VI GORBEIA SUZIEN 2.017
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VI GORBEIA SUZIEN 2.017

VI GORBEIA SUZIEN 2.017

Este año, esta gran prueba de montaña, se ha celebrado el 7 de Octubre de 2.017. Se trata de la VI edición de esta carrera, que ha conseguido colarse dentro del calendario internacional de carreras de montaña. Este año además ha sido la ISF SKYRUNNER EUROPEAN CHAMPIONSHIP y la última prueba puntuable para las ISF SKYRUNNER NATIONAL SERIES SPAIN & ANDRORRA & PORTUGAL 2017.

 
Como en años anteriores, han existido dos recorridos, la carrera principal de 31 Kms y una carrera popular de 22 Kms, que se puede realizar corriendo o como una marcha de montaña tradicional. De hecho, la distancia de 22 Kms inicialmente se diseñó como marcha de montaña y al final le han tenido que cambiar la denominación por la de carrera, ya que la gran mayoría realizaba el itinerario corriendo.

Desde este medio, quiero apoyar las marchas de montaña. Creo que estamos perdiendo la esencia de mirar la naturaleza de una forma tranquila en compañía de amigos y familia.
Las marchas de montaña han sido un medio estupendo para conocer paisajes maravillosos y especiales de nuestras montañas. Afortunadamente, los clubes de montaña han asumido la responsabilidad de mantener vivo el espíritu de las marchas de montaña y son mayoritariamente los que la organizan. El trabajo de los socios de estas entidades junto con las administraciones y empresas locales hacen posible que se puedan organizar estas excursiones por la montaña. La cantidad de marchas regulares en las que he participado, en las que al inicio te daban una bolsa con unas galletas, agua y poco de fruta para toda la jornada, me han marcado la pasión por la montaña y por recorrerlas en compañía de amigos y familiares. Todavía me acuerdo de la ilusión y la curiosidad con la que habríamos la bolsa de plástico, cualquier cosa era un tesoro para mi ojos infantiles, recuerdo con cariño esa ilusión. En estas marchas no gana el más rápido, sino el más regular permitiendo que puedan participar personas de todas las edades y disfrutando de un día maravilloso de montaña.

Me gusta correr por las montañas pero más me gusta disfrutar de ellas en compañía de amigos y familiares, disfrutando de una amigable charla sobre lo que surja. El ritmo lo marca el más lento del grupo. No se trata de ver quien llega antes, sino de llegar todos a la vez y poco a poco aprender a disfrutar de la montaña de aquellas personas que tienen mucha más experiencia que nosotros. Cuando veo grupos de montaña que en lugar de ir caminando y disfrutando, parece que están echando carreras, me da mucha pena ya que se están perdiendo lo mejor de la salida a la montaña, el grupo. Es importante preservar la esencia de estar en la montaña y eso es lo que trato de transmitir con los que comparto horas y kilómetros a través de las montañas.

Para poder participar en esta edición de la Gorbeia Suzien en la distancia de 31 Km tenías que pre-inscribirte y participar en un sorteo o podías ser «élite» (a fecha de hoy, no nos queda otra que el sorteo). La carrera de Zegama comenzó hace años con el sorteo y poco a poco se está extendiendo a todas las carreras. No sé si este auge del mundo de las carreras de montañas se mantendrá o será una moda pasajera pero lo cierto que hoy en día es complicado poder planificar una calendario de carreras para el año siguiente, a buen seguro tendrás todas con un interrogante. Quizás haya que darle una vuelta a la hora de seleccionar las carreras, los precios de las inscripciones se están disparando y no digamos nada si, eres corredor de ultras como es mi caso donde encima tienes que sumarle los costes de desplazamiento, manutención y alojamiento para la familia. 

Tras correr las cinco ediciones anteriores, en esta sexta tuve la suerte de conseguir un dorsal para la carrera y pagar los 54 € de la inscripción. Gorbeia es un monte muy especial, cargado de recuerdos muy emotivos de infancia y al que ascendí desde Zeanuri por primera vez, tras haber recorrido todos los montes vascos de altura inferior. Antes las cosas se hacía de otra manera, sin prisas y aprendiendo día a día. Costaba mucho que te llevaran a un monte de la entidad del Gorbeia y cuando por fin lo conseguías era algo difícil de olvidar. Antes la mayoría de las salidas al monte la hacías en autobús o en tren, el coche me pilló un poco mayor. Imaginaros, coger el primer autobús Bilbao-Vitoria que paraba en Zeanuri. Llegar a Zeanuri, subir a Gorbeia y bajar para el último autobús a Bilbao. Eso si era organizarse.

La Gorbeia Suzien 2.017 ha sido la última carrera de montaña de esta temporada y hemos llegado ya un poco cansados, físicamente y mentalmente. Tantas horas y kilómetros de entrenamiento para afrontar las ultras con solvencia han vuelto las piernas demasiado lentas y tengo ganas de poder correr un poco más ligero y rápido. De hecho, la temporada 2.017-2.018 correré pruebas federadas de atletismo en pista y cross con el club de atletismo vizcaíno, SENDOA. Para las pruebas de montaña seguiré con mi familia de AMURRIO TRAIL TALDEA, que tan bien me quiere y me cuidan.

Necesito volver un poco a mis inicios en el atletismo y recuperar esas ganas por correr rápido. Esta ha sido una temporada muy dura físicamente y mentalmente que creo me ha pasado factura. Tengo que volver a construir de nuevo desde cero y estoy muy animado con este nuevo reto.

La carrera de Gorbeia, la disfruté mucho, quizás la vez que más de todas las ediciones (aunque ya no tengamos la canal del Lekanda). El barro, fue el protagonista de la carrera y desesperó a más de uno. La salida fue muy rápida y como siempre salí delante intentando aguantar delante pero el ritmo no era para mí y poco a poco me fueron pasando compañeros/ras hasta encajar en mi sitio. Cada carrera te pone en tu sitio y eso también se va aprendiendo con los años. Eso no quiere decir que no luches y te esfuerces pero en tu sitio, quizás deberías ir más adelantado pero cada carrera es diferente y hay que aprender a disfrutar de la carrera y evitar los agobios.

En la bajada a las campas de Arraba desde las faldas del Lekanda comencé a poder tomar un poco mi ritmo de carrera. Los kilómetros iniciales me cuesta entrar en ritmo y sobre todo si son cuesta arriba, no hay forma que me suban las pulsaciones.

La zona de la arista encima de las campas de Arraba fue muy divertida, en este terreno soy muy competitivo y consigo ir muy rápido saltando de piedra en piedra. La subida a Gorbeia por la parte derecha de Eguiriñao es dura pero espectacular y la parte final cuando ya puedes ver la cruz emociona mucho. En mi caso, al pasar por la cruz, toca detenerse y besar a la virgen de Begoña que me acompaña siempre en la vida y que la siento especialmente cerca cuando estoy solo en la montaña.

Tras la subida, toca la bajada. Cuesta soltar las piernas después del desnivel que hemos subido. Pero enseguida se acostumbran las piernas a lo bueno. Pronto el ritmo es alto y en seguida llegamos a la zona de piedra que lo hacemos a gran velocidad (solo por estos momentos merece la pena estar aquí). Tras la zona técnica de rocas, llegamos al hayedo bastante rápidos y cuando mejor iba, tropiezo y me voy de cabeza con tanta suerte que me giro y acabo cayendo en el barro entre dos grandes rocas. Debido a la velocidad todavía deslizo y acabo parando con mi hombro izquierdo en una roca. El golpe ha sido muy fuerte y seco pero afortunadamente muy limpio. Me levanto rápidamente a la vez que dos corredores se interesan por mí. El golpe ha sido tremendo y me aconsejan tomármelo con calma, me duele pero es mejor que no se enfríe así que sigo como si no hubiera pasado nada.

Pero si ha pasado, me duele el hombro y en la caída, se me ha acalambrado la pierna derecha y me cuesta correr. Pero estoy bien y llego al avituallamiento sin problemas. Aprovecho para hidratarme y a tirar de plátanos para evitar los calambres. Desde el avituallamiento comenzamos la subida hasta Aldamin, donde todavía hay mucha gente animando y disfrutando del maravilloso día. 

La bajada hacia Eguiriñao se hace muy rápido, intento aprovechar correr a fondo donde se puede y así enseguida llegamos al cruce que nos lleva hasta Adamiñape. El tramo entre Eguiriñao y Adamiñape estaba imposible de correr, así que lo único que podíamos hacer era patinar y no hacernos daño en las caídas.

El avituallamiento de Aldamiñape, como siempre perfecto. De nuevo, hidratación y plátanos para los calambres. A partir de aquí, bajada tremenda hasta el canal que nos lleva a la presa. Antes de llegar al canal nos encontramos con una zona del hayedo donde había que lanzarse y parar cada cual donde pueda y ante esa opción se puede ver de todo: gente por el suelo, gente agarrada a los hayedos y otra flotando sobre el barro hasta que se acaba la sustentación y claro al suelo.

Aprovecho el canal para llenar mi bidón de 500 ml. Finalmente, no lo uso pero el calor está aumentando y el riesgo de deshidratación es alto. A partir de la presa, comienza una zona donde el barro había salido de la tierra para apoderarse de los corredores y lo consiguió. A mitad de la bajada, en una de las zonas de más barro, me resbalo y caigo de frente sobre el barro, me levanto y no veo nada. Es más a partir de este momento no dejo de masticar barro.

Por fin llegamos a un zona donde, atravesamos el río y afortunadamente tiene agua. Me paro ante la sorpresa del resto de corredores y estoy casi 5 minutos quitándome barro, que no quiere dejarme. Ya por fin, consigo encontrar mis guantes negros entre el barro. Ya estoy listo para seguir corriendo. Esta última parte de la carrera la comparto con un. corredor de Basauri, que tiene que aguantar alguna que otra queja cuando vuelvo a resbalarme y esta vez al barro le acompaña los calambres. La única forma de soltar un calambre es seguir corriendo, lo que pasa es que aquí no corremos resbalamos.

Tras el último avituallamiento, aparece el suelo firme y por fin se puede correr así que aprovecho. Da lo mismo que sea un repecho que no, se puede correr y no hay que perder la oportunidad. Además ya estamos en el kilómetro 25 aproximadamente y ya llevamos más de 4 horas de diversión, mi cuerpo comienza a estar a gusto y puedo mantener un ritmo constante subiendo y bajando, lo que me permite ir superando corredores. Al llegar al asfalto, estoy muy bien de piernas y puedo hacer el último kilómetro a un ritmo digo hasta la meta.

Finalmente lleguo a la meta con un tiempo oficial de 5:03:01 en la posición absoluta 262/492. La cantidad de barro han endurecido mucho la carrera y sobre todo no han permitido hacer los últimos 12, 13 kilómetros de carrera (desde la cima de Aldamin) al ritmo que habitualmente se puede realizar.

Ha sido una carrera muy dura pero de las más divertidas de las que he corrido últimamente. Me lo he pasado como un auténtico niño pequeño. El barro me encanta, la roca me divierte y del Gorbeia me enamoré la primera vez que lo vi desde la cima de mi querido Pagasarri y eso si que hace muchos años. Carrera plenamente recomendable, con una organización de 10 y con muchas ganas de hacerlo mejor cada año.


Un fuerte abrazo
Aitor

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