Bocineros Deidar Xtreme 2018 – Del Km 163 al Km 200
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Bocineros Deidar Xtreme 2018 – Del Km 163 al Km 200

Bocineros Deidar Xtreme 2018 – Del Km 163 al Km 200

La meta nos espera en Gernika y aunque estamos muy agusto  en la base de vida de Urkiola, tenemos que salir ya. Da mucha pereza, pero tenemos que movernos. Ya está cayendo la noche y cuando salimos de la carpa hace un poco de frío. Mario decide ponerse los manquitos. Yo no lo tengo claro, básicamente porque para ponérmelos me tengo que quitar los guantes tipo ciclista que llevo con los palos y la dragonera de los palos Leki. Así que decido pasar un poco de frío.
Comenzamos el descenso hacia Atxarte, vamos Mario, Axier y yo. El ritmo que poco Mario es muy rápido tiene ganas de quitarse esta bajada que es un poco incómoda, aunque bastante rápida. A la mitad de la bajada, encontramos a Agurtzane que baja un poco más tranquila, luego nos cogerá otra vez, es una máquina. Enseguida, dejamos a nuestra izquierda la entrada a la Arista Normal a Urrestei y le aviso a Mario que en nada estamos en las canteras de Atxarte. Sin haber mirado el track con detalle pensaba que cogeríamos la pista, pero sin embargo tomamos una senda a la izquierda.
Le relevo a Mario y me pongo a tirar hasta llegar a la altura de Molino de Viento de Larringan en la zona alta del barrio de Mendiola. A pesar de ser de noche, su figura impone. Ahora toca subir durante un corto periodo para enseguida comenzar a bajar. La bajada es cómoda pero la verdad no tenemos ni idea por donde vamos. Llegamos hasta las obras del tren de alta velocidad (eso me enterado luego, en aquel momento parece que estábamos en marte), una pista ancha que bordea una alambrada. Giramos a la izquierda y cogemos la calzada romana que nos llega a Abadiño.
Foto: Asier Sanchoyerto
La primera sorpresa es que no encontramos ninguna marca de la carrera, gracias a una persona de Abadiño que nos ve muy perdidos nos indica la dirección. De Abadiño cogemos la acera que nos lleva hasta Matiena y desde aquí al avituallamiento que se encuentra en la Casa de Juntas de Gederiaga (Km 174). El camino hasta aquí se hecho un poco largo. Podíamos haber trotado un poco más, pero la verdad, no veníamos nada motivados, en cualquier caso, eso que guardamos para la subida que, seguro que nos depara sorpresa y como decíamos en broma, Mario y yo: “Subida con huevo Kindel Sorpresa”
 
Foto: ofertakdurangaldea.blogspot.com
Desde la Casa de Juntas de Gederiaga podemos contemplar todo el Duranguesado pero tendrá que ser la próxima vez, cuando lleguemos todavía de día. Tendremos que ir un poco más deprisa. Por si acaso, he puesto esta foto para hacernos una idea de lo que nos hemos perdido por llegar de noche.
 
Comemos, bebemos en el avituallamiento, nos despedimos de los voluntarios y de la familia. Ahora queda subir al Oiz. La subida no puede ser compleja, pero nadie sabe concretamente por donde y lo que nos vamos a encontrar. Y la verdad que nos encontramos de todo en la subida. Seguro que de día es una subida espectacular, pero de noche es muy ratonera y mezcla muchos tipos de terrenos. Unas veces da la sensación de que estás subiendo por el cauce de un río, otras que has cogido la pista que va a la cima y otra que te has perdido. Es una subida que se nos hace muy larga. Poco a poco vamos ganando altura, pero no tenemos ni idea de donde estamos. No oímos los molinos, lo que significa que estamos lejos. Tras subir y subir, tomamos una pista que va hacia la izquierda y que aparentemente no nos lleva a ningún sitio. Al final de la pista, alcanzamos a Joan que justo está cambiando la batería a la frontal. Tras andar un poco más vemos las luces rojas de los molinos y los repetidores de radio y televisión. No da la sensación de que están en otra galaxia, la leche, que lejos están.
Voy un poco mosqueado y le estoy poniendo la cabeza a Mario como un bombo. Lógicamente el va igual de quemado, pero lo está llevando mejor que yo. No queda otra y poco a poco nos vamos acercando a las dichosas luces rojas aunque da la sensación de que nunca llegas.
Poco a poco el ruido de los aerogeneradores comienza ha ser más notable. Con la noche tan tranquila que hace, tener que aguantar ese ruido todavía me pone más nervioso. Creo que los aerogeneradores de la Sierra de Elgea que los atraviesas en el tramo más duro de la carrera Hiru Haundiak (en la que he participado en muchas ediciones) me han marcado y no soporto el ruido de los molinos. No quiero ni pensar lo que tiene que suponer esto para la avifauna de la zona, toma energía verde (verde ya será pero su generación tiene un impacto acústico y visual impactante). Empiezo a entender a Cervantes y su cruzada protagonizada por el Quijote, seguro que le tocó vivir cerca de un molino y como no podía pegar ojo se puso a escribir. Yo soy de ciencias y no entiendo mucho de esto. Pero desde el punto de vista científico, causa – efecto y una vez experimentado el efecto del ruido en mi cuerpo, todo me cuadra.
  
El caso es que no terminamos de llegar a ningún sitio. La leche que coñazo de subida. Vamos caminando en diagonal dirección a los repetidores, el terreno no es nada cómodo para avanzar. Nos preguntamos si no sería mejor coger la pista de servicio de los molinos.
Desde el control de Oiz nos hacen señales con un frontal. Bueno sabemos que allí tenemos que ir, aunque no tenemos claro por donde tenemos que ir. La noche nos confunde y además de verdad. Por fin vemos, las balizas de la subida final. Tenemos que subir un tramo un poco inclinado pero el premio es terminar de vagabundear por esta colina, que no se acaba nunca.
Llegamos al control de Oiz y hace un viento de narices. Los voluntarios, nos ofrecen meternos en la carpa que tienen habilitada y se lo agradecemos mucho, pero preferimos bajar cuanto antes. Aquí la parada es muy corta lo justo para rellenar los bidones y comer algo. Tengo prisa por quitarme el ruido de los molinos de la cabeza.
Por fin, hemos llegado a la cima del monte Oiz. Se me ha hecho bastante larga la subida y nadie nos da información sobre el tipo de bajada que nos espera, lo cual nos preocupa bastante y efectivamente luego comprobamos que era para preocuparse.
El inicio de la bajada no está muy claro, nos cuesta encontrar la entrada. El viento está pegando fuerte y muchas balizas se las ha llevado el viento. Poco a poco las vamos siguiendo y tras dar una serie de vueltas acabamos en la pista de cemento por la que hemos iniciado el descenso. De hecho, muchos corredores que desde la cima han visto nuestra traza deciden seguir la pista de cemento y no liarse, seto arriba o seto abajo.
Por fin llegamos al inicio de la bajada de verdad y poco a poco dejamos de oír el ruido de los molinos de viento y lo agradezco mucho. La bajada es muy lenta, el suelo está muy descompuesto y tenemos que tener mucho cuidado donde pisar para no hacernos daño. La bajada la hacemos muy poco a poco, casi al final de la bajada nos alcanzan Axier y Agurtzane y juntos los cuatro alcanzamos la GR que nos lleva a Urretxua. Desde aquí, tomamos la carretera que nos lleva hasta el avituallamiento de Albiz (Km 191). Allí espera la familia para darnos un último empujón. Ya no queda nada pero no conocemos como son estos últimos kilómetros y seguro que se nos hacen muy largos. La parada en este avituallamiento es muy corta, lo justo para saludar a los voluntarios del avituallamiento y seguir nuestro camino. Agurtzane y Axier salen un poco antes. Nosotros a lo nuestro.
Cuatro kilómetros más adelante alcanzamos a Agurtzane, Axier ha decidido hacer los últimos kilómetros corriendo, nosotros decidimos andar a buen ritmo y cuidar las piernas y los pies, que el lunes de nuevo tenemos que ir a trabajar. Además no sabemos cómo van a ser estos últimos kilómetros. Ahora ya lo sabemos, el camino es muy corredero aunque de noche te da la sensación de estar dando vueltas. Luego al analizar el track no fue así, la verdad que íbamos muy desorientados a pesar que en todo momento hemos seguido el track.
Por fin salimos, del bosque y llegamos en una zona industrial de Gernika. Parece que de verdad estamos llegando al final. Los kilómetros pasan y ya por fin estamos en la calle principal de Gernika. Solo nos queda recorrerla y llegar a la meta. Por fin, tras 44 horas y 22 minutos, Agurtzane, Mario y Aitor llegamos a la meta juntos.
 
Foto: ultrarunnerdreams@gmail.com
Foto: ultrarunnerdreams@gmail.com
Ha sido una gran aventura que he tenido el placer de compartir con mis buenos amigos: Agurtzane y Mario. Una carrera perfectamente organizada donde el cariño a los corredores se siente en cada uno de los avituallamientos o base de vida. La comida y la bebida ha estado perfectamente calculada, tanto solo en el tramo entre Bilbao al refugio del Eretza que es el más largo, el agua está un poco justa. Yo os recomiendo coger agua en una fuente que hay en Castrejana antes de una de las grandes subidas de la etapa. Si hace calor, el agua se queda un poco justa y hay que andar con cuidado.
Con esta último entrega, termina mí crónica personal sobre esta espectacular carrera que nos ha marcado para siempre. Sus organizadores nos han permitido cumplir el sueño de recorrer los montes bocineros a lo largo de toda Bizkaia.
 
La aventura no podía terminar sin tocar el cuerno que indica que llenos llegado a la meta de  Gernika.
 
Foto: ultrarunnerdreams@gmail.com (Agurtzane)
Foto: ultrarunnerdreams@gmail.com (Mario)
Foto: ultrarunnerdreams@gmail.com (Aitor)

Un fuerte abrazo a todo el equipo de Bocineros Deidar Xtreme que ha hecho posible que cumplamos nuestros sueños.
 
Para finalizar que mejor, que el video de nuestra llegada a meta. La calidad no es espectacular pero sin duda es un gran recuerdo.
 
            
3 Comments
  • Unknown
    Posted at 08:12h, 25 septiembre Responder

    Hola Aitor,

    Soy Mario, tu inseparable compañero en esta aventura. Muchas gracias por la crónica. Es un precioso recuerdo de la carrera que al igual que tu, no olvidaré en toda mi vida.

    Como ya sabes no vivo en el País Vasco pero me he escapado en bastantes ocasiones para correr por sus montes. Los paisajes son increíbles, pero lo que más me gusta cuando estoy allí es que la gente me hace sentir como en casa. Esta vez también ha sido así.

    Espero que nos veamos pronto y podamos seguir sumando juntos kilómetros y kilómetros de montañas.

  • гдз по истории 11 класс загладин козленко минаков петров
    Posted at 15:01h, 21 enero Responder

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      Posted at 10:25h, 22 enero Responder

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  • Pingback:ultrarunnerdreams | Primeros Kilometros NIKE WILDHORSE 6
    Posted at 16:07h, 16 mayo Responder

    […] Gran foto para el recuerdo y la nostalgia. Tuve la fortuna de poder ser el director técnico y logístico de estos dos equipos, además de ser un raider más. Sin duda las pruebas de RAID, son las carreras donde más he podido disfrutar. A la dureza del terreno se le suma el tener que dominar múltiples técnicas y disciplinas que te permitan progresar por la montaña desde la línea de salida hasta la llegada en la modalidad non-stop. Por delante muchos kilómetros de pasión y sobre todo de compañerismo. Un radier debe saber orientarse tanto en la carrera, a pie como en la bicicleta, debe dominar las técnicas de escalada y el material a emplear, además de manejarse con una canoa en ríos, pantanos o incluso en el mar dependiendo de la prueba. No debe ser un especialista en todo, pero si dominar las diferentes técnicas con soltura además de correr y montar en bicicleta de día o de noche. Generalmente, en el equipo se reparten las responsabilidades y cada uno asume su responsabilidad de forma automática, llegado el momento. A este primer modelo de SALOMON©, le han seguido prácticamente todos los modelos de la serie S-LAB hasta que en los últimos años han sido sustituidas por Sportiva© y por HOKA ONE ONE© aunque con esta marca me ha pasado siempre una cosa muy curiosa, he hecho muchos kilómetros entrenando con los tres modelos pero en carreras de ultra distancia, solo he empleado el modelo Speedgoat y fue en el último sector de la prueba Bocineros Deidar Xtrem […]

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