X. ANBOTO KILOMETRO BERTIKALA
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X. ANBOTO KILOMETRO BERTIKALA

X. ANBOTO KILOMETRO BERTIKALA

Este sábado 30 de Septiembre se ha celebrado la décima edición de la prueba de kilómetro vertical, Anboto Kilometro Bertikala y además en esta edición era campeonato de Euskadi de Kilómetro Vertical.

 
Esta prueba es una referencia de las carreras verticales que tiene como reclamo el nivel de los corredores de pasadas ediciones y el entorno en el que se transcurre la prueba. De hecho, en las cuestas de ésta prueba han medido sus fuerzas los mejores corredores del Pais Vasco y de Europa. Pero lo que nos atrae a todos los corredores es el entorno en el que se desarrolla.
 
El recorrido se inicia en Arrazola y termina en la cima de Anboto, lo que se traduce en una subida de 1.092 metros en 3,8 kilometros de longitud. Los montañeros conocemos esta subida, como la canal de la Frailía. Una impresionante canal que nos lleva directamente desde Arrazola hasta el cielo.
Pero sobre todo es un día de fiesta, donde todos los amantes de la montaña y nuestras familias disfrutamos de un ambiente festivo en compañía de la familia, los compañeros del equipo y la gran familia de las carreras de montañas. Año tras año, Anboto nos atrae y los habitantes de Arrazola nos acogen. Es un pueblo que se vuelca en la prueba y cuyos habitantes comparte a gusto su pasión por su montaña con todos nosotros.
 
Además para mí Anboto es la montaña, es la casa de la madre de todos los vascos MARI Este personaje mitológico es un referente personal e incluso una compañera en aquellas carreras donde pasas muchas horas en soledad, disfrutando de la naturaleza y de ti mismo. MARI es la madre de la naturaleza para los vascos y una auténtica guardiana de los seres vivos que en ella habitamos. Nos cuida y nos da cariño en los momentos duros, quizás por ello me encuentro tan bien en la montaña y por eso quizás me cueste tanto bajar de ella.
 
Con una temporada tan cargada de kilómetros, la explosividad en las piernas, no la tengo ni para coger el autobús, realmente sabía que no tenía nada que hacer en un kilómetro vertical a nivel deportivo pero que demonios, a mí lo que me gusta es la montaña. Correr es la forma más rápida de recorrer más montañas y de capturar miles imágenes maravillosas de la montaña que almaceno en mi cabeza y que voy soltando a lo largo de la semana permitiendo llevar mi día en el trabajo mejor.
 
El sábado nos juntamos muchos compañeros del club de Amurrio al que pertenezco, Amurri Trail Taldea, con el presidente Imanol a la cabeza y con un auténtico superheroe Abelito que va repartiendo felicidad en cada carrera disfrazado de Spiderman. No os podéis ni imaginar, la cara de felicidad de los niños cuando le ven pasar, no se lo pueden creer pero si es verdad una super persona de carne y hueso dispuesto a combatir la tristeza de todos. No deja indiferente a nadie, niños ni mayores.

El sábado tuvimos un día mu característico de esta zona: mucha niebla, gran humedad en la parte baja / media y frió en la parte alta. En mi caso, salía a las 15:03 así que a las 14:00 acompañé a la familia que subían a animarme al punto de control. Es lo bonito de esta prueba, muchas familias sube a la montaña a animar y apoyar el esfuerzo de todos los corredores. Realmente el ambiente que se vive es muy especial.
 
Este año, salía yo el primero del equipo. Lógicamente sin ninguna presión, ya que enseguida me pasaron a un ritmo que yo sabía que no podía o que no quería seguir. En la parte inicial de asfalto que tiene mucha inclinación el ritmo fue perfecto, pero fue entrar en el barro y no ser capaz de mantener un ritmo constante, sin palos o con ellos. Simplemente me volví loco y perdí todo tipo de concentración. En el punto intermedio estaba amatxu dándome como siempre muchos ánimos, el pequeño de la casa, había tirado para arriba para animarme cuando más lo iba a necesitar.

La subida estaba totalmente rota por los que subíamos y por los que bajaban, me río yo del barro de la Zegama y además teníamos que tener cuidado por la cantidad de piedras que caían. La subida, se me hizo muy dura y pesada. Pude comenzar a disfrutar cuando alcancé la roca, aquí ya pude disfrutar mucho más a pesar que había que andar con cuidado para no resbalar. 

La parte final de la prueba, es la más expuesta de la subida y aunque no hay peligro hay que tener precaución.

 

Ya en la parte superior de la rocas comencé a oír entre la niebla, lo gritos del más pequeño de la casa dándome ánimos. Allí estaba como pez en el agua, disfrutando de la montaña a pesar que llovía, había una niebla cerrada y la roca resbalaba de lo lindo. Durante los últimos metros de la prueba se colocó detrás y no paró de animar hasta que llegue a la cima. Realmente impresionante, lo bien que me sentaron los ánimos. 

Al llegar a la cima, nos tenían preparado un vaso de agua (subirla hasta allí tiene un merito enorme) y tras charlar un rato con la gente del control para abajo. El pequeño de la casa, me había subido una chaqueta que me vino de maravilla, en la parte alta hacía viento y comenzó a llover con más intensidad. Un día difícil de montaña, pero son los que abundan en nuestra tierra y desde pequeños nos vamos acostumbrando a ellos.
 
La bajada estaba muy resbaladiza y peligrosa. Además teníamos que tener mucho cuidado con las piedras que caían que alguna ocasión nos dieron un buen susto. Pero sin duda, fue el mejor momento de la carrera, fue cuando puede disfrutar de la montaña en compañía del peque y del resto de corredores que bajaban hacia Arrazola. Sin duda una bajada complicada, donde la experiencia y las vivencias en la montaña te dan la tranquilidad para disfrutar de un escenario único. A la llegada al control, nos encontramos nuestra amatxu que nos esperaba ya con ganas de saber algo de los dos, padre e hijo juntos por la montaña que peligro.
 
Comí un par de yogures en el avituallamiento que hacía de punto de control y comenzamos a bajar para Arrazola. Este último tramo aunque con menos pendiente tenía mucho barro y ya nos fuimos al suelo varias veces.
 
Al llegar al coche, estábamos llenos de barro, así que tocó meterse a la ducha a quitarse el barro y esta ocasión por llegar tarde encontramos el agua bastante templada, un auténtico placer.
 
La jornada acabó comentando la carrera con los compañeros del equipo mientras aprovechábamos para comer un poco de un maravilloso pollo a las brasas que nos había preparado los amigos de Arrazola.
 
A nivel deportivo, un auténtico desastre: 1:16:51 en subir y acabé en la posición 220 de 239. Pero a nivel personal me llevo un recuerdo precioso de un día muy completo donde hemos podido disfrutar de la montaña y de los amigos aunque el tiempo no haya acompañado mucho.
 
Saludos
Aitor
 
 
 
 
 
 
 
 
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