato pude seguir corriendo con ellos. El compañerismo y las ganas de ayudar en este tipo de pruebas, está por encima de la carrera. Corriendo solo nos tenemos los unos a los otros y todos cuidamos de los que van con nosotros.

En la caída, las piernas si que se cargaron un poco más y comenzaron los primeros síntomas de calambres, autentico fantasma del corredor de montaña. Te hidratas muy bien, comes pero tanto esfuerzo subiendo y bajando se acaba pagando. En mi caso, justo en la subida al control de la cueva de Mairulegorreta, calambres en las dos piernas que hacían muy complicado subir ese corto tramo y mucho más duro la bajada. Poco a poco, perdiendo mucho ritmo, llegue a la txabola de Isidro donde aproveche a hidratarme más, aunque hoy no era problema del agua. Ya solo quedaba la subida a Dulau y a partir de aquí todo bajar hasta la txabola de Julian y de ahí hasta Lanbreabe. Al inicio de esta bajada una vez superada la primera amplia campa, comienza una bajada bastante técnica y dura, aquí sufrí mucho, de nuevo calambres en las dos piernas que me impedían dar un paso y que me rompían el ritmo a pesar de eso, pude estirar las piernas y a la altura de donde comienza el canal de agua poder recuperar el ritmo. Tras el último avituallamiento queda una cuesta infernal pero que pude subir a ritmo bueno que me permitió soltar piernas para la última bajada que la puede hacer bastante rápida. En el asfalto, con lo afectada que llevaba las dos piernas y aunque no sirva de precedente, me sentía muy bien. Aquí te marcas tu ritmo y hasta la meta, solo son dos kilómetros hasta llegar a la meta y los haces como si te iría la vida en ello.



Por fin en la meta y con el peque de la mano hasta el control de meta. Es realmente muy emocionante pode hacer estos últimos metros con él.

El ambiente en la meta era muy festivo y familiar. Se agradece mucho el ánimo de todo el mundo. No corremos para que nos aplaudan, si fuera sí mal deporte hemos elegido pero gusta poder compartir tus ilusiones con la gente que te está viendo y sobre todo con los más pequeños que ven en el deporte una forma de pasar el tiempo libre y de compartir muchas experiencias con muchos otros amigos /as venidos desde cualquier parte y que tienen en común la pasión por las carreras de montaña.

Finalmente 4:05:15 (General absoluta: 159/425 y Senior Masculino: 147/389) y a beber un poco antes de ducharse y quitarse el sudor de encima. Muy contento por como he podido afrontar las incidencias de la prueba aunque la primera parte hasta la base de Lekanda haya sido demasiado lenta y cuando tenía que ir recuperar tiempo los continuos calambres no me han permitido bajar mucho más rápido. Si estás bajando muy rápido y la pierna se te recoge como consecuencia de un calambre puede que tengas una caída muy mala y lo importante es acabar entero para poder disfrutar del resto del Sábado y Domingo. El Lunes toca ir a trabajar y no te puedes permitir hacerte daño. 


En esta ocasión, ni la familia, ni la ducha fría evitaron la cara de cansado, una vez concluida la prueba. Muchas gracias a todos mis compañeros, a toda la organización y a toda la gente que llenaba hoy el recorrido. Había gente de todas las edades y mucha gente joven, realmente me ilusiona mucho vez como se mantiene la tradición y los aitas llevan a los hijos al monte a disfrutar de la naturaleza y como animan los más pequeños. es realmente muy bonito y me ilusiona mucho.


Muchas gracias
Aitor




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