ZUMAIA FLYSCH TRAIL 2.015
16194
post-template-default,single,single-post,postid-16194,single-format-standard,bridge-core-2.3.1,ajax_fade,page_not_loaded,,side_area_uncovered_from_content,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-22.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.2.0,vc_responsive

ZUMAIA FLYSCH TRAIL 2.015

ZUMAIA FLYSCH TRAIL 2.015

He querido iniciar esta crónica, con una imagen que permanecerá muchos años clavada en mi retina, la ermita de San Telmo. Está ubicada sobre la playa de Itzurun y sobre el acantilado formado por el Flysch la pequeña ermita de San Telmo está dedicada al patrón de los marineros. En el interior destaca el retablo rococó del siglo XVIII realizado en madera sin policromar ni dorar. A su lado hay sendas imágenes de Santiago y Santa Clara.
 
Al igual que los marineros al verla ven próximo el puerto, para nosotros indicaba que estábamos cerca de la meta y de los nuestros. Atrás quedaban horas y kilómetros de esfuerzo, amistad, compañerismo, pasión y coraje para enfrentarse a los momentos duros con la determinación de quien está convencido de que en poco tiempo vendrán momentos mejores, pero que solo si recorremos el camino podremos alcanzarlos. Este punto de paso, era el kilómetro 40 aproximadamente, cuando todo parecía ir bien, al subir la zona rocosa, volvieron los calambres en las dos piernas. Poco había que hacer, así que lo hice y gracias al animo y sabios consejos del público seguí corriendo.
 
De eso se trata precisamente, poco a poco y kilómetro a kilómetro, sin parar pero aprovechando cada momento que nos ofrece el camino. La meta llega y cuando esta se alcanza siempre aparece otra nueva, es precisamente el camino que recorremos y la suma de personas y experiencias que en el vamos encontrando, la que nos hacen ser nosotros y las que nos permiten ir a por nuevas metas. Como es lógico, este camino está lleno de momentos buenos y malos pero incluso estos últimos nos preparan para afrontar los siguientes.
 
Creo que esta imagen capta perfectamente, la esencia. Pasión y apuesta total para alcanzar nuestra próxima meta. En este caso, estaba a 42 Km, en otros a 90, 61 o 100, es igual cambia la gestión del esfuerzo, pero sin pasión y entrega ningún objetivo es alcanzable. Esto es lo que intento trasmitir a los que están a mi alrededor en mi vida, la vida cuesta pero merece la pena. Sin el camino no hay nada, solo quedan puestos, clasificaciones, titulares escritos en un papel. Es importante el superarnos, ser mejores e incluso ganar pero lo es, en la media que lo sea para nosotros, si lo hacemos por los demás no habremos entendido nada.
 
 
Apasionante fin de semana, el vivido en Zumaia. Aprovechando la carrera del domingo, pasamos un precioso fin de semana y visitamos sus alrededores: Mutriku y Aizarnazabal. Fin de semana intenso y con un tiempo que finalmente se portó muy bien con los corredores. El viernes en Bilbao estábamos a 40 grados y a pesar que se indicaba bajada de temperaturas, ver para creer. Así el sábado, hasta el inicio de la tarde hizo un tiempo muy bueno, con bastante calor pero perfecto para poder hacer turismo y de paso recorrer a pie alguno de los kilómetros de la carrera del domingo. 
Tuvimos la gran suerte de coincidir con la marea baja, así que decidimos explorar sus maravillosos acantilados y ver de primera mano la fuerza de la naturaleza.
 
Por la tarde del sábado, aprovechamos a última hora para coger el dorsal de la carrera y así está un poco más tranquilo. En Zumaia es complicado aparcar y teniendo el dorsal, ya puedes ir un poco más tranquilo.
 
 
La noche del sábado hubo una tormenta eléctrica bastante sonora y en poco tiempo llovío mucho. La mañana arrancó con las montañas encapotadas y sin lucir el sol. Parecía que el sol nos iba a dar tregua pero seguro que la humedad iba a ser muy alta, como luego así se demostró.
 
 
La salida, fue puntual a las 08:00 tras un merecido homenaje a Sebastían Alvaro, aventurero incansable y que ha intentando poner su granito de arena para que el mundo desde la comodidad de su casa pudiera, conocer la montaña, a las personas que allí viven y la pasión de los aventureros que tratan de explorarlas y conocerlas. Lo realmente interesante de sus reportajes, para mí, ha sido transmitir la ilusión y fuerza de sus integrantes y la forma en que describe el camino que unas veces les lleva a un sitio o a otro, más arriba o más abajo.
 
 
Este año, se había aumentado los kilómetros hasta completar los 42 kilómetros y con dos dificultades montañosas que iban a marcar la forma de gestionar la prueba antes y después. El nivel de los participantes masculinos y femeninos, era muy elevado y con gran experiencia en este tipo de pruebas. 
 
La dureza del recorrido, unido al aumento de la distancia, provocó que la gran mayoría de corredores eligieran correr la prueba de 21 Km y no la de 42 Km. No era una prueba para experimentar, ni para hacer tu primer maratón de montaña, esta no es la prueba. es una prueba de gran belleza, con grandes desniveles ya que la prueba casi en dos ocasiones llega a nivel del mal para posteriormente remontar y con dos dificultades en las que se sumaba el desnivel extremo (sobre todo en la vertical de Salsamendi), el desnivel (desde el control de Azti hasta la cima de Andutz) y la dificultad técnica de la zona cimera del Salsamendi. Y todo esto en el kilómetro 21 de carrera. 
 
En esta fotografía, se puede apreciar desde el avituallamiento de Elorriaga las dos dificultades de la jornada. En su parte derecha, se puede apreciar el collado, desde el que atacamos directamente la cumbre.
 
 
En esta foto, estoy llegando a la cima de Andutz. El ambiente era increíble, había mucha gente animando. Me hace mucha ilusión ver a los peques de la casa con sus aitas animandonos, es muy bonito poder disfrutar en familia y de paso animarnos que nos da una fuerza enorme.
 
Tras descender de Salsamendi, a ritmo para intentar llegar a Azti cuanto antes y comenzar de verdad el retorno. Poco a poco van pasando los kilómetros y cuando ya estás en Zumaia queda el último muro que te lleva al kilómetro 41 de carrera, desde aquí bajada hasta la meta.
 
En resumen, se trata de una prueba muy dura pero intensa y cuyos paisajes te animan kilómetro a kilómetro. Mención muy especial, a la organización y a la señalización de la prueba, simplemente espectacular. Pero no puedo olvidar al publico que ha animado a lo largo de toda la prueba y que ha estado en muchos puntos de la misma, aunque las condiciones en Andutz, no fueran las mejores posibles. En los avituallamientos nos han tratando como reyes, ayudándonos en todo momento, sobre todo en aquellos momentos de poca lucidez debido al cansancio. Muchas gracias a Zumaia por sus hospitalidad y muchas gracias a los aficionados por compartir su tiempo de descanso del domingo con nosotros. Vuestros ánimos nos empujan y nos reconfortan.

Finalmente, tarde 5 horas 8 minutos y 11 segundos en recorrer los 42 kilómetros, en la posición 74/171 y 8º en la categoría de veteranos. Muy contento por el desarrollo y la gestión de la prueba. He podido soportar la presión de los kilómetros iniciales y hacer unos buenos kilómetros finales. Sigo acumulando experiencia y conocimientos, en todas las carreras nunca dejas de aprender y en estas donde el nivel es tan alto, recibes un master en toda regla.  
 
Un fuerte abrazo
Aitor
 
 
 
 
 
 
No Comments

Post A Comment