VIII Edición de la TRAIL RAE de Otañes – 2016
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VIII Edición de la TRAIL RAE de Otañes – 2016

VIII Edición de la TRAIL RAE de Otañes – 2016

 
El día 1 de mayo se disputaba en Otañes, Cantabria, la tercera prueba de la Copa de la España de Carreras de Montaña en Linea de la FEDME. Esta prueba es sin duda, una de las carreras más exigentes del panorama nacional en relación de distancia, desnivel y kilómetros.
 
Esta prueba se caracteriza por un continuo rompe piernas hasta llegar al punto más alto de la carrera en el Pico Ventoso (735 metros), que si bien no tiene ninguna complicación su subida, todo el esfuerzo físico realizado hasta este punto y el miedo a lo que queda hace que tengamos que ser muy precavidos durante la subida y no forzar.
 
Nuestra historia comienza como tantas otras que ya os he contado, despertándonos a las 06:00 de la mañana el domingo 1 de Mayo. A pesar que la prueba se celebra cerca de Bilbao, en esta ocasión, la salida de la prueba de 34 Km la teníamos a las 09:00 y en Otañes no es sencillo aparcar. Y comienza nuestra historioa, precisamente en la meta, objetivo de todo participante, lo importante es poder superar el reto que te marcas a pesar de las dificultades. Cada cual tenemos nuestro propio reto y es lo que hace grande a este deporte, la superación de metas cada día un poco más complicadas. Supongo que para un deportista élite su meta sea ganar, pero para los demás lo importante es la carrera en si misma, la gente, el ambiente y la naturaleza. Todos los duros kilómetros de entrenamientos están orientados a poder disfrutar luego en las pruebas y a ser capaces de poder completarlas con garantías. Esta prueba en concreto es un reto mental para cualquier deportista amante de la montaña en las diferentes facetas que puede presentar: enorme desniveles, zonas muy técnicas de roca, barro y tramos de pistas donde se puede correr a buen ritmo.
 
34 kilómetros es una distancia muy seria y más con los desniveles que tiene la prueba de Otañes. Si te gustan los retos, esta es tu prueba pero cuidado va exigir que des lo mejor de ti. Para mí, las pruebas de 34 Km – 42 Km, son las más duras. Tienen una distancia que implica varias horas de esfuerzo continuado, donde debemos gestionar muy bien la alimentación, hidratación y las piernas para no desfallecer, con un ritmo de carrera muy alto. El nivel medio de los participante es muy alto y los últimos años ha subido mucho.
 
Realmente, la prueba comienza mucho antes. Comienza con una animada charla con los compañeros. Esta foto refleja a la perfección, el espíritu de todos los participantes. Todos corremos juntos, unos más otros menos y siempre que alguien necesita ayuda se le hecha una mano, somos como una gran familia, todos nos cuidamos. En la montaña, cada uno funciona de forma independiente y a lo suyo pero todos estamos pendientes de los demás, como si fuéramos una gran familia.
 
En este caso, durante la enorme cola que se formó para recoger el dorsal, nos dio tiempo a charlar tranquilamente con los compañeros de Amurrio Trail Taldea, con los que suelo coincidir en muchas carreras y que celebran todos los años una prueba realmente espectacular, a los que no la conozcáis os invito a acercaros a Amurrio que os acogerá con los brazos abiertos. Muy buena gente, de verdad.
 
A pesar de ser una prueba de la copa de España, el dorsal no tenía ningún tipo de chip y todo el control de tiempos y puntos de paso, fue totalmente manual, resulta curioso que en una prueba oficial, el cronometraje sea manual, pero por otra parte, que más da, cada cual controlamos nuestro tiempo y es el que para cada uno de nosotros vale.
 
 
 
En la salida muchos nervios y muchas mochilas, en la parte de la salida que yo estaba. Seguro que los máquinas de primera línea iban al mínimo peso pero no era mi caso. Otañes era un test para las pruebas más largas que vamos a afrontar durante esta temporada y había que salir con el equipamiento obligatorio de una ultra para coger sensaciones. Era una prueba para probar alimentación e hidratación, últimamente tengo bastante problemas con los calambres y seguramente es que vaya un poco al límite en la alimentación.

Tras el control de entrada de salida, poco a poco ya vamos estando todos. Los nervios casi ya no están, solo queremos salir y correr. La salida siempre es un momento perfecto para hablar de material con el que tienes a tu lado: zapatillas, palos, mochila etc, yo soy muy curioso y me gusta mucho pregunta. En cada carrera, siempre aprendo algo. Cuando creías que sabías algo de un tema resulta que no es así, tienes que estar en continuo aprendizaje es la única forma de avanzar.

La salida en Otañes, es en curva pero no hay problema, la gente es muy cuidadosa. El primer tramo de llano sirve para colocar y las primeras rampas sirven para ir poco a poco distribuyendo a todos los corredores. La primera subida hasta el repetidor es muy dura, en la parte final es vertical y tiene un agrave problema: tienes las fuerzas intactas, pudiendo cometer el error de subirla a un ritmo vivo, insisto, vertical y se cargan las piernas que parece que las tienes de madera. En esta ocasión, subo a ritmo bastante tranquilo, he salido a conservar y toca estar tranquilo.


Desde aquí hasta el avituallamiento del pueblo en el kilómetro 10, son kilómetros de subidas y bajadas cortas que no son muy duras aunque realmente te van castigando las piernas. En la foto previa, estoy llegando al avituallamiento y viendo la foto, se ve que voy peor que lo que pensaba, zancada demasiado corta y muy echado hacia adelante, debo ir más vertical. Poco a poco, según pasaron los kilómetros la postura se fue corrigiendo.

Subimos y bajamos la Llovera y de nuevo en las antiguas vías del ferrocarril y comenzamos a subir el Pico de la Cruz, quizás la zona más dura y más bonita, tiene un desnivel de subida bestial y un descenso muy técnico. Bajando hay que ir muy fino, este es un terreno en el que si que me arreglo bien, saltando tranquilamente entre rocas, son saltos limpios, sin forzar las articulaciones, el equilibrio se encarga de mantenerte en pie. Tras un descenso bastante rápido de nuevo al llano, una pista nos conduce a buen ritmo hasta el avituallamiento al pie de la cantera. Aquí comienza la subida al Ventoso, cima de esta prueba. El inicio de la subida es muy técnica, igual que la del Pico de La Cruz para luego entrar en unos kilómetros donde se puede correr a buen ritmo para acabar subiendo por el cortafuegos que nos conduce hasta la meta.

A partir de aquí todo bajada, al menos en teoría. La bajada hasta el río es fuerte pero sencilla, los kilómetros entorno al río son los más bonitos pero no hay ni un centímetro horizontal lo que realmente revienta las piernas y si no andas muy fino aparecerán los calambres. Ya por fin llegamos al último avituallamiento y queda la puntilla, 800 metros de puro desnivel vertical que desespera al más tranquilo, fuerte subida, con un suelo complicado para pisa y hacer fuerza, en esta ocasión el sol no apretó y pudimos subir muy fresquitos. La fuerte subida provoca que muy gente tenga que parar, sus piernas han dicho basta. Lo malos es que al llegar a lo más alto, todavía quedan casi 4 kilómetros, dos de los cuales se desarrollan prácticamente en el río.

En estos último 2 kilómetros cruzas hasta cuatro veces el rió y fue en el último kilómetro donde vimos a los servicios de emergencia y la manta térmica sobre un participante, por la cara de los allí presentes algo grave había pasado y lo que son las cosas no caes en la cuenta de lo ha ocurrido hasta que cruzas la línea de meta, paras el cronómetro y lo primero que me viene a la mente es la imagen de la manta cubriendo el cuerpo de Javier. 

Compañero de afición y de ilusiones. Amante de los tuyos y de lo que te rodea, descansa en paz. Mucho animó a los que quedan y que tanto te quieren. Recibe desde estas líneas este sentido homenaje.

Tras superar la zona de la presa, nos presentamos en la parte trasera de la iglesia y de aquí, todo bajada hasta la meta. Me quedan piernas para subir mucho el ritmo y eso me da tranquilidad para las siguientes pruebas.

Buena cara al finalizar la prueba. En esta ocasión he cambiado la alimentación y la hidratación, el resultado ha sido el siguiente:

  • Los geles he aumentado la frecuencia y he tomado uno cada 40 minutos. El resultado ha sido muy bueno y no he notado valles de fuerza.
  • La hidratación, en los avituallamientos de esta carrera, había bebida isotónica de la de verdad, así que he podido consumir la que yo llevaba y rellenar en cada avituallamiento. Como resultado he bebido más y he ido mucho más hidratado. No hacía mucho calor pero he perdido mucho líquido que he podido recuperar.
  • He llevado frutos secos para comer, imposible. Por poco me ahogo y luego me han estado repitiendo kilómetro a kilómetro. Un auténtico desastre.



Por si acaso, al terminar la prueba, siempre es bueno volver a hidratarse y tomar el recuperador que los músculos lo agradecen de verdad y te evitan micro-fisuras musculares.  No quiero cerrar esta crónica sin agradecer a Otañes, tanto a sus habitantes, a sus administradores, a su policía y a sus servicios médicos como se vuelcan con esta prueba y con cada uno de los que participamos en ellas. El calor de sus gentes es lo que nos hace repetir, un fuerte abrazo en una semana especialmente dura donde a buen seguro os habéis planteado muchos nuevos escenarios.

Os queremos y queremos esta prueba que a pesar de su dureza, nos hace volver año tras año. Muchas gracias y un fuerte abrazo de un corredor que se siente muy querido por todos vosotros. Finalmente 4:23:50 puesto 83 de 117 en categoría absoluta.


Un saludo
Aitor 


 
 
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