Gran Trail Aneto Poset 105 Km (GTTAP17)- Crónica Personal
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Gran Trail Aneto Poset 105 Km (GTTAP17)- Crónica Personal

Gran Trail Aneto Poset 105 Km (GTTAP17)- Crónica Personal

Hablar del Aneto o del Poset es hablar de grandes cimas pirenaicas que superan los 3.000 metros de altura. Para ascender a ambas cimas, nos tenemos que dirigir al valle de Benasque. Y es precisamente en este valle, donde se ha desarrollado, durante los días 21 y 23 de Julio, la aventura que en las siguientes líneas voy a intentar narrar. 

 
Esta aventura tiene por título Gran Trail Aneto – Poset (GTTAP17) y se desarrolla desde las 00:00 horas del día 22 de Julio hasta las 14:00 horas del domingo. Por delante 105 kilómetros y 6.760 m+ a través de los que tendremos la oportunidad de dar la vuelta al Aneto, volver a Benasque (cambiarnos de ropa) y dar la vuelta al Poset).
 
Los participantes de la Gran Trail Aneto – Poset íbamos equipados con un localizador GPS con comunicaciones por satélite (Spot) que permitieron durante toda la prueba tanto a la organización como a nuestros familiares estar informados de nuestra posición GPS a lo largo de toda la prueba. Además, cada participante, tenía la opción a través del dispositivo de un botón de SOS que en el momento de ser empleado por alguno de nosotros hubiera activado el protocolo de emergencia e inmediatamente se habrían movilizado los recursos de rescate disponibles. Es importante destacar unos datos generales de la prueba: Collado de Salenques (2.809 m), Collado Cota (2.706 m), Collado de Ballibierna (2.732 m), Tuca d’Estiba Freda (2.691 m) y Collado de la Forqueta (2.864 m) que es el techo de la prueba. Es una prueba que se desarrolla prácticamente en autosuficiencia debido a la distancias y desniveles existentes entre los avituallamientos de la prueba. Tanto en los refugios como en los collados había voluntarios y un médico que en todo momento han velado por nuestra seguridad. Pero la realidad es que un rescate habría sido realmente muy complicado a pesar de la gran profesionalidad de todos los recursos disponibles y activados para nuestra seguridad.
 
En esta ocasión, nos desplazamos a Benasque días antes, con tiempo suficiente para poder reconocer alguno de los tramos de la carrera. El día de viaje, lo destinamos a instalarnos, a descansar del viaje y a comprar alguna cosa que teníamos pendiente de cara a la carrera.
 
Gracias a la ayuda de un gran amigo conseguimos en enero poder encontrar una habitación de hotel donde poder estar en Benasque unos días. La verdad es que, a pesar de haber iniciado las gestiones de la reserva del hotel en enero, siendo la carrera en Julio, sin la intermediación de esta persona no habría sido posible encontrar una habitación en Benasque. Imposible encontrar habitación a ningún precio, de hecho, últimamente gracias a las carreras de montaña hemos tenido que pagar por la habitación un precio muy similar al precio más alto de la temporada alta de invierno, donde la actividad principal es el esquí.
 
Este es un aspecto, sobre el que debo reflexionar de cara al calendario de carreras del año que viene.  Con esta política de precios, la idea es aprovechar para cada vez conocer en familia nuevos lugares, con lo que repetir carreras cada vez se convierte en una opción más difícil.
 
Al día siguiente, aprovechamos para recorrer parte de los primeros kilómetros de la carrera. No los conocía y estaba un poco preocupado ya que sobre el perfil parecían dos sectores que se afrontarían a ritmo fuerte (+1.280 m en 20 Km) pero prácticamente todos sobre pista muy corredora. Son los primeros sectores de la prueba, donde vamos tod@s muy frescos.
 
Sabía que, si elegía un ritmo demasiado alto, este podría afectar a mi rendimiento a lo largo del resto de la prueba. A primera hora, cogimos el autobús municipal en Benasque camino a la Besurta aunque nos bajamos en la parada de Llanos del Hospital. De esta manera, hicimos el recorrido: Llanos de Hospital – Besurta – Refugio de la Reclusa – Collado de la Reclusa – Plan Alto d’Aiguallut – Besurta – Llanos del Hospital – Baños de Benasque. Un precioso recorrido de 6:30 horas y 21 kilómetros, que me permitieron conocer en detalle la parte inicial de la carrera y sus dificultades técnicas.
 
En el refugio de la Reclusa, la organización había fijado el primer punto de corte de la carrera. Los participantes teníamos un tiempo máximo de 4 horas para llegar de Benasque a Reclusa y sino estábamos fuera de control y por tanto fuera de carrera. El recuerdo del fuera de control en la TRAVESERA precisamente cuando más fuerte iba, me intranquilizaba. Afortunadamente, los tiempos de corte nunca me han preocupado pero la decepción de no poder seguir en carrera cuando mayor ritmo tienes y mejor estás me han hecho reflexionar e incluirlo dentro de la estrategia de carrera. Si o si el objetivo era llegar a la meta y hacerlo en condiciones óptimas. Precisamente por eso dedicamos tantas horas a entrenar nuestro cuerpo y a planificar la estrategia y la logística de cada carrera en la que participo.
 


El día de la carrera, comenzó en Benasque de la peor manera que lo podía hacer, diluviando. No llovía, parecía el diluvio, impresionante la cantidad de agua que cayó de la 09:00 a las 12:00, imposible moverse de la habitación del hotel.  En cuanto, el tiempo lo permite vamos al polideportivo a hacer la revisión de material obligatorio, a recoger el dorsal de carrera y a que nos instalen el localizador GPS que con lo ligeras que son las mochilas que empleamos no resulta tarea nada sencilla. Ya solo queda, entregar la bolsa de vida. Para hacer eso, teníamos hasta las 20:00 así que decidimos apurar un poco a la espera de la última previsión meteorológica, sin entrar en detalles indicaros, que en este tipo de carreras lo que no puede faltar en la bolsa de vida, es un segundo juego de palos, seguro que lo agradecéis.

Con todo listo ya solo quedaba cenar tranquilamente en el hotel e intentar dormir una hora antes de comenzar a prepararse para iniciar la que seguramente ha sido la carrera de montaña donde más haya disfrutado tanto por un entorno único y por los compañeros de viaje que he tenido y que me han permitido disfrutar de esta aventura. Mi único objetivo acabar y hacerlo en condiciones físicas óptimas. El tiempo estimado que me había marcado era de 33 horas, aunque al ser mi primera vez y sin conocer la gran parte del itinerario los corredores locales con los que puede intercambiar opiniones me hablaban de 35 horas en condiciones normales de carrera. Hacer una carrera a vista de esta magnitud no es una tarea nada fácil, estaba convencido que disponía de la experiencia en alta montaña necesaria para poder afrontar una aventura de esta envergadura y por eso estaba en la línea de salida de la carrera que sin duda ha cambiado mi forma de vivir una carrera de montaña.
 
A las 23:45 pase el control de salida y aquí comenzaron mis problemas con mi localizador GPS, parece que no iba bien, aunque el técnico al revisarlo dio el visto bueno. Como os contaré posteriormente el equipo no funcionaba correctamente y estuve durante la parte más complicada de la carrera con mi localizador GPS sin poder comunicarse con el centro de dirección de carrera, lo que a la larga supone que, si hubiera necesitado usar el botón de SOS, mi señal de socorro no se podría haber enviado. En una carrera de esta dificultad, los corredores dependemos de nosotros mismos y del resto de corredores. La ayuda externa es prácticamente imposible y los problemas se deben resolver desde dentro, con el apoyo del personal de la organización en refugios y collados de altura. Todos formamos una gran familia y somos conscientes de ello a lo largo de toda la prueba. De verdad esto se nota, todos los corredores son mucho más accesibles y todo el mundo está muy pendiente de todo el mundo.

Tras una corta espera y las habituales canciones motivadoras se dio puntualmente la salida a las 0:00. El ambiente increíble, las calles de Benasque estaban llenas de gente que nos animaban sin parar.  Era tanta la gente, que casi no teníamos sitio para correr y eso es algo que a un corredor nos motiva mucho. Tras unos pocos minutos, dejamos atrás Benasque y comienza nuestra aventura que voy a tratar de narrarla dividiéndola en tramos:
 
Sector 1: Benasque – Baños de Benasque (10, 7 Km, +670 m, -120 m)
 
Dejamos atrás en Benasque a la familia y a los gritos de ánimo de todas las personas de todas las edades que a pesar del horario de la salida se han reunido para darnos ánimos y alientos.
 
Por fin ya estamos solos y aunque pueda parecer un poco contradictorio, la sensación es de tranquilidad y serenidad. Por fin, ha comenzado nuestra aventura ahora es nuestro momento. Estas salidas nocturnas son perfectas para mí, oscuridad y mucha paz, tan solo rota por el ruido de los corredores al pisar o por algún saludo de un corredor sobre otro.

Sin darnos cuenta, estamos ya en el puente de San Jaime (aquí de nuevo la gente del camping ha decidido acostarse un poco más tarde y animarnos a nuestro paso). En este punto, seguimos recto dirección a los llanos de Senarta a donde llegamos muy rápido y pronto alcanzamos al Plan d’els Bañs (donde hay mucha gente animando). 
 
 
Sector 2: Baños de Benasque – Refugio de la Reclusa (9,3 Km, +610 m, -150 m)
 
Casi sin darnos cuenta, comenzamos a subir la pronunciada pista que nos lleva a los Baños de Benasque. Hasta aquí no he parado de correr y decido subir este tramo andando aprovechando para comer y beber. Justo donde abandonamos la pista y cogemos la senda que nos lleva a Llanos del Hospital comienzo a correr de nuevo. Conozco el tramo de haberlo hecho días atrás, así que puedo gestionar la subida y la posterior bajada. En la parte más alta del tramo, comienza a llover débilmente. A través de la luz del frontal, se aprecia una débil lluvia muy parecido a una nieblilla. Según voy bajando dirección Llanos del Hospital, la cantidad de lluvia aumenta.

Alcanzo la carretera que lleva al hotel de Llanos del Hospital y casi sin darme cuenta estoy frente al hotel y todos los huéspedes se encuentran fuera dándonos sus ánimos. Dejamos la pista y alcanzamos el llano y la lluvia es ya muy intensa, ante nosotros una breve e intensa cuesta que salvamos de forma cómoda y ordenada, tras esta alcanzamos el llano que tras otra breve cuesta nos conduce hasta la Besurta. La lluvia es muy intensa y el frío comienza a notarse cada vez más, muchos compañeros deciden parar y abrigarse, yo decido aguantar el frío con mis manguitos, el refugio de la Reclusa está cerca y prefiero llegar cuanto antes y asegurar el tiempo en este punto de paso. Antes de llegar al refugio, nos espera una fuerte subida que con el agua que está cayendo está provocando muchos resbalones, especialmente a los que hemos decidido hacer este tramo sin bastones.
 
Tras unos minutos de esfuerzo intenso, llego al refugio de la Reclusa, entre el esfuerzo, el frio y la lluvia, estoy un poco desconcertado (me viene a la mente esa transcendental pregunta que todos nos hacemos ¿Qué narices hago yo aquí?) De forma instintiva, me acerco a donde se encuentran los voluntarios, me quito la mochila y me pongo la chaqueta Haglofs de GoreTex – Paclite (que en tantas batallas me ha acompañado), una auténtica tienda de campaña. Una vez abrigado, toca llenar los bidones de agua y comer un poco. Intento comer algo sólido para compensar geles, sales o barritas energéticas. Lo que mejor me entra son los sándwiches, aunque el pan se atragante un poco. 
 
Sector 3: Refugio de la Reclusa – Collado Salenques (6,3 Km, +1000 m, -330 m)
 
Intento, no entretenerme mucho tiempo en el refugio de la Reclusa y comienzo la ascensión al collado de la Reclusa. Se trata de un tramo muy inclinado y bastante exigente físicamente, especialmente con la lluvia que está cayendo, el frió que hace y que lo afrontas después de haber estado parado en el avituallamiento.  Esto supone volver a meterte de nuevo en la carrera y tener que volver a centrarte en lo que toca. Decido usar los palos a partir de este punto, así lo tenía pensado y así lo hago. Ahora creo que fue un error y debería no haberlos usado, pero bueno eso lo digo ahora después de conocer cómo se desarrollaron los acontecimientos.
 
Una vez, alcanzado el collado de la l’Anclusa, toca una fuerte bajada hasta el Plan Alto d’Aiguallut. Llueve mucho y el suelo empieza a estar complicado, la bajada la he hecho en seco con palos y perfecto, pero ahora no puedo bajar todo lo rápido que me gustaría y que en teoría podría bajar. Se me hace demasiado larga y tensa la bajada. Intento mantener la calma y enseguida llego hasta al llano donde resulta un auténtico juego de equilibrio poder sortear cada uno de los pequeños riachuelos que nos encontramos en nuestro itinerario.En pocos minutos, giramos hacia la derecha y nos introducimos en el Ball de Barrancs. Este el inicio del caos, bloques de granito dispuestos en equilibrio que hacen muy complicado encontrar una línea lógica por donde atravesarlos, en este punto la localización de las marcas de la GR o de la organización, se hace labor complicada. Sin duda se trata del inicio de la parte más técnica de la carrera, la cual hay que tomarla con mucha calma y poco a poco ir adaptándonos a este nuevo terreno. A mitad de subida, pierdo la concentración y me resbalo con tan mala suerte que caigo sobre uno de mis palos LEKI de carbono y lo parto (Justo cuando peor se están poniéndolas condiciones meteorológicas parto el palo y sé que voy a necesitar usar palos antes de llegar de nuevo a Benasque, así que decido guardar los dos y reservar así, el que me queda entero. Muy importante intentar conservar la calma y ser lo más prácticos y lógicos posibles).
 
Así que me guardo los dos palos, en el cinturón de palos y me concentro en encontrar las marcas que me van a llevar al collado de Salenques (2.797 m). Pero como siempre si algo puede ir peor seguro que lo hará y así lo hace. A la lluvia y al frío, se le suma una niebla muy cerrada que unida a la oscuridad de la noche hace que sea realmente muy complicado encontrar las marcas de la GR o de la organización. Ante esta situación crítica cada uno de los participantes respondemos de forma intuitiva y automática, abandonamos la fila de subida y nos situamos unos a lado de los otros a una distancia que nos permita vernos pero que a su vez nos permita abarcar más superficie. Al de poco tiempo, alguien encuentra una marca y todos de forma ordenada nos dirigimos a la voz si dejar de contralar al resto de compañeros para que no se despisten. Este proceso se repite una y otra vez, en cada momento es uno el que encuentra la marca, todos buscamos, todos somos guías, aquí no hay clientes. Solo un grupo de amigos intentando encontrar el camino al collado entre una densa niebla y grandes bloques de granito. Poco a poco vamos avanzando y vamos tomando más altura. Según estamos más cerca del collado, la niebla poco a poco comienza a remitir y de nuevo se forma la cola de subida. Encontrar las marcas es ahora ya tarea más sencilla. Es noche cerrada y en la parte superior parece que se divisa un frontal muy potente, debe ser la parte alta del collado. Seguimos subiendo y la luz parece que se aleja, así que casi es mejor mirar al suelo y dedicarnos a mirar donde pisamos. De pronto, a nuestra izquierda aparece el primer nevero que no debemos pisar, posteriormente aparece uno menor que atravesamos y casi al final uno mayor donde están tallados escalones en la nieve, la subida es perfecta, todos subimos sin resbalarnos. La parte más alta, es más inclinada y requiere que usemos las manos un poco más, lo cual resulta especialmente entretenido y sobre todo permite calentar nuestras frías manos. Por fin llegamos al collado y nos reciben de forma muy cariñosa y amable. Increíble el recibimiento, es de noche y todavía faltará un rato hasta amanecer, antes de comenzar el descenso, decido comer y beber un poco protegido entre piedras del fuerte viento que sopla en el collado. La subida al collado ha estado asegurada por cuerdas fijas en las partes más complejas de la subida, cada corredor puede elegir agarrarse o no en función de sus fuerzas o de su técnica, pero las cuerdas están ahí y cuando se necesite se puede recurrir a ellas. (que para eso están, ante todo la seguridad)
 
Sector 4: Collado Salenques – Refugio Cap de Llauset (5,4 Km, +200 m, -590 m) 
La bajada del Collado de Salenques es muy técnica, pero está perfectamente asegurada con cuerdas fijas. Tenemos que ser muy finos con las piedras para evitar tirar ninguna piedra y si alguna se mueve la podamos coger antes de golpear a algún compañero. A veces, es inevitable y entonces rápidamente lo debemos comunicar para que se aparten. La bajada a pesar de ser muy técnica, si se hace con prudencia no tiene ningún problema. Este tramo lo hice todavía de noche y no tuvimos ningún percance en el grupo que íbamos juntos. La bajada es un caos granítico de difícil tránsito en el que resulta imposible correr. A la altura de la cota 2.550 dejamos el valle de Salenques hacia la derecha que por un flanqueo nos lleva hasta el Estany Cap de la Vall. Lo dejamos a nuestra derecha hasta alcanzar el Collado de la Cota a 2.706 m donde hay un control de paso. Al descender el collado debemos a travesar un nevero con especial cuidado en donde pisamos. Descendemos hacia la Collada dels Estanyets (2.524 m) y desde aquí visualizamos el refugio Cap de Llauset al que llegamos en pocos minutos. Al llegar al refugio, me estaban esperando, mi localizador GPS no funcionaba correctamente y mi familia había contactado con la organización indicando la incidencia, así que nada más pasar el control los miembros de la organización me cambian el localizador por uno nuevo (a partir de aquí funcionó sin problema) y gracias al cambio pude conocer el refugio nuevo por dentro, que está perfectamente acondicionado. Tras el cambio, del equipo toca comer solido en el refugio y llenar los bidones con agua. Cada refugio es una buena oportunidad de reponer el líquido de los bidones, comer de fundamento y agradecer a los voluntarios su trato tan familiar.
 
Sector 5: Refugio Cap de Llauset – Refugio de Coronas (6,6 Km, +340 m, -810 m)
 
A partir de este punto mi receptor GPS transmite mis coordenadas al centro de coordinación y puedo emplear el botón de SOS si fuera necesario. Salimos del refugio y bajamos brevemente antes de dar comienzo la subida al collado de Ballibierna (2.725 m). Justo al inicio de la subida me detengo brevemente para quitarme de ambas zapatillas piedrillas que me han ido entrando y que ya me hacen muy molesto correr o caminar. Era una tarea que debería haber hecho en el refugio, pero al final con todo el tema del cambio del localizador, he olvidado por completo. Me detengo aprovechando que otro corredor lo ha hecho y así aprovecho para charlar amigablemente (si algo que me quedo de estas carreras a parte del esfuerzo personal y los paisajes, son las personas y las conversaciones que mantengo con cada una de ellas, aunque sean de lo más simple). Una vez, liberada la pesada carga de mis zapatillas comienzo la subida, a pesar de ser bastante fuerte se me hace muy llevadera. Subimos un grupo majo de corredores, cada uno a nuestro ritmo, pero en todo momento controlando a los demás. Hay los que suben a trompicones, los que suben rápidos y se detienen a ver el paisaje o los que subimos como un viejo tren cremallera (ritmo constante en cada momento con independencia del desnivel o dificultad técnica, ya llevamos unas cuantas horas de carrera y este ritmo es mucho más sencillo tenerlo automatizado). De nuevo, nuestra llegada al collado, se convierte en una auténtica fiesta (gritos, ánimos, saludos, agradecimientos y poco a poco hacia el refugio de Coronas).  Esta bajada es quizás una de las que mejores recuerdos tengo por su diversidad y por la velocidad a la que se puede realizar. El inicio cercano al collado, es muy técnica. Especialmente debido al caos de bloques que hace difícil mantenerse en equilibrio o pesar de todo correr es una gran opción. Poco a poco van desapareciendo los bloques y aparecen los bosques. Con ellos una senda perfectamente corredera. En este punto, me junto precisamente con el corredor que habíamos coincidido quitándome las piedras. Hasta el collado habíamos subido juntos, pero al llegar al collado yo había decidido parar para comer antes de bajar y él había tirado hacia abajo. Hacemos juntos toda la bajada del bosque a un ritmo muy alto, disfrutando mucho de la sensación de tranquilidad y libertad que da el poner correr en este entorno natural tan privilegiado. Mantenemos una conversación muy amena y divertida que sin querer nos anima cada vez a correr más y más. Es nuestro momento y corremos como si la meta estuviera en el refugio de Coronas, es nuestro momento, las piernas necesitan alegría y también nuestro cerebro cansado de automatizar saltos entre el caos de bloques. Necesitaba sentir que mis piernas corren y creo que mi espíritu también lo agradeció. Casi sin darnos cuenta llegamos al refugio de Coronas, donde teníamos el avituallamiento. Aprovecho para comer, reponer líquido y charlar amigablemente con los voluntarios. Entre risas me despido de ellos, agradeciéndoles de corazón su ánimo verdadero.

Sector 6: Refugio de Coronas – Benasque (16,8 Km, +790 m, 1.610 m)

Este tramo era nuevo este año, el objetivo es evitar coger la pista que parte del refugio de Coronas dirección a Benasque y disfrutar un poco más del entorno natural de este espectacular valle. 
 
Para ello la organización eligió una ruta que ascendía a la cima del Pic d’Estiba Freda (2.691 m) y partíamos del refugio de Puente de Coronas a 1.953 m. Sin duda una subida que a nadie nos iba a dejar indiferente como así fue. A pesar de todo lo narrado a través de estas letras, nos encontrábamos tan solo en el kilómetro 38,2 de carrera y la cima que debíamos alcanzar era el kilómetro 42 de carrera. 

Salgo del avituallamiento, muy animado y con muchas ganas. Al principio tenemos que recorrer el camino inverso al que habíamos hecho antes en busca de la palanca de Ribereta donde comienza el fuerte ascenso a través del valle de Estiba Freda. Subimos el valle hasta el final y apenas nos atrevemos a mirar hacia arriba, lo que vemos no nos gusta mucho. El tramo final, que es el más empinado es una subida sobre pizarra muy fina que hace muy inestable la subida. Se parece mucho a las montañas que asciendo en Fuerteventura entrenado. Si pisas muy fuerte te vas, si no mantienes el ritmo te vas, si apoyas demasiado te vas, en resumen, debes de asumir que hagas lo que hagas te vas. Solo queda tener suerte y que consigas subir más que resbalarte o no subirás nunca. En seguida, mi cerebro se acostumbra a este nuevo baile y él se encarga de seleccionar el modo de arranque y progresión en pendiente. Esta subida la hago con el palo que me queda entero, solo uso un palo ya que no tengo más, pero poniéndolo en todo momento a la montaña me da gran estabilidad y descanso mucho las piernas. La llegada al collado, es una fiesta para mi cerebro, acostumbrado ya a flotar sobre piedras. Alcanzo la cima ante el clamor de los voluntarios, no me cansaré de repetirlo que es que no nos han dejado en ningún momento de la prueba.

A partir de esta cima el sendero recorre toda la loma de la Sierra Negra en continuo descenso hasta alcanzar el bosque por el que alcanzaremos de nuevo la GR a la altura del camping Ixeia. La bajada por el bosque ha sido espectacular, muy rápida y larga. La he hecho en compañía de un triatleta apasionado por correr y que, aunque continuamente me comenta que iba muy cansado y que se retiraba en Benasque, el ritmo de bajada era altísimo.  

 

A partir del camping de Ixeia, deshacemos el camino hecho en la salida hasta la central de la Ruda donde cruzamos el río para hacer por sendero los últimos kilómetros hasta Benasque. Atravesamos la línea de meta entre gritos y aplausos de todo el público que se encuentra al medio día en las calles de Benasque. 

El ambiente es enorme, pero tengo ganas de llegar al pabellón de Benasque para finalizar este primer bucle y comenzar cuando antes con el siguiente. Se me está haciendo demasiado largo, aunque los ánimos y los aplausos le han sentado muy bien a mis piernas. Físicamente llego a Benasque muy bien, mentalmente creo que va a ser duro tener que volver a marcharme de Benasque para comenzar el último bucle.

 
Pabellón de Benasque
 
Se me hace raro parar y encontrarme con tanta gente, se me hace muy raro. De tiempo de carrera voy muy bien y a menos este año el objetivo no es ningún tiempo, ni posición sino disfrutar de la carrera y aprender. Decido tomármelo con calma, queda mucho y no sé cómo le va a sentar a mi cuerpo. Recojo la bolsa, me ducho y me cambio de ropa antes de comer o beber algo.  Estoy como nuevo, listo para otros 52 kilómetros. Como y bebo con la familia y recargo la alimentación y la hidratación de la mochila. Ha salido el sol y comienza a hacer calor, es importante seguir manteniendo la hidratación controlada. Tras comer sólido y tomar un café, llega el momento de la despedida de la familia, momento duro. He parado casi, una hora y no me arrepiento. No me he quedado frío, simplemente comienzo de cero una nueva aventura, esta vez con ropa más adecuada para superar el calor que vamos a soportar hasta que comience a anochecer. Me encuentro muy bien y tengo muchas ganas de seguir conociendo lugares impresionantes. Me despido de la familia hasta dentro de unas horas.
Sector 7: Benasque – Eriste (8,3 Km, +410 m, -480 m)
 
Da comienzo al segundo bucle, esta vez vamos a darle la vuelta al Poset y tengo muchas de comenzar a ir cogiendo altura. Partiendo del pabellón polideportivo de Benasque subimos hacia el molino de Cerler. Se trata de una subida muy agradable a través de un frondoso bosque que nos llevará hasta el parking de la estación de Cerler donde se encuentra el molino. Durante toda la subida, se puede observar Benasque lo cual se convierte en un auténtico tormento, ya que me cuenta concentrarme en la carrera y hago la subida a un ritmo bastante lento. En la subida, coincido con Pablo de Getafe que me devuelve al ritmo de carrera. En el molino aprovecho para refrescarme y resetear la cabeza. Tras la hidratación toca volver a correr esta vez toca bajada hasta Eriste. Qué mejor manera de ir cogiendo ritmo. En la bajada, alcanzo a Pablo y a partir de este momento haremos la carrera juntos. El camino, no tiene ninguna dificultad técnica y nos permite correr de forma relajada. En la subida al molino he coincidido con el primer corredor de la Maratón de las Tucas y según vamos bajando hacia Eriste, el número de corredor@s de la maratón con los que nos juntamos aumenta y ya no cesará hasta nuestra llegada al refugio de Ángel Orús (2139 m).El ambiente es fenomenal, el intercambio de saludos y de ánimos es continuo y nos permite olvidarnos un poco de los kilómetros que nos restan y nos permiten centrarnos en el minuto que estamos viviendo.

Por fin llegamos, al avituallamiento de Eriste, allí nos juntamos los de la ultra y la del maratón. Comemos un poco y rellenamos los bidones de hidratación. Ahora nos queda una buena subida hasta alcanzar el refugio de Ángel Orús (2.139 m).
 
Sector 8: Eriste – Collado de la Forqueta (11,7 Km, +1850 m, -40 m)
 
Salimos del avituallamiento y sin no llega a ser por una voluntaria de la organización, nos pasamos la entrada al puente de Tramarrius (Eriste), donde parte nuestra subida (es lo que tiene ir de charleta que a veces no se está a lo que se tiene que estar, empezamos a hablar y no hay medida). Tras recorrer 2 Km por pista, llegamos al parking de Espigantosa (1.528 m – km 68,3). Antes de llegar a este punto, ya me he cruzado con los compañeros del club (Amurrio Trail Taldea), primero Unai, Laura y finalmente Eduardo, que no se le ha ocurrido otra cosa que darle con la cabeza a unas piedras y se ha llevado de recuerdo varios puntos (cuando nos cruzamos, iba muy animado y de hecho yo me enteré al día siguiente, cuando quedamos para dar una vuelta por Benasque.
 
A partir del parking, el sendero se estrecha y los participantes de la maratón nos ceden el paso a los participantes de la ultra y además no paran de animarnos. Empezamos a coincidir con companer@s de nuestra carrera que según se iba inclinando la subida, nos íbamos agrupando para hacer la subida más entretenida. Al inicio del sendero mi compañero Pablo, prefiere subir un poco más rápido y yo mantengo un ritmo constante con el que a falta de un kilómetro para llegar al refugio de Ángel Orús (2139 m – Km 71,7), vuelvo a alcanzar a Pablo y ya seguimos juntos. Hemos formado un buen equipo de subida y siempre es agradable compartir este maravilloso paisaje entre amigos. Son 3 km de subida desde el parking hasta el refugio y ya los hemos recorrido. 

El ambiente a nuestra llegada, es maravilloso. Después del esfuerzo, que te reciban de esta manera se agradece. Tras el avituallamiento, continuamos Pablo y yo dirección al Collado de Forqueta.

 
Siempre cuesta arrancar y más cuando tenemos por delante una fuerte subida. Una vez, que alcanzamos el cruce común con los corredores de la maratón, giramos a la izquierda y ya tomamos la dirección hacia el Collado de Forqueta. Tras una fuerte subida, alcanzamos el ibón de Llardaneta (2.675 m). En la subida, Pablo se adelanta y continua la subida al Collado de Forqueta en compañía de un corredor francés (Jean Noel) y yo me junto a Alberto, corredor de Barcelona con el que disfrutaré de la carrera a partir de este momento. En seguida, nos compenetramos muy bien y nuestros ritmos también se sincronizan. La visión del ibón, es una imagen muy difícil de borrar de nuestras retinas. El camino discurre por la parte derecha del ibón, coincidimos con varios montañeros que han decidido vivaquear (dormir al aire libre) al lado del ibón. Al final de este, comienza la subida hacia el collado. Al principio la subida no es inclinada, pero en la parte alta la pendiente es ya muy pronunciada y además la piedra es muy descompuesta. Los palos son de gran ayuda para llegar hasta la cima. El ambiente en el collado es tremendo: cánticos, gritos de ánimo, aplausos y encima tenían agua para poder avituallar a los corredores. Estamos hablando de un collado que se encuentra a 2.868 metros y que la única forma de llagar el material hasta aquí es mediante helicóptero.
 
Sector 9: Collado de la Forqueta – Refugio de Biados (6,8 Km, +50 m, -1.190 m)
 
La primera parte de la bajada del Collado de la Forqueta es bastante técnica. En esta ocasión, nos hemos encontrado con un pequeño tramo de nieve que lo pudemos superar sin ninguna complicación. Tras 1 Km y 300 m, aproximadamente y girar a la derecha, comienza la parte más empinada de la bajada. Son unos 200 metros que nos llevan hasta la cota 2.300. A partir de este momento, comienza un sendero que tras 4 km de bajada que se nos hace a todos infinitos, llegamos a la cota 1.750 metros. Es un tramo que ninguno del grupo que íbamos juntos conocíamos y no teníamos referencias sobre donde se encontraba ubicado el refugio. Por fin, llegamos al fondo del valle y ya conseguimos ver la ubicación del refugio. Se encuentra al otro lado de donde nos encontramos nosotros. Prácticamente tenemos un kilómetro hasta el refugio y además el problema está en que tenemos que ir al refugio para pasar el control y de nuevo debemos volver sobre nuestros pasos para abordar el siguiente tramo de nuestra aventura. En este tramo coincidimos con compañeros de carrera que inician el siguiente tramo, todos nos saludamos y nos deseamos mucha suerte.
La llegada al refugio es como en el resto de ocasiones un momento de relajación y de fiesta. En este punto, ya hemos formado un grupo de cuatro corredores que nos compenetramos perfectamente. En Biadós, comemos y bebemos tranquilamente y aprovechamos para sentarnos y de paso relajar los pies que los hemos forzado un poco en los tramos iniciales de la bajada del collado de la Forqueta. Es un momento perfecto para sustituir las gafas de sol por la frontal y prepararnos para afrontar la noche. La temperatura es bastante agradable, pero en cuanto desaparezca el sol seguro que hace frió y más al superar el Collado de Estos.
 
Sector 10: Refugio de Biadós – Refugio de Estós (11,1 Km, +920 m, -740 m)
 
Dejamos la seguridad del refugio y algún que otro ofrecimiento para dormir un poco en el refugio. Salimos los cuatro a un ritmo muy animado y con ganas de superar el collado cuanto antes. Enseguida llegamos al letrero que nos marca el camino hacia el collado de Estos. 


El primer tramo de la senda va a media ladera unos 4 Km hasta la cabaña d’Añes Cuzes (cota 2.070 metros), donde cruzamos el barranco. Este tramo lo hemos afrontado a un ritmo constante. En la parte final del barranco, nos ha cogido la noche y hemos tenido que encender nuestra linterna frontal. De nuevo, comenzamos una nueva noche. Al cruzar el barranco y enfocar con nuestra luz se empiezan a iluminar las marcas que nos indican nuestro camino. El panorama no pinta muy bien, las marcas parecen que están apuntando al cielo. El desnivel, parece muy fuerte y según vamos subiendo nos damos cuenta realmente del desnivel. Vamos muy animados ya que es nuestra última gran cuesta de la aventura. Prácticamente, a unos metros de la llegada al collado paro para comer y beber un poco. Mis compañeros de viaje me dan el relevo y son ellos los que ahora marcan el ritmo de subida. Necesita hidratarme y en mejor parar que aguantar y hacerlo tarde. He aprovechado para echar unas pastillas de ISOSTAR a uno de mis bidones de hidratación. El agua me empieza a saber mal y tras las pastillas me sabe igual de mal y esto es un síntoma que mi estómago está comenzar a generar demasiados ácidos y realmente eso es lo que percibo al beber el agua. Me tomo una pastilla masticable de sales que consigue estabilizar mi acidez.

 
Llegamos al collado de Estos y en el control rellenamos los bidones con agua. Los primeros tramos son un poco empinados y de noche tenemos que extremar las precauciones. La bajada es muy larga, son 5 Km y 700 metros que se hacen muy largos, especialmente de noche. Tenemos que extremar las precauciones ya que estamos todos bastante cansados. A pesar de que la bajada, no es especialmente técnica de noche preferimos bajar a buen ritmo, pero sin correr. En estos momentos, nuestro interés es llegar al refugio de Estos en buenas condiciones y evitar hacernos daño.Se nos hace un poco largo este tramo, parece que nunca llega el refugio. Pero por fin, vemos las luces del refugio y finalizamos este tramo sin ninguna novedad.Se hace muy agradable relajarse un poco charlando con los voluntarios que se encuentran en el avituallamiento del refugio de Estos. Ahora ya solo queda bajar dirección a Benasque.
 
Sector 11: Refugio de Estós (1.866 m – Benasque (12,5 Km, +60 m, -820 m)
 
Tras 2,3 Km de senda en buen estado, llegamos a la cabaña del Tormo. Tras ascender un repecho de 100 metros, tenemos por delante una larga bajada de 6,5 Km que nos lleva hasta el puente de San Jaime. Seguimos los cuatro juntos más un compañero de Huesca que se nos juntó casi llegando al collado de Estos. Descendemos a buen ritmo, pero sin correr, los pies van un poco tocados y preferimos reservarlos para los últimos kilómetros. Tenemos el cuerpo en modo ahorro y en todo momento se está intentando proteger. A mitad de bajada, nuestro compañero de Huesca decide comenzar a correr, se le está haciendo un poco larga la bajada y quiere llegar cuanto antes.
 
A falta de 2 kilómetros para llegar al puente de San Jaime, Alberto y yo prácticamente de forma sincronizada comenzamos a correr. Inicialmente de forma muy suave, cogiendo ritmo poco a poco. A las piernas y pies se les hace un poco raro cambiar de andar a correr y hay que darle tiempo a todo el cuerpo a que se acostumbre. A pesar de ser la segunda noche de nuestra aventura, de sueño vamos bastante bien, pero hay que estar atento ya que hay veces que llega por sorpresa.
 
Poco a poco, lo que había comenzado con un trote ágil se ha convertido en un ritmo de carrera muy alto. Poco a poco hemos subido la velocidad y como vamos bien nos animamos y todavía vamos más rápidos. Por fin llegamos al puente de San Jaime y desde aquí tenemos 3 km hasta Benasque. Es el mismo recorrido que hemos realizado cuando veníamos de dar la vuelta al Aneto. Estos últimos kilómetros se hacen un poco largos, pero en ningún momento disminuimos el ritmo, todo lo contrario, en la medida que podemos lo aumentamos para llegar antes. En estos últimos kilómetros vamos adelantando a muchos corredores que nos habían adelantado anteriormente en la bajada.
 
Por fin, llegamos al puente que nos da acceso a la calle Mayor de Benasque. En este punto tengo a la familia esperando que nos dan el último ánimo. Ya no queda nada, hasta la meta que se encuentra en la avenida de los Tilos. Parece mentira, pero en las calles de Benasque hay mucha gente que no para de animarnos hasta que cruzamos la línea de meta. Lo hemos conseguido Alberto y yo, hemos llegado muy bien a la línea de meta y qué mejor que un fuerte abrazo para celebrar nuestra amistad y nuestro trabajo en equipo. Ahora nos queda esperar a que lleguen nuestros otros dos compañeros de aventura.
 
Conclusión
 
La Gran Trail Aneto y Poset de 105 Km es quizás la mejor prueba en la que he participado. La organización y la logística de esta carrera es muy compleja y sin embargo es perfecta. Todos los collados están perfectamente atendidos por unos voluntarios que son los auténticos protagonistas de esta carrera. En todos los collados hemos tenido líquidos y un médico a nuestra disposición que se han preocupado de vigilar la salud de cada uno de nosotros, cuando pasábamos delante de ellos. Sin toda esta organización y la cantidad de recursos que están activados para velar por nuestra seguridad y actuar con la máxima rapidez si fuera necesario.
 
El dispositivo localizador que hemos llevado durante la prueba es una garantía para nuestra seguridad. Este equipo electrónico, trasmite cada cinco minutos nuestra posición empleando comunicaciones por satélite permitiendo a la organización conocer nuestra posición. Este equipo va equipado de un botón SOS que el caso de emergencia lo podemos pulsar y automáticamente se pondrá en marcha el procedimiento de rescate. En mi caso, con el operador VODAFONE no he tenido cobertura en ningún momento durante la carrera, lo que significa que en caso de emergencia no habría podido comunicar la incidencia. 
 
Agradecimiento a mis compañeros de aventuras:

  • Alberto Mansilla Macías.
  • Pablo Martin Rodriguez.
  • Jean Noel Huillery.
Alberto Mansilla Macías
Pablo Martin Rodriguez
Jean Noel Huiller
Tiempo Final: 26:39:39 puesto 83 absoluto y 32 en categoría veterano.
Llegada a Benasque el domingo a las 02:40:34.
 
En este tipo de carreras, siempre hay cosas que funcionan como estaba previsto y otras que no van bien. A mí me gusta poder analizar cada carrera de cara, a corregir aquellas decididas mal tomadas o aquel material que no ha funcionado correctamente:
 
En el apartado de aciertos decir:
 
Zapatillas: Sportiva Akyra: funcionaron muy bien en Picos de Europa en la Travesera 2017 y han funcionado de maravilla en la Gran Trail Aneto – Poset. La adherencia en el bloque de granito ha sido decisiva de cara a no tener que hacer sobreesfuerzos musculares. Desde el kilómetro 10 encharcadas hasta la llegada a Benasque, en el paso intermedio y sin embargo el pie ha ido siempre perfectamente sujeto y seguro. He podido correr a ritmo muy altos con estas zapatillas. En el punto intermedio de Benasque, si hubiese tenido otras iguales, habría hecho el segundo bucle con unas idénticas. Esta segunda parte de la carrera la hice con unas SALOMON S-LAB ULTRA SENSE y el resultado fue una ampolla en el talón y una uña negra. En el punto intermedio, mis pies y mis uñas estaban perfectos, asín que para otra carrera sobre este tipo de superficies mi elección seguro que será SPORTIVA.
Palos: LEKI Micro Trail de Carbono. En el inicio de la subida al collado de Salenques rompí uno y me ve obligado a reservar el otro para superar la cima del Pic d’Estiba. Así que prácticamente completé la vuelta al Aneto sin palos. A posteriori, creo que, salvo esta dura subida, el resto se puede realizar mejor sin palos. Para la vuelta al Poset, sí que son muy recomendables. Estos palos son muy ligeros y son perfectos para una carrera de estas características. Lo que hay que hacer es evitar resbalarte y caerte sobre el palo. En mi caso, se habría roto un palo de carbono o uno de aluminio.
Cinturón de palos: ARCH MAX BELT PRO. Un auténtico acierto su empleo. Los palos LEKI, no se mueven absolutamente nada. Resulta muy cómodo ponerlos y quitarlos. Hasta hora los llevaba en la mochila y era bastante cómodo de usar, pero el cinturón resulta mucho más cómodo.
Mochila: ULTIMATE DIRECTION AK MONTAIN VEST 3.0, con una capacidad de 12 litros y un peso pluma es la mochila que ahora yo empleo. Básicamente por la cantidad de bolsillos para llevar la alimentación de carrera, la cremallera que permite cerrar toda el área donde llevamos el material y por la comodidad de los bidones tipo Soft Flask. Tras emplear durante varios años diferentes versiones de la mochila SALOMON S-LAB de 12 litros y tras tener que reparar varias generaciones de cremalleras decidí cambiar de marca y hasta la fecha no he cambiado ninguna cremallera.
Frontal: Led Lenser MH10 recargable. Por fin he dejado atrás los problemas con la PETZL NAO y su falta de autonomía. La Led Lenser me ha durado las dos noches sin síntomas de agotamiento. No he echado en falta más luz, ha sido realmente perfecta. Un gran acierto el cambio y sobre todo un problema menos.
 


En el apartado de problemas con el material, destacar la sorpresa que me llevé cuando mi reloj SUUNTO SPARTAN ULTRA se apagó tras 16 horas, a pesar de tener configurado el GPS sin precisión. Posteriormente me he enterado que es que no le dura a nadie, que la duración que indica el fabricante no se cumpla nunca y que todos llevan una batería externa para recargar el reloj y que no hay otra solución. 

O cargas con una batería extra, corres más rápido o en el punto intermedio de carrera te cambias de reloj, aunque creo que la opción más posible es la primera, unos gramos más de peso no me va afectar en el tiempo de carrera.

Realmente, se trata de un reloj que cada vez funciona muy bien a pesar de los graves problemas que tuvo en su juventud. Mi modelo no tiene el lector de pulso cardíaco integrado, lo que sin duda disminuirá la duración de la batería.


Creo que en la pelea entre marcas, por capturar al mayor número de clientes, cada vez se están haciendo equipos más de calle y menos de montaña o de entrenamiento. Esto unido a su falta de fiabilidad está provocando que cada vez más corredores lleven en carrera un reloj que simplemente les de la hora pero que dure toda la carrera. El cliente potencial de estos caros relojes se está cansando de los problemas y no creo que el cliente de calle soporte el mercado de estos equipos. Las marcas se están destruyendo entre ellas.

Simplemente agradecer a la organización de esta prueba, a sus voluntarios, a los vecinos de Benasque y a todas las personas con las compartido estos días por su amabilidad, profesionalidad, ilusión y cariño.

Saludos
Aitor

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