VII Anboto Kilometro Bertikala 2014
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VII Anboto Kilometro Bertikala 2014

VII Anboto Kilometro Bertikala 2014

Este pasado sábado 11 de Octubre de 2.014 se disputó el Kilómetro Vertical del Anboto y en esta ocasión me pude apuntar a tiempo. Es una prueba que tenía muchas ganar de hacer, por lo mágico del entorno y por lo de especial que es para mí el Anboto. Sin quitarle mérito a ninguno, para mí es la montaña que más sensaciones me hace sentir. La carrera comenzaba a las 14:00 y salíamos cada 20 segundos.
 
 
La carrera es sencilla, 3,8 Km y 1.092 metros de desnivel positivo. Con salida en la plaza de Arrazola y meta en la cima del Anboto. Al Anboto lo le subido por muchos lados, incluso varias veces en carrera, pero curiosamente esta subida no la había hecho nunca, había pensado ir a probarla pero nunca encontraba un buen momento, así que me presenté en la salida sin conocer la prueba, más allá de lo que podía haber visto en un vídeo o conocido a través de alguna crónica de alguna edición anterior de esta prueba.
 
Arrazola es un pueblo pequeño y con poco sitio para aparcar, así que nos habilitaron una campa donde poder aparcar. Desde aquí, ya se puede observar el descomunal Anboto y lo que todos nos temíamos la niebla famosa. Anboto es la morada principal de Mari, diosa de la mitología vasca, es la personalización de la naturaleza y se dice que cuando llueve y hay niebla Mari está en su cueva de Anboto. Para un vasco, la mitología es muy importante y forma parte de su cultura, de la misma forma que el amor y el respeto por la naturaleza y los seres vivos que la pueblan. No aspiramos ni a dominarla, ni a superarla, simplemente desde la humildad de hombres aspiramos a poder disfrutarla y a que nuestros hijos la amen como nosotros la amamos. En ella nos sentimos bien.
 
Este sábado, la previsión era de sol y intervalos nubosos. Esa previsión se cumplió en todo Bizkaia pero no en Arrazola, ni en el Anboto. Nosotros tuvimos, lluvia desde las 14:00 horas (justo desde el inicio de la prueba), niebla desde donde se ve en la foto y una cantidad de barro que dificultó mucho la subida y que en el cresterío final puso las cosas muy complicadas a los participantes.
 
Mi salida fue a las 14:19, el inicio es asfalto en muy fuerte pendiente. Pasado el 0,5 Km. se gira a la derecha y tras una breve vertical de asfalto, nos introducimos en el bosque. Hasta aquí se puede correr muy bien y permite subir las pulsaciones controlando el ritmo para evitar bloquear las piernas. Entramos en el bosque y comienza el barrizal (nada que ver con el que habría a la bajada), seguimos por el bosque y superamos el 1,5 Km, poco a poco se va aclarando el bosque y salimos de él. Aquí una imponente subida nos introduce en la hoya donde se encuentra el avituallamiento y el punto de control.
 
En estás dos imágenes se puede observar lo mejor de esta prueba y de otras tantas que se celebra en nuestro país, la gente. Nos podéis imaginar lo que llovía en ese momento y la cantidad de familias enteras que estaban animando a los participantes. Como se puede apreciar, la niebla hacía acto de presencia pero aquí todavía se podía ver algo. Los más pequeños de la familia son los que más animan y sus gritos nos encantan oírlos, son el futuro de nuestro pueblo y los guardianes de las costumbres y del amor por la naturaleza.
 
 
 
Un poco más arriba, justo antes del control, está mi familia animándolos. Minutos antes, les había acompañado hasta el primer kilómetro y luego ellos habían ido subiendo para poder animarme. Cuando subía con ellos, subía cantidad de gente a animar a los participantes y realmente las condiciones meteorológicas era muy malas.
 
 
Superado el control empezábamos otra enorme cuesta y ya nos introducíamos en la niebla hasta llegar a la cima del Anboto, donde se encontraba la meta. Era muy difícil mantener un ritmo, pisaras donde pisaras te resbalabas y la perdida de tracción era constante, la verdad, subíamos como podíamos. Los palos en esta ocasión, quizás para la primera parte de la prueba ayudaran pero en la zona de roca, necesitaban las manos. Esta rocas, están muy lisas y son muy resbaladizas, realmente complicado. A pesar del frió, la niebla y la lluvia la cima estaba llena de gente que animaba sin parar, ellos nos daban el calor y la fuerza para llegar. Al llegar a la cima, un vaso de agua que sabía a gloria, como demonios habían podido subir esas garrafas de agua de 5 litros, parece increíble. Finalmente, 1:05:13 horas, posición 176 de 222 participantes, contento por la experiencia pero con ganas de volver para bajar este tiempo, que creo que podría haber sido mejor, sino es por la perdida de concentración de los continuos resbalones, aunque estos eran igual para todos.
La subida mal, pero mucho peor fue bajar. Como resbalaba todo y debido a la humedad, estaba todo suelto y si no tenías cuidado tirabas piedras. Increíble, aquí todo el mundo estaba muy acostumbrado ha estar en el monte en estas condiciones, de no haber sido así se podría haber montado un lío bastante bueno. Los que habían subido animar y no eran muy asiduos de la zona, si lo pasaron muy mal, nosotros estamos muy acostumbrados a caernos, resbalarnos y volver a levantarnos. Durante la bajada no parábamos de animar a todos los participantes que subían de igual forma que otros los hicieron con nosotros.
 
 
Por fin ya salimos de la zona más empinada y estrecha, pudiendo bajar cada uno por nuestro lado sin peligro de tirar ninguna piedra. Por fin, de nuevo en el control, donde estaba la familia, a la que la espera se le había hecho larga. Gracias a subir un quita vientos, la bajada aunque lenta la pude hacer tranquilo, ya que al menos no tenía frío.
 
En el control, informamos sobre el festival que había en la cima y sobre todo agradeciendo a la organización el magnifico trabajo realizado en la organización de la prueba. Después de unas cuantas culadas al atravesar el bosque (el nivel del barro había aumentado de forma espectacular) llegamos al asfalto y desde aquí poco a poco a Arrazola, donde una ducha fría nos quitó el barro y nos revitalizó los músculos.
 
Muchas gracias a la organización, a los participantes y a los vecinos de Arrazola por su simpatía y cordialidad, siempre es un placer poder pasar una tarde tan agradable, entre amigos.
 
 
Un fuerte abrazo
Aitor
 
 
 
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