Hiru HaundiaK 2.016 – Ya está aquí
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Hiru HaundiaK 2.016 – Ya está aquí

Hiru HaundiaK 2.016 – Ya está aquí

Este año se cumple la XX edición de esta querida y esperada Prueba de Gran Fondo por la Montaña. La primera edición de esta prueba se realizó en 1.987 y se repitió cada año hasta 1.998. A partir de este año se realiza cada dos años, siendo la primera de este ciclo la celebrada en 2.000.


Es una prueba muy esperada por todos los amantes de la montaña, ya que une tres de nuestras cimas más relevantes: Gorbea, Anboto y Aizkorri. 

Vista de Anboto desde Zabalandi
Vista de la ermita y cima de Aizkorri desde la bajada a Araia

Es una carrera que recorre itinerarios y caminos que has realizado muchas veces con tus padres, luego con la cuadrilla del club de montaña, con amatxu y actualmente con el pequeño del equipo.

Cima del Pagasarri
Son lugares llenos de recuerdos que hacen que esta prueba sea realmente muy especial. Para un bilbaino, el monte más importante, no cabe duda que es el Pagasarri. Esta pequeña montaña de escasos 600 metros es visible desde cualquier punto de Bilbao y continuamente está en nuestras retinas. Cuando de muy pequeño, subes con los aitas te das cuenta que mires a donde mires desde su cima siempre verás montañas apasionantes y que están ahí para que las descubras. Entre todas ellas, sin duda la que más destaca desde su cima es la del monte Gorbea.

Monte Gorbea desde la cima del Pagasarri
De frente, puedes ver las fabulosas murallas de piedra coronadas por Peña Lekanda y Aldamín y entre ambas la cima de Gorbea. (1.482 m). No os podéis imaginar las ganas que tenía yo de subir a esa montaña. Sobre todo tenía muchas ganas, de saber que podía haber al otro lado. Un monte tan alto, tenía que tener unas vistas espectaculares. Pero fue aquí donde aprendí a tener paciencia, todavía tuve que subir muchos montes con mis aitas hasta que por fin, pude subir a Gorbea. Todavía recuerdo la ilusión que me hizo, poder sentarme en su cima junto a la cruz y poder ver con detalle todo lo que se podría observar de allí arriba. (Lo curioso es que cada vez que llego hasta su cruz, siento la misma ilusión que el mismo día)

Cima de Gorbea
Pero de todas las cosas que pude ver desde su cima una se me quedó grabada para siempre: la impresionante silueta del Anboto. En aquel momento, esa montaña se metió dentro de mí y a día de hoy es la montaña que más me apasiona y más me gusta. He visto muchas y de gran belleza pero nada como la sensación que siento cada vez que toco su piedra, es algo difícil de explicar. Si todas las montañas son maravillosas esta, tiene algo que para mi la hace muy especial, siento una verdadera emoción cuando puedo disfrutar de ella. Sin embargo, tuvieron que pasar muchos años después de la ascensión a Gorbea hasta que subiría por primera vez a Anboto. Esta es una montaña que presenta una zona delicada en la parte alta, especialmente cuando está húmeda y donde han perdido la vida muchos montañeros.

Cima de Anboto desde monte Orixol

La cima de Anboto es algo muy especial, quizás sea el lugar donde más conectado a la tierra me siento, me encuentro muy cómodo y tranquilo. No todas las ascensiones a esta montaña han sido fáciles, las he tenido de todos los colores pero lo primero que aprendí hace muchos años es a respetar a la montaña, a aprender a oírla, a quererla y a medir mi grado de compromiso mio y del grupo que pueda llevar cuando asciendo a ella. Las montañas siempre estarán ahí y si hoy no se puede ya se volverá otro día.

Desde la cima de Anboto, pude descubrir al fondo unas montañas en forma de dientes de sierra que pronto me llamaron la atención por la gran cantidad de roca que tenían, me apasiona de siempre la roca. Pronto un compañero me informó que se trataba de la sierra de Aizkorri. Pero parecía que estaba muy lejos para llegar hasta allí. Después de esta primera vez, que la vi, paso bastante tiempo hasta que por fin, gracias al club de montaña tuve la oportunidad de ascender hasta su cima. En esta ocasión, desde la plataforma de perforación de Zalduendo.

Después de esta primera vez, han sido ya muchas veces las que he estado en su cima y otras tantas que nos hemos tenido que refugiar en la ermita que se encuentra junto a la cima de Aizkorri. Es una montaña que mezcla perfectamente los hayedos de la parte de Araia y Zalduendo con la piedra cuando asciendes desde las campas de Urbia. Preciosos pastizales, que dan con su verdor un punto de equilibrio perfecto con el gris de la piedra y las diversas tonalidades de los hayedos.

Llegando a la cima de Aizkorri

Esta prueba es el sueño que teníamos de muy jóvenes cuando salíamos a la montaña con el club de montaña, poder unir estas tres maravillosas montañas a través de un único itinerario. El planteamiento era simple, si en el pirineo hay un itinerario de alta montaña que une el mar Cantábrico con el Mediterráneo, conocido como GR10 porqué no poder hacer uno que las una. Este es el espíritu de esta marcha de montaña, poder unir estas tres montañas, cada uno cargando con lo que necesite y en un ambiente de compañerismo y de profundo respeto por el entorno a través del que discurre esta prueba.

Los que participamos en ella somos apasionados de la montaña y la cuidamos como si fuera nuestra propia casa, ya que de hecho lo es. Bien es cierto, que a veces, debido al esfuerzo o al cansancio hay gente que ensucia y no respeta, pero cada vez son los menos. 

Como veis han sido muchos años de ilusiones los que he tardado en estar preparado a poder ascender a sus cumbres. Ahora con unos años más, mucha más experiencia y muchos entrenamientos estoy impaciente de que llegue el viernes para disfrutar de esta prueba, sus paisajes y sus gentes. Precisamente la convivencia a lo largo de estas pruebas es lo que me queda más dentro y lo que me hace cada día esforzarme y poco más.

Llegada a Araia

El viernes nos vemos y espero que disfrutéis de unos parajes que a mí me hacen feliz cada vez que los recorro siempre en familia, pero en esta ocasión vosotros seréis mi familia durante unas horas.

Nos vemos.
Aitor


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