Transvulcania Ultramarathon 2016 – Historias
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Transvulcania Ultramarathon 2016 – Historias

Transvulcania Ultramarathon 2016 – Historias

A las 13:04 horas, Luis Alberto Hernando, con su hijo Martín en brazos, cruzó la línea de meta, en Los Llanos de Aridane (La Palma). Por tercer año consecutivo, conquistaba la Transvulcania. Su tiempo estratosférico, paró el cronómetro en 7 horas, 4 minutos y 44 segundos tras recorrer 74,3 kilómetros y superar un desnivel positivo acumulado de 4.350 metros. Un tiempo al alcance solo de los mejores, de los profesionales de este deportes que dedican cada minuto de su tiempo a la preparación física, mental. Este es su trabajo e intentan ser los mejores en su curro, como cada uno lo intentamos serlo en lo nuestro. Realizan una carga de entrenamientos que les permite tener una condición física y mental que les permite desde el kilómetro inicial salir a tope.
 
Esta carrera es una de las más espectaculares del planeta, tanto por su belleza, variedad de paisajes, por el calor y sobre todo por sus gentes, por los «palmeros». Hoy a través de estas línea quiero hacer un pequeño homenaje a un amigo palmero que actualmente trabaja en Fuerteventura y que nos conocimos hace unos años gracias a la afición a correr. El, al igual que Luis Alberto Hernando, Nicolas Martin, Saga Canaday y compañía, ha triunfado en esta edición. Detrás muchas horas de duro entrenamiento robadas a jornadas de descanso en el trabajo, familia o semanas de vacaciones por superar un reto.
 
Nuestro héroe, Jorge lleva la pasión por correr dentro desde muy pequeño y además intenta transmitir a todos los que están a su alrededor su pasión por correr y por disfrutar haciéndolo. Me he quedado con mucha pena de no haber ido a correr con el la Transvulvcania de este año, el sábado que viene corro en Picos de Europa, la UTPE 2.016 con 55 Km y un montón de metros de desnivel positivos y en una semana era imposible recuperarme.
Además, una prueba como la Transvulcania, supone un desembolso económico muy grande y además se celebra en Mayo, siendo difícil poder disponer de un intervalo de vacaciones lo suficientemente grande para adaptarte a las condiciones de la isla. Los corredores profesionales, solo se dedican a eso y pueden ir a la isla una semana antes, los hoteles y viajes pagados por las marcas que les patrocinan que luego claro tienen que ganar. El resto, tenemos que apuntarnos medio año antes, reservar a la vez el vuelo, el hotel y rezar al santo para poder coger días de vacaciones en esas fechas. Además de todo tenemos que sacar horas de donde sean, después de venir de trabajar o cuando el resto de los mortales duermen para intentar poder preparar los 74 kilómetros de esta prueba.
 
 
Nosotros lo apostamos todo por una ilusión y para alcanzarla, lo damos todo, día a día. Así que cuando por fin, estas en la línea de salida, ya has ganado. Solo por estar allí, ya has triunfado. Hace falta tener mucho coraje para estar en una línea de salida, sabiendo que te quedan por delante 74 kilómetros y que el 99,99% de los presentes no han entrenado lo suficiente para tener la completa seguridad que llegarás a la meta. Pero allí estas, en la meta, listo para darlo todo y sobre todo para disfrutar del paisaje y de los compañeros de viaje que es lo más bonito de este tipo de pruebas y por eso repetimos. Nosotros no necesitamos ganar, estamos en la línea de salida y ese es nuestro triunfo. El siguiente reto es conseguir llegar a la línea de meta y en ello le ponemos toda nuestra pasión y hasta el último gramo de fuerza que pueda tener nuestro maltrecho cuerpo.
 
Nuestro protagonista de hoy, es mi amigo Jorge Marante. Jorge tenía una pequeña ventaja ya que es nacido en la isla. El calor y sus paisajes no le eran estaños, corría en casa y eso te da un empuje especial, además tenía toda la familia apoyando y eso para un corredor lo es todo. Somos 50% condición física y 50% mente, sino como se explica como un cuerpo pueda correr este tipo de distancias y muchas veces con las limitaciones de horas de entrenamientos que tenemos, cargando y cargando pero sin poder descansar en ningún momento.
 
Pero Jorge tiene un gran enemigo, él es todo pasión y le gusta ser el mejor en todo lo que hace y eso le hace darlo todo. Lo que ocurre es que en este tipo de pruebas tan largas siempre hay que guardar. En los días y horas previas a la prueba no he parado de  repetir «Jorge con cabeza, que es muy larga». A los que venimos del mundo de la competición y de ganar carreras, quieres seguir ganando y es difícil cambiar mentalidad. Los años se notan físicamente y tenemos que tirar de experiencia para compensar la edad, es ley de vida pero cuesta acostumbrarte a correr con cabeza, a no forzar subiendo, aunque te pasen o a bajar pensando que luego vendrá otra cuesta en al que necesitarás las piernas. Jorge y yo llevamos el demonio dentro de la competición y debemos aprender a gestionar para disfrutar y no sufrir. Ahora correr no es nuestro trabajo, es nuestra pasión y nuestra obligación es transmitirla a los más jóvenes para que se contagien de nuestra pasión. La pasión es la única herramienta para cambiar el mundo.
 
Este fin de semana, yo también he estado con Jorge en la Transcanaria (a pesar de la distancia), mi espíritu y mis fuerzas han estado con mi amigo. El me ha enseñado a disfrutar de la dureza de correr en Fuerteventura, de sus paisajes, de sus colores, de sus olores y de sus gentes. Gracias a él he podido participar en pruebas locales y conocer a corredores de la isla, con las que tengo muchas cosas en común y quienes siempre me han acogido con los brazos abiertos. Su hospitalidad, sencillez y amabilidad es de aplaudir. y escasea en la península. Corren porque les gusta y porque disfrutan haciéndolo, no necesitan compararse o justificarse, solo corren.
 
Lo más importante de este deporte es la gente que te encuentras en él, las amistades y los lazos personales que estableces simplemente por correr. Cuando ayer, por fin recibí de Jorge, estas fotos que acompañan esta crónica me convertí en la persona más feliz del planeta. Estaba muy feliz porque mi amigo había podido disfrutar de la carrera y había llegado a la meta en 13 horas 21 minutos, lejos de las 7 horas 4 minutos del primero y a quien le importa eso. Me alegro mucho Jorge y muchos recuerdo a ese equipo de apoyo «familia» que a buen seguro han tenido parte de la culpa que llegues a la meta tan sonriente.
¿Por qué corro? Pues por esto, por poder conocer a gente tan alucinante como esta y para poder conocer unos paisajes que sino, quizás solo los podría ver en algún reportaje fotográfico o de vídeo. Lo importante es poderlo sentir, olerlo y vivir. Muchas gracias por tu esfuerzo Jorge y por tu ilusión. Gracias a todo el equipo humano que hace posible que podamos vivir nuestros sueños y en especial a todos los voluntarios que durante cada una de las pruebas, se convierten en nuestros padres, amigos o hermanos, todos formamos una gran familia.
 
Un saludo
Aitor
 
 
 
 
 
 
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