No es Zegama es Tertanga
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No es Zegama es Tertanga

No es Zegama es Tertanga

El domingo pasado era de esos días que había ganas de probar un poco el cuerpo. Tras un sábado disfrutando del Campeonato de Bizkaia de Atletismo Alevín e Infantil en la pista de atletismo de Durango, tenía las pilas cargadas y con ganas de probar.

 
Este año he tenido la suerte de volver a las pistas de atletismo después de no haberlas pisado hace ya muchos años y lo hecho de la mano del más joven del equipo. Son muchos recuerdos y sensaciones que han vuelto a salir a flor de piel, siempre han estado ahí, lo que pasa que estos últimos años han estado un poco dormidas.
 
Ver correr a los estos jóvenes atletas, sus ganas, su ilusión y sobre todo la pasión que ponen en todo lo que hacen. Es realmente muy bonito y me hace recordar porqué  comencé a correr hace ya muchos años y como desde entonces no he dejado de hacerlo. El deporte no me ha hecho mejor persona pero si me ha permitido conocer a grandes personas con las que he tenido la oportunidad de compartir muchas horas de mi vida.
 
Así que el domingo, tenía ganas de un poco de aventura y sobre todo quería probar algún desnivel muy fuerte y validar como van las piernas a estas alturas de la temporada. El domingo estaba en Villalba de Losa, así que el desnivel más alto que se me ocurrió fue bajar a Orduña y de nuevo volver a subir a la Sierra Salvada para terminar en el mismo punto de la salida.
 
Ahora tocaba decidir, por donde bajar y por donde subir de nuevo a la Sierra Salvada. Era consciente que por cualquier sitio la aventura iba a ser fuerte y para subir prefería pendientes que me obligaran a hacerlas andando y no corriendo. Generalmente, cuando estoy entrenando y las distancias no superan los 25 Km, abuso demasiado de subir corriendo en lugar de subir andando, quizás sea porque siempre ando entrenando con prisas y parece que si corres vas más rápido y no siempre es así.
 
Me pareció que la más impresionante podía ser por desde la localidad de Tertanga y ascender por la subida que discurre a los pies del Pico del Fraile. Aunque no había hecho esta subida hace muchos años y no recordaba por donde iba el camino que nos llevaba hasta la parte alta de la sierra. La bajada que elegí para bajar a Orduña fue el itinerario normal de subida a Txarlazo desde el Santuario de la Antigua en Orduña. Preferí no arriesgar y guardar fuerzas para la subida por las posibles sorpresas y menos mal.

Comencé a correr a las 11:30 de la mañana. La idea es acostumbrar el cuerpo al calor y coger horas de sol donde este tenga fuerzas para ver el nivel de adaptación que tiene mi cuerpo y cabeza a la sensación de calor. Para la aventura, llevaba la mochila de correr con un cortavientos de la marca Inov (por si cambia el tiempo o tengo algún incidente), los palos Leki Micro Trail Pro (que los estoy probando este año para las carreras), 500 ml de agua, 500 ml de bebida isotónica, un gel, una chocolatina de yogur y el móvil (muy importante cuando se va de aventura solo).
 
Los primeros kilómetros los tengo muy machacados y aunque hay que superar un desnivel de unos 300 metros, se me hacen muy familiares y cómodos. Una vez alcanzo el camino que viene desde el Santuario de la Antigua, toca bajar hasta el Santuario. La bajada es muy rápida o la hago muy rápida. En la parte inicial está un poco rota y la piedra es grande pero eso me divierte mucho y le doy gas a fondo. Justo acabas de terminar de subir y tienes ganas de soltar las piernas pero cuidado que todavía queda mucho camino por recorrer. A media bajada, me entra un poco la cordura y bajo un poco el ritmo, tengo que guardar las piernas que no se valorar lo que queda. En la bajada invierto aproximadamente 18 minutos, que se me hacen muy largos, demasiado largos. 
 
Cuando llego al Santuario de la Antigua, miro hacia atrás la Sierra Salvada y me doy cuenta que no hay marcha a atrás. La única solución es encontrar la subida y subir. Al llegar a localidad de Orduña, sigo las indicaciones en dirección Burgos. al llegar a la plaza de Orduña, en lugar de coger la carretera general, tomo un camino a la derecha que me llevará a través de un polígono industrial de nueva construcción hasta el inicio del Puerto de Orduña. 

No tiene perdida, una vez en la carretera general se sigue por esta como si iríamos a subir el puerto y a menos de un kilómetro ya está el letrero de Tertanga. No es tan popular como el de Zegama y ni falta que hace. Así que tomo la carretera hasta el pueblo y allí pregunto, por donde se inicia la subida. Ni GPS, ni Track, ni móvil, lo mejor es usar la técnica que no falla nunca: preguntar a una persona del pueblo. Tras una charla amigable, prosigo mi camino (seguro que la señora tuvo que pensar a donde irá este chalado que además no sabe ni el camino). Paso la iglesia, giro a la derecha y aparece un camino que creo que será el correcto.

A partir de este momento, la subida depende un poco de cada uno. Según voy avanzando aparecen caminos que suben o caminos que te van introduciendo en la garganta del valle, quizá lo más razonable es ir ganando altura pero yo decido seguir el curso del río y ir avanzando en horizontal en lugar de en vertical. La parte baja de la subida, tiene un arbolado bastante frondoso y empiezo a buscar algún punto por donde comenzar la ascensión enseguida encuentro un claro de fuerte desnivel que decido tomar. En este punto, saco los palos de la mochila, me como tranquilamente la chocolatina de yogur y bebo tranquilamente para digerir bien la chocolatina, ahora comienza la subida de verdad y la aventura ya que hay cientos de sendas hechas por los animales.

De hecho, tengo la suerte de poder estar a menos de 10 metros de un precioso zorro que está comiendo tranquilamente y no se percata de mi presencia hasta que cambia la dirección del viento y me huele. Una maravilla, convivir con la naturaleza y con los animales, menuda forma que tienen de moverse. A partir de este momento, tomo como referencia el Pico de Fraile para subir.

Intento hacerlo por la parte más vertical, que a la larga será la más directa y espero que la más rápida. Así que a la vez que voy subiendo, tengo que hacer pequeñas correcciones en horizontal, hasta que por fin salgo del bosque a mitad de subida y llego a la zona de roca. Tenemos que tener cuidado con las primeras rocas, muy descompuestas que además las encontramos en la zona más expuesta de la subida, debido al gran desnivel de la misma. Decido en lugar de subir por el filo de estar, ir ganando altura por las zonas herbosas que hay a su derecha, he intentado tomar la directa por la piedra y el monte se caía, así que precaución, una caída aquí puede ser fatal, además siempre tenemos que sumarle nuestro nivel de esfuerzo.


Tras superar esta zona intermedia, un poco expuesta, alcanzo el camino que conozco y que bordeando la sierra te lleva al camino que sube desde el Santuario de la Antigua. Por fin, estoy en un camino conocido y mucho más cómodo que lo que había encontrado hasta entonces. A partir, de este momento comienza la parte con mayor desnivel de la subida, justo a la izquierda del Pico del Fraile. El camino, se puede apreciar con claridad y no tiene peligro es cuestión de paciencia y ritmo y en pocos minutos nos encontramos ya en la parte superior. Por fin he vuelto nuevo a la Sierra Salvada y ya solo me queda unos pocos kilómetros de bajada hasta Villalba de Losa.


Toca recoger los palos y hidratarse bien. El esfuerzo ha sido muy importante y tengo que reponer líquidos. De nuevo me pongo en marcha y esta vez, mi próxima parada será el final de la ruta. Comienzo a correr y tengo las piernas más quemadas de lo que pensaba, me cuesta correr aunque tengo la suerte que el sol no aprieta mucho y el aire fresco me permite oxigenar muy bien las piernas y poco a poco van cogiendo tono.

A pesar de todo, me siento cansado. La subida me ha pasado factura, no voy tan alegre bajando por aquí, como lo hago habitualmente. Luego al analizar los tiempos veo que el ritmo fue alto a pesar de que las sensaciones que tenían no me daban esa sensación. Notaba las piernas cargadas y tenía más ganas de andar que de correr. Pero claro, corriendo se llega antes y tenía un poco de prisa.

Al final he tardado 3 horas y 7 minutos en hacer los 25 km del recorrido (927m+ / 930m-).
Una auténtica aventura de una gran belleza pero que me ha exigido esforzar y regular al máximo para llegar al final en buenas condiciones.

Saludos
Aitor


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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