Hiru Haundiak 2.016 – Crónica Personal
16153
post-template-default,single,single-post,postid-16153,single-format-standard,bridge-core-2.3.1,ajax_fade,page_not_loaded,,side_area_uncovered_from_content,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-22.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.2.0,vc_responsive

Hiru Haundiak 2.016 – Crónica Personal

Hiru Haundiak 2.016 – Crónica Personal

Esta edición de la Hiru Haundiak, se ha hecho esperar, pero luego ha llegado sin darnos cuenta.  El 24 de Septiembre participé en la Ultra Pirineu 2.016 110 Km con un desnivel de 6768 m+ y 6761 m-,  una prueba muy recomendable y una forma perfecta de conocer el Parque Natural del Cadí Moixeró.
 
Terminé la prueba perfecto de piernas, realmente muy sorprendido de los bien que estaba mi cuerpo al  final de los 110 Km. Tan solo unas molestias en los tobillos que yo en aquel momento achaqué  al atado de las zapatillas y a un par de patadas a alguna roca que otra que me dejo como recuerdo un dedo morado. Pero tras 24 horas se me hincho el tobillo derecho igual que si llevase una bota, aparentemente una tendinitis de caballo. 
 
No quedaba otra cosa que olvidarme de correr y así he tenido que hacer durante 3 semanas. De hecho y muy a mi pesar, no pude correr la Gorbeia Suzien el 1 de Octubre. El viernes 7 de Octubre era festivo en el Pais Vasco y aprovechamos en familia para dar una vuelta por la Sierra Salvada, al final fueron 6 horas donde el tobillo fue perfecto. El sábado 8, tocaba tomar la decisión final, así que nos fuimos a Murua para probar sobre el terreno el tobillo. La prueba fue muy bien y pudimos disfrutar de un sábado precioso en Gorbeia aunque ya un poco frío, como corresponde al mes del año en el que estamos.

Perfil del Recorrido
Habían pasado ya dos semanas y no había corrido ni un metro.La decisión estaba tomada, la semana previa a la prueba iba a seguir descansado pero el viernes 14 tenía que estar en Araia para correr. Dos años peleando por participar en esta edición y ahora que estaba a una semana no podía pasar esta oportunidad.  En casa, lógicamente, mucho miedo, pero a pesar de ello, su apoyo fue total, “si tú crees que puedes, adelante”.
 
Con estos antecedentes el viernes 14 de Octubre, nos dirigimos a Araia. Cuando llegamos, el pueblo ya se estaba animando aunque pudimos encontrar un buen sitio para aparcar el coche tranquilamente. Lo primero de todo ir a la plaza a recoger el dorsal y la bolsa de vida donde iba a meter la ropa, zapatillas y comida a dejar en Landa (Km 59) de carrera. En esta ocasión la bolsa, tenía un tamaño que permitía sin problemas depositar el material necesario, no como en la Ultra Pirineu, que nos dieron una bolsa de basura de 7 litros.
La bolsa la depositamos en el camión de la organización y ya con los deberes hechos nos fuimos a tomar un café, al bar de la plaza del pueblo, justo detrás de la iglesia. Había mucho ambiente pero pudimos sentarnos en una mesa y hicimos tiempo para que llegara mi hermano Asier que junto al equipo habitual me iban a esperar en determinados avituallamientos de la prueba para darme ánimos. La ventaja de llevar la furgoneta era que podrían dormir un poco aunque tampoco les iba a dar tiempo a mucho. Menuda emoción tenía el umetxo, una noche casi sin dormir apoyando a aita y diciendo a su osaba a donde tenía que ir y por donde. Durante la semana ya habíamos revisado juntos la estrategia y los puntos en los que me podían esperar cómodamente así que estaba listo para sumir su parte de responsabilidad en el equipo con independencia de la edad.
 
Una vez, todos juntos en el bar, con una ambiente estupendo, previo a la carrera, decidí que era un buen sitio para cenar. Los corredores somos un poco raros con el tema de comer y solo tomamos aquello que sabemos que no nos va a hacer ningún daño al estomago y que hemos comido mil veces antes de una carrera. En mi caso, es un sencillo
arroz con jamón york y bonito, todo un manjar que comí con un apetito digno de fotografiar.
 
Tras la cena y como de tiempo estábamos muy bien, decidimos desplazarnos a la salida en furgoneta y de esta manera me podrían estar acompañando hasta la hora de salir. Ya era de noche, la distancia entre Araia y Ondategi/Gopegi aunque no son muchos kilómetros y llegamos enseguida a nuestro destino, se hace un poco largo (quieres llegar cuanto antes). Ya se encargaron de no parar de hablar para que estuviera entretenido y no pensara en la carrera. Tras aparcar la furgoneta, junto a la salida, nos tomamos un café caliente en el bar cercano a la carretera que esta vez a diferencia del sábado pasado, estaba ya con mucho ambiente. Todavía no habían comenzado a llegar los autobuses pero muchos participantes al igual que yo, nos habíamos desplazado hasta la salida en coche arropados por algún amigo y familiar que nos quería acompañar en estas horas previas a tan dura prueba.

Menos mal que tenía el Buff con los leones del Athletic
Así sin darme cuenta, ya me estaba vistiendo en la furgoneta y estábamos a media hora de comenzar. La noche era muy fría, incluso más de que parecía, como luego pude sentir en mis propios huesos cuando estuvimos esperando en la salida para salir. A pesar de todo, la decisión estaba tomada, saldría directamente con doble camiseta, manguitos, pantalón corto, las zapatillas mágicas Salomon WINGS 8 SG, un gorro térmico para la cabeza sujetado por la frontal y para el cuello un Buff que a última hora me tiene que prestar el más pequeño del equipo.

Estos momentos de espera se hacen muy largos
Este es el momento más difícil, la despedida. En esta ocasión, nos íbamos a ver en pocas horas, lo cual me animaba mucho. Tras activar el chip del dorsal me dirigí a la línea de salida, después de tres semanas sin correr estaba como loco por correr. Así que allí estaba en una prueba de 100 Km en segunda línea para salir como si me fuera la vida en ello, parece ilógico, después de haber estado tres semanas parado. Pero seguro que a mucha gente no le parece normal, que participe en una prueba de 100 Km que encima se realizan, gran parte de ella durante la noche. No sé si fue por motivación, ganas o locura, pero estaba convencido que tenía que estar allí y salir fuerte para cumplir el tiempo de paso de Gorbeia previsto, que era muy exigente.

Caras de frío en la Salida
Etapa Ondategi/Gopegi – Ubidea (0 – 21,8 Km)
A las 00:00 se dio puntualmente la salida. Ya tenía ganas y un poco de frió, esa media hora expuesto a tan baja temperatura me había dejado un poco destemplado y con muchas ganas de correr. Así que en cuanto nos dejaron correr, salimos como si hubiéramos perdido algo. El ritmo de salida fue fuerte pero no tanto como pueda parecer, lo bueno de salir adelante es que rápidamente puedes coger tu ritmo que suele ser más elevado que los que te preceden con lo cual enseguida coges tu espacio y puedes comenzar con tu estrategia. Realmente este tipo de pruebas se tienen que hacer con mucha cabeza y analizando en todo momento: alimentación, hidratación y estado general del cuerpo. 

Momentos previos a dar la salida
Los primeros tres kilómetros hasta Murua, se hacen por una parcelaria con pequeños toboganes que te van permitiendo coger pulsaciones y tu cuerpo se va metiendo poco a poco en carrera. En este tipo de pruebas, no hay tiempo para calentar previamente, así que sales frío y el cuerpo poco a poco se tiene que ir adaptando. Este es un punto que también se debe trabajar en entrenamientos. Estos kilómetros previos se tienen que aprovechar para calentar las piernas y prepararlo para la subida. Tras un giro a la izquierda en Murua, lleno de gente animando entramos en el hayedo, poco a poco pasan los kilómetros y sin darnos cuenta ya estamos en el kilómetro 5 de carrera. Enseguida comienza una fuerte subida que nos lleva a un prado que durante pocos metros nos permite un poco de tregua para prepararnos para una de las subidas más largas y complicadas por lo roto que está el terreno. Tras coronar esta fuerte subida otros pocos metros para coger aire y buen ritmo corriendo, pero en poco tiempo queda una cuesta larga pero tendida que nos lleva al cruce de la pista de Zarate. De nuevo, el llano se acaba y toca una subida que se puede hacer a buen ritmo y nos conduce a la planicie que nos conduce al hombro de nuestro primer objetivo. Si durante la subida, el viento sur a soplado muy fuerte, en este punto la crudeza del viento es aún mayor. Comenzamos la última subida, en lugar de subir por la diagonal habitual, aquí nos comemos toda la ladera desde el hombro. La noche es muy clara, la luna está en lo más alto, con toda su fuerza y este punto el viento sur casi nos tira. Hace mucho frío pero afortunadamente el viento es sur. Estamos de suerte, nada de niebla, solo frontales en la cruz de la cantidad de gente que hay animando, es impresionante.

Por fin, estoy en la cruz y dentro del tiempo, perfecto. Antes de bajar, toca saludar a la imagen de la Virgen de Begoña, que está debajo de la Cruz. Su presencia y su cariño me acompaña cada día a lo largo de la vida y su presencia es mayor cuando corres de noche y está completamente solo. Siento una devoción muy grande por la Virgen de Begoña y este beso supone un pequeño y humilde agradecimiento por haberme dotado de la suficiente condición física para poder estar hoy a la noche participando en esta prueba. Tengo mucha suerte y creo que debo estar muy agradecido.

Bajando Gorbeia, mucha precaución

Tras el saludo, toca bajar hacia Ubidea. La bajada la he hecho muchas veces, tanto en la dirección de la carrera como en la inversa y se que tengo que ir con cuidado, que queda mucha carrera. La primera parte es muy inclinada, la segunda es más técnica y la última, cerca de los refugios, mucho más delicada porque siempre hay mucho barro y resbala. En este terreno, las WINGS 8 SG de Salomon van perfectas, como agarran, ahora queda no engancharse con ningún arbusto, helecho o agujero que no veamos.

Lo que ilumina el flash de la camara

Llegamos ya a la pista y todos nos calmamos un poco. El viento arriba, me ha impedido comer, así que el primer kilómetro de la pista toca, hidratarse y comer. La pista al inicio está muy rota y con piedras muy grandes, incomodas para correr pero pronto la pista está muy bien y solo queda coger un buen ritmo de carrera y disfrutar de la noche. Las cunetas, tienen una helada enorme, que nos hace darnos cuenta del frío que realmente y que debido al esfuerzo y la concentración, no te das cuenta.

Por fin, las primeras luces de Ubidea. En el pueblo, a pesar de la hora, hay mucha gente animando en las calles, sobre todo en la zona del avituallamiento, donde nunca está de más hidratarse. La llegada a Ubidea, está en el tiempo previsto y el cuerpo está respondiendo muy bien.

Etapa Ubidea – Otxandio (21,8 – 27,27 Km)

Salida del frontón de Otxandio

Da pena marchar del calor de la gente que está animando, pero toca seguir. Prácticamente casi no he parado y ya estoy de nuevo en faena, es fundamental no perder la concentración. Este tramo es corto pero tiene un par de subidas que tienen lo suyo, a pesar de ello, el ritmo es muy bueno, las bajadas, las hago a buen ritmo aunque sin soltar y conservando. Ya estamos en Otxandio, la prueba con gran acierto atraviesa el pueblo donde hay mucha gente animando. Todavía me acuerdo cuando el avituallamiento estaba en la plaza del pueblo. Ahora lo cruzamos y tenemos que dirigirnos al pabellón, llegamos sin darnos cuenta y allí tengo al equipo esperando. Saludos y ánimos en la entrada del avituallamiento me despiertan de mi concentración. Me hidrato y como, como estaba previsto, sin olvidar el plátano para los calambres. Un avituallamiento rápido en un lugar que apetece quedarse pero donde hace más frío que lo que parece.

Dejando la seguridad del frontón

Etapa Otxandio – Urkiola (27,27 – 35,26 Km)

A la salida de nuevo, tengo a la familia esperando. Saludos, besos y muchos ánimos. Ellos no me asisten, ni de material, ni de alimentación, solo de cariño y eso a estas alturas de la noche es muy importante. Comienza una etapa especialmente dura para mi, la última vez, me entró un bajón emocional muy fuerte en este hayedo.

Este año estaba mucho más preparado, físicamente y mentalmente. Realmente lo he notado y he podido resolverlo con mucha solvencia. El tramo comienza muy bien y a buen ritmo. Sin embargo, en tantos kilómetros no todo va a ser de color de rosas, en este caso era color marrón chocolate. Esperaba barro, pero me encontré mucho más del esperado, habían estado cortado pinos y la maquinaria había dejado el suelo muy complicado. El barro era muy pegajoso y había tramos que no sabías si lo mejor era correr andar o que hacer. En el barro disfruto y me gusta mucho pero es enemigo directo de mi tobillo que hasta este momento había respondido perfectamente. Los kilómetros iniciales los hice bajo mucha tensión, quizás demasiada, que aumentaba según pisaba mal y me volvían los dolores en el pie derecho.

Llegada a Urkiola, con mucha gente animando

Sabía que la única solución, era mantener la calma pero debo reconocer que no es fácil cuando parece que vas patinado. La solución fue intentar disfrutar y chapotear en el barro. Volver a los instintos básicos que tenemos desde niños y que nos llevan directamente a pisar el único charco que pueda  haber en la calle. Poco a poco, conseguí deshacer el bucle en el que había entrado mi cuerpo y mi cabeza. El ritmo volvieron a las piernas, las subidas fuertes me permitieron volver a coger el ritmo correcto y una vez que vuelves a entrar en tu sitio ya el resto es correr y disfrutar. En la parte alta, el suelo estaba mejor y cada vez volvía a ir más rápido pero el daño ya estaba hecho, no había llegado al kilómetro 35 de carrera y ya habían vuelto los dolores, esto se me iba a hacer muy largo.

Rellenado el agua en Urkiola

A todo esto, me encuentro con un japones que trabajaba en Durango y que apenas hablaba ingles pero bueno, algo pudimos comentar antes muerto que callado. Además tenía la necesidad de hablar. Cuando participas en carreras solo, no tienes un amigo en quien apoyarte en los momentos duros, así que no queda otra opción que hacer nuevos amigos. Los últimos kilómetros los hicimos juntos y por fin llegamos a Urkiola donde de nuevo tenía al equipo esperando para darme ánimos. A pesar de los problemas, llegue en el tiempo previsto, pero más tocado de lo recomendable. Coger agua y seguir el camino.

Beber igual que comer es fundamental

Etapa Urkiola – Anboto (35,26 – 40,16 Km)

El inicio, es una pista muy ancha de gran desnivel, sitio perfecto para ir comiendo mientras andas. El equipo me acompaña los primeros metros y se lo agradezco muchísimo. De nuevo estoy solo y toca volver a concentrarme. Termino de comer y de nuevo, poco a poco voy cogiendo el ritmo gracias a los palos. Estoy empezando a quedarme helado, estoy notando mucho frío en la zona del pecho y del estomago, si no pongo remedio, puedo acabar con problemas de estomago. Las piernas, tampoco entran en calor, pero no tengo frío, esto no me preocupa aunque hay que estar pendiente porque esto puede provocar problemas musculares.

Primeras rampas después del avituallamiento de Urkiola

Tomo la decisión de parar en el refugio del Pol Pol a ponerme la chaqueta de agua, se trata de una prenda del fabricante INOV  AT/C RACESHELL FZ M, caliente, fina, ajustable, perfecta para correr con ella en estas condiciones de viento. Me la he puesto justo cuando me estaba quedando helado, he apurado demasiado. No me gusta parar pero era inevitable y realmente fue una buena solución, realmente me la tendía que haber puesto en Urkiola pero con las ansias del momento no lo hice.

De nuevo, en carrera, toca subir a Anboto. La subida, la he hecho muchas veces y aunque muy dura y bastante técnica es corta. El único problema es que nos toca subir y bajar por el mismo sitio, unos a la derecha, otros a la izquierda pero por el mismo sitio. El viento es muy fuerte subiendo, la piedra está muy húmeda y llena de barro. Al inicio de la subida he guardado los palos y subo con las manos a buen ritmo. Llegamos al control y les damos muchos ánimos a gente de la organización. En menudo sitio estaban aguantando todo el aire. Un millón de aplausos para esta gente. Simplemente impresionante.

Etapa Anboto – Orixol (40,16 – 45,5 Km)

Ahora toca bajar. Me encanta Anboto y me encanta la roca. Nunca he tardado tanto tiempo en bajar de Anboto. Viendo lo que resbalaba la bajada y el dolor del tobillo entre en pánico, no quería hacerme daño y iba demasiado tenso. Esta tensión aumentó cuando en una de tantos resbalones me arreó un calambre que me hizo apartarme del camino y dejar paso. Para esta bajada, necesitaba la potencia de mis piernas y pies en perfectas condiciones y no las tenía. Solo quería bajar, llegar a tierra firme y evaluar los daños después de la bajada. En este tramo perdí demasiado tiempo. En esta ocasión, Mari (ser mitológico vasco) me lo ha hecho pasar bastante mal. Según nuestra tradición Mari tiene su morada en Anboto. Ella es la personificación de la madre tierra, es reina de la naturaleza y de todos los elementos que la componen. 

Yo siempre he creído y creo, en  seres mitológicos que habitan nuestros bosques y montañas. Forman parte de cultura y de mis creencias. Igual que practico la religión católica y soy cristiano, creo en la mitología y en sus seres, no es incompatible una cosa con la otra. Paso muchas horas en la montaña y tengo la necesidad de creer que no estoy solo y que igual que yo cuido a la naturaleza, ella cuida de mi.

Ya por fin en tierra firme, poco a poco me voy calmando y retomo el ritmo de carrera. Llegamos al avituallamiento de Zabalandi y aprovecho para beber y comer un poco. El primer tramo es muy bonito aunque tiene zonas un poco más técnicas pero según se va quitando el miedo el cuerpo empiezo a correr. La subida a Orixol es preciosa por el hayedo, poco a poco la luna está cayendo y según se está escondiendo, se vuelve cada vez, más roja, es una imagen rara de presenciar y muy curiosa.

Llego al control de Orixol y toca, cambiar la batería de la frontal. Una persona de la organización, me ayuda muy amablemente a que pueda hacer esa sabor de la forma más cómoda posible.Ayudado de la luz de la frontal de esta persona, el cambio es muy rápido. esta gente está muy encima tuyo, sin ellos no podríamos abordar estas pruebas.

Etapa Orixol – Puerto de Kurtzeta (45,5 – 49,79 Km)

El primer kilómetro, hasta la ermita de Santikurutz, se recorre, por una estrecha senda entre el hayedo con alguna parte técnica. A partir de Kastillue (zona herbosa) se inicia una bajada bastante rápida por un camino amplio que nos permite, poco a poco ir cogiendo de nuevo ritmo. Esta senda termina en una pista forestal de grava que ya no la dejaremos hasta la Ermita de San Kristobal. El control se encuentra siguiendo la carretera, a unos 850 metros. Aquí el avituallamiento es importante, a pesar de estar marcado como liquido, hay algo de sólido. Tenemos la gran suerte de tener café, por gentileza, de una persona de la organización que lo ha traído de su casa, por si teníamos frío. Esta gente de la organización, nunca deja de sorprendernos por su amabilidad y por su disposición a hacernos la carrera más agradable.

Etapa Puerto de Kurtzeta – Landa (49,79 – 59,30 Km)

Ya se oye a la gente en Landa

Tras cruzar la carretera con cuidado, entramos en una pista que nos lleva hasta el control de Jarindo. Los desniveles que nos vamos a encontrar antes de llegar  al cruce de Jarindo debemos gestionarlos con tranquilidad para que no se nos atraganten. El tramo es muy propicio para correr pero con precaución de no gastar demasiada fuerza. Desde el cruce recorremos agradables pistas forestales que atraviesan pinares, para acabar coronado la cima de Isuskitza. A partir, de aquí todo bajar. Mucho cuidado este cortafuegos tiene una inclinación en alguno puntos, que llega al 22 %. Esta bajada, revienta las piernas y aunque estemos llegando a Landa y podamos descansar algo, no tendrás tiempo para recuperar. Yo no tenía claro como iba a afrontar este tramo y finalmente me deje caer, soltando las piernas y brazos, intentando relajarme lo más posible para intentar machacar lo menos posible el tobillo. La llegada a Landa, es impresionante. 

Buen ritmo llegando a Landa

El público existente te hace sentirte importante. Mucha gente animando y dándote muchas fuerzas. Antes de entrar, consigo encontrar a la familia o mejor dicho ellos me encuentran a mí. La decisión de no dejar entrar a nadie al parque cerrado, salvo a participantes me parece muy acertada. Pero creo que se debería plantear permitir una persona por participante para que le ayude a la hora del cambio de ropa. Yo acabo tardando un montón en limpiarme los pies, darme la pomada anti-inflamatoria, la vaselina y vestirme. Tardo demasiado, en relación con el tiempo que dedico a comer, este punto me lo tengo que replantear muy seriamente. Me acabo quedando frió. En cualquier caso, limpiar los pies, cambiar calcetines y zapatillas para mí es fundamental y me garantiza acabar con los pies perfectos. 

Saliendo de Landa

Etapa Landa –  Pista Elguea (59,30 – 65,9 Km)

Rampa dura de salida

Tan poco tiempo dedico a comer que salgo del control con el plátano y el bocadillo de Nutela en la mano. La familia que no están acostumbrados y se les ha hecho muy largo, el tiempo que he estado cambiándome y comiendo algo. 

Todavía comiendo y con el bocata en la mano

A la salida, me despido de ellos con mucha pena pero muy animado a continuar. El primer tramo asciende a la cordal de la Divisoria de aguas por las cimas de Galbarrín, Troke y Usakoatxa. ahora nos espera un fuerte descenso por un cortafuegos que nos lleva al Collado de Anguta. Esta bajada, está muy rota y con la bajada los dolores han vuelto. Toca de nuevo subir para descender hasta el Collado de Elgeamendi. Continuamos por la ladera occidental del Elgeamendi para llegar a la pista de cemento que sube al repetidor de Arriurdin. Aprovecho el avituallamiento para hidratar, comer y charlar con la gente de la organización, que siempre están dispuestos a darte conversación.

Etapa  Pista Elguea –  Usabakotzena (65,9 – 76,1 Km)

Entre eólicos

Alcanzamos el repetidor tras superar una pendiente muy fuerte que en estos momentos, supone todo un mundo. Al llegar a la parte más alta cogemos el camino que aparece a nuestra izquierda y por la Campa del Rayo llegamos al Collado de Leizagarate y encontramos un avituallamiento que nos va perfecto para afrontar el primer tramo de eólicos. Seguimos la pista, pasamos por el Collado de Alabita y alcanzamos la cima del Mugarriluze donde se encuentra el eólico,  número 1. 

Llegando al avituallamiento de Usabakotzena

Hasta aquí he llegado más lento de lo previsto y además me encuentro muy bajo de fuerzas. No he comido lo suficiente y lo estoy empezando a notar, así que toca tomar una barrita energética, cueste lo que cueste. Una vez he acabado de comer, bebo suficiente y me pongo a correr para ir superando poco a poco los molinos. El viento es muy fuerte y tengo que terminar por ponerme el gorro de la chaqueta. Poco a poco me empiezo a recuperar, este tramo tiene fuertes subidas y fuertes bajadas que vamos superando poco a poco y cada vez a mejor ritmo. Alcanzo el avituallamiento ya bastante recuperado y con el animo muy recuperado. He podido ir intercambiando conversación con algún compañero y eso anima mucho. En el avituallamiento hay bastante gente que animan mucho a pesar del viento que encontramos.

Poco a poco vuelve la alegría

Ya hemos pasado el peor tramos de eólicos y sobre todo ya nos hemos acostumbrado a ellos y forman parte de nuestra rutina.

Etapa  Usabakotzena – Majada de Arbelar (76,1 – 88,56 Km)

Agradable charla entre amigos

Todavía queda algún eólico y alguna buena rampa que subir y bajar pero casi sin darnos cuenta se acaban los eólicos. Vamos a un ritmo muy bueno y hemos conseguido formar un grupo muy bueno que nos permite a todos ir charlando y haciendo mucho más amigable el camino. Accedemos a las campas de Urbía por la majada de Lazkaolatza. Ya solo queda bajar en dirección a la Fonda de Urbia para cruzar el río y ascender a la Majada de Arbelar. Este avituallamiento está muy animado y tanto mi compañero Iñaki como yo bebemos y decidimos tirar cuanto antes para la cima de Aizkorri, última dificultad de la jornada.

Etapa  Majada de Arbelar – Cruce de Ipariturri (88,56 – 96,42 Km)


La dureza de la subida ya es conocida y la afrontamos con energía pero sin pasarnos. La subida, está muy animada. A mitad de subida, me encuentro con mi buen amigo Dani del Equipo de Trail de Amurrio (menuda sorpresa más grata). Una voz amiga en estos momentos es de una importancia enorme. Dani eres una persona enorme, tus ánimos me vinieron mejor que cualquier gel energético, lo vuestro si que es pasión.

La parte alta de Aizkorri, está muy rota y tengo muchos problemas con mi tobillo, estoy preocupado de que no aguante para bajar y esto me hace ir demasiado despacio, por un terreno donde habitualmente paso pegando saltos, pero no estoy para saltos. Por fin, llegamos a la cima y aprovechamos para comer y beber algo, dentro del refugio. Tras una charla muy animada, con la gente que estaba en el control de Aizkorri y sin perder mucho tiempo comenzamos a descender. En la zona de piedra voy muy mal y en el resto me defiendo. Iñaki baja mucho mejor y poco a poco va tomando distancia, yo he decidido ir mucho más suave y darlo todo al final. Se me hace una eternidad hasta que llegamos a la borda de Azkasaroi. Solo me anima que estamos muy cerca de la fuente de Ipariturri.

Etapa Cruce de Ipariturri – Araia (96,42 – 100,35 Km)

Cojo agua por lo que pueda pasar, guardo la chaqueta y a partir de aquí a tope hasta abajo, Ya no tengo que guardar nada. Me duele mucho el tobillo pero aguantará y la rodilla hace unas horas que ya me he olvidado de ella. Conocer la bajada, me ayuda mucho y consigo ir muy rápido en comparación con el resto de la bajada. Bajando la cuesta de las vagonetas alcanzamos la carretera asfaltada que me conduce a Araia. Sus calles están llenas de gente de todas las edades que animan sin parar. Por fin y después de 18 horas 11 minutos alcanzo la línea de meta. Muy contento de haber podido completar la prueba aunque un poco triste por el tiempo que debería haber sido un poco mejor pero me ha dado mucho miedo romper y sobre todo que luego tenia que coger el coche para volver a Bilbao.

Último esfuerzo, concentración y emoción

En resumen, una experiencia impresionante en una prueba en la que me siento muy bien y donde cada año la organización se supera. Hemos tenido una temperatura, un poco fría pero perfecta para correr. Este año he llegado muy fuerte a esta prueba pero demasiado tocado. Lo lógico y inteligente habría sido no correr pero debía correrla a pesar de no saber las consecuencias. Se que puedo parecer un irresponsable y seguramente sea un inconsciente pero que se puede esperar de alguien que disfruta corriendo 100 Km sin otro objetivo que disfrutar. Hace ya muchos años que ya no tengo que demostrar nada a nadie salvo a mí mismo, con quien convivo diariamente.Corro contra mí, no contra nadie. La montaña, es mi amiga, mi confesora y nunca es mi enemiga. El único enemigo puedo ser yo mismo conmigo mismo. Por ello, es necesario mirarse frente a frente y enfrentarte a tus propios demonios. Hoy he sufrido mucho, demasiado para mi gusto. Hoy he vivido situaciones muy duras que me han hecho reflexionar mucho, no todos los días puedes mirar a los ojos a tu demonios más profundos que todos llevamos dentro, pero o los sacas fuera y los derrotas o se acabó. Pero en esta lucha no he estado solo, ha estado mi equipo, cada participante y sobre todo el animo que me han dado el público asistente y los voluntarios de la organización. Llegar a la meta os lo dejo a vosotros y a vuestro cariño.

Ya estamos en Araia

Esta temporada, llega a su fin con esta prueba. Ahora toca recuperar el tobillo y empezar a planificar la temporada del año que viene. Espero volver a veros a todos muy pronto en cualquier carrera, entrenado o paseando por la montaña que tanto nos apasiona.

Esto se acabó

Quiero reservar esta última frase para dar las gracias al trabajo de tantos y tantos fotógrafos gracias a los cuales podemos tener un bonito recuerdo de la prueba. En especial a la geste de FESTAK que prácticamente se han convertido en nuestra segunda familia.

Esta foto resume muchos sentimientos

HIRU HAUNDIAK 2.016 – SAILKAPEN OROKORRA

Muchas gracias a todos
Aitor




 
 
No Comments

Post A Comment