Bocineros Deidar Xtreme 2018 – Primeros 89 Km
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Bocineros Deidar Xtreme 2018 – Primeros 89 Km

Bocineros Deidar Xtreme 2018 – Primeros 89 Km

Hablar de BOCINEROS XTREM DEIDAR, es hablar de una aventura de 200 kilómetros que comenzó hace ya muchos años, siendo muy niño. Nace de ese sueño infantil e imposible de recorrer todas aquellas montañas que una a una iba poniendo nombre tu padre mientras te las señalaba. Ya en aquellos años cuando desde pequeño tus padres te llevaban al monte y te contaban tradiciones y costumbres de los pueblos que habitaban los valles de esas montañas, comencé a oír hablar de los Montes Bocineros. 
 
Aquel sueño infantil, tras muchos años de aprendizaje sobre montaña y mi mismo, tanto nivel físico como mental, se cumplió el viernes 14 de Septiembre pudiendo estar en la salida de esta aventura. El sueño no era completar la aventura, sino formar parte de ella.
NO es sencillo hablar de una aventura de 200 kilómetros. Ni lo es elegir momentos de entre las 44 horas y 22 minutos que estuvimos recorriendo las montañas de nuestra querida Bizkaia. Pero sin duda con lo que me quedo de esta aventura, son con las personas: 
  • Las que un día tuvieron una idea tan alocada como es BOCINEROS XTREM DEIDAR y además tuvieron la fuerza para organizarla. Gracias a ellos, el viernes 14 de septiembre estábamos en Gernika a las 10:00 AM dispuestos a iniciar una carrera que seguro nos ha cambiado la vida a todos la que la vivimos en directo.
  • Las que un día le contaron el proyecto y se ofrecieron de forma desinteresada a ayudar. Los voluntarios son los ángeles de la guardia de cualquier corredor de larga distancia, son nuestros amigos, nuestros confesores, nuestros padres; lo son todo. Están pendiente de ti en todo momento, se preocupan realmente de ti y comparten contigo una sonrisa que te alimenta para el resto de los kilómetros. Que menos que dedicarles unos minutos para hablar con ellos, para agradecerles su trabajo o para conocer un poco más de cada uno de ellos. 
  • Las que un día, oyeron hablar de una carrera de 200 kilómetros que se iba a celebrar en septiembre en Bizkaia y dijeron porqué no. Y no solo se apuntaron, sino que pusieron todos sus esfuerzos en prepararse para vivir una experiencia de 200 kilómetros nueva para el 98 % de los participantes.
Esta es una historia de personas y de ellas vamos a hablar. Es una historia contada en por Aitor (bilbaíno) y que se apoya en sus compañeros de aventuras Mario (madrileño), Ximo (alicantino) y Agurtzane (bermeana)
 
Foto: Tempo Finito
Y así con estos antecedentes, allí nos encontrábamos minutos antes de las 10:00 AM dispuestos a disfrutar de esta aventura. Esta no podía comenzar mejor que con un aurresku (danza popular vasca, solemne y elegante que se baila a modo de homenaje, o reverencia, delante de personas o personalidades destacadas de la comunidad). El sonido del txistu y del tamboril que son los dos instrumentos que se emplean para acompañar al baile, a mí me ponen en modo salida. Hasta tal punto que sin darme cuenta estaba en primera fila con Jacinto. Sin querer mi mente y mi cuerpo estaban haciendo una declaración de intenciones: salir a por el único objetivo que era finalizar los 200 kilómetros de la aventura.
 
Foto: Abel Fernández
Así que estábamos listos, mentalizados, con los deberes hechos y ahora solo quedaba tener un poco de suerte y no olvidar la alimentación / hidratación. Caía un ligero txirimiri (lluvia fina) que indicaba que la humedad era muy alta y que íbamos a romper a sudar antes de lo habitual, con lo que habría que rehacer sobre la marcha la planificación de ingesta de sales y de carbohidratos.
Foto: Tempo Finito
Sin tiempo a pensar más se dio la salida. Da lo mismo la distancia, se sale como si no hubiera un mañana o al menos a mi me parece que se sale rápido. Total, que te lían y te pones a ritmo y empiezas a hacer kilómetros sin parar de correr y prácticamente sin necesidad de andar (esta vez no había tapones en la salida, que te revientan el ritmo). 
 
Como era predecible, la humedad era tremenda y pronto rompí a sudar como si llevara 2 horas corriendo. El primer efecto del sudor fue que el dorsal se empezó a decolorar y de repente Agurtzane que esa ocasión iba detrás de mí, me alcanza corriendo con mi chip que se había despegado del dorsal. 
 
Momentos de zozobra mental: “pues empezamos pronto con los incidentes, solo falta que ahora no funcione el chip”, me agobio y me descentro justo en la parte más divertida del “Dragon Khan” del Sollube (cortafuegos arriba y abajo a todo trapo) Menos mal que llego pronto a Sollube y en el control me pueden leer bien el Chip (“pero seguro que es el 49, está todo bien no, le repito al voluntario del control”). Total que ya más tranquilo, comienzo a bajar, menuda bajada de descenso de btt. Decido bajar más lento y alcanzo a Agurtzane que había decidido no arriesgar y nos alcanza Jacinto que viene como un auténtico disparo. Pasamos el pueblo de Arrieta y me junto con Ximo (un corredor alicantino muy simpático que había corrido el Tor des Geants 330 Km) con el que llego al avituallamiento de FIKA (km 24). Comienzo, a comer: melón, plátano y sándwiches de jamón jork con queso y sobre todo a beber, además de recargar lo que ya había consumido.
Salgo yo un poco antes, pero en seguida me coge y cuando empieza la cuesta en el pinar, le pierdo, va muy rápido para mí. Comienzo, a subir y me alcanza Mario (corredor madrileño que a partir de este momento nos vamos a convertir sin saberlo en pareja de carrera). Total que hace un rato que no vemos marcas, afortunadamente Mario lleva track en el reloj y una vez ajustado el Zoom nos damos cuenta que estamos fuera de ruta, así que para atrás y al de 10 minutos encontramos las balizas. Tras una bajada un tanto dura comenzamos a ver los primeros edificios del Parque Tecnológico de Bilbao y enseguida lo hemos atravesado completamente y sin darnos cuenta estamos ya en el control. Allí nos esperaba Ximo al que le comentamos nuestro despiste. Comemos y bebemos tranquilamente y aprovechamos para hablar con los amigos del control y nos despedimos. Por sorpresa me encuentro con Jose, corredor de Lezama y apasionado de las carreras de montaña que ha venido a apoyar la carrera y a animar a algún amigo que participa.
La siguiente dificultad antes de llegar a Bilbao es subir Ganguren. La subida se realiza por el mismo itinerario que discurre el Camino de Santiago. Salimos juntos Mario, Ximo y yo tranquilamente. La subida es muy de correr, pero decidimos subirla a un ritmo rápido, pero andando. La subida es asfalto y no tiene sentido cargar las piernas. Una vez, que llegamos a la parte más alta a partir de aquí toca correr y lo hacemos a buen ritmo. Pronto pasamos por debajo del funicular de Archanda y en poco tiempo estamos en el puente de la Salve. En este último tramo, justo en los puntos conflictivos, han desaparecido las marcas. Afortunadamente, es una zona que conozco bien, aunque siempre surge la duda y comprobamos con el track.
Aprovecho para presentar Bilbao, a mis compañeros de aventura. Bajamos el Puente de la Salve y dejamos el Museo Guggenheim a la derecha para alcanzar el paseo de AbandoIbarra. Pronto dejamos a la izquierda al Palacio Euskalduna y el Museo Marítimo, nos hemos calentado y el ritmo es alto. En Olabeaga tras superar el asador subimos las escaleras que nos llevan al avituallamiento situado pegado al edificio nuevo de la escuela de ingenieros de la UPV/EHU detrás de la catedral del futbol mundial (San Mames).
Foto: Asier Sanchoyerto
Que subidón pasar en una carrera de larga distancia por tu casa (Bilbao) y además podérsela enseñar a mis dos compañeros de viaje. En este control ya estaba parte de la familia: Ainhoa y Asier, pronto se les incorporaría el peque que a esas horas estaba estudiando. Para mi sorpresa me han venido a animar: Ander y Ruben compañeros del grupo de investigación NQaS (Networking Quality and Security) perteneciente al departamento de Ingeniería de Comunicaciones de la Escuela de Ingenieros de Bilbao (UPV/EHU) y con quien trabajo diariamente con el objetivo de poder desplegar nuevas redes de comunicaciones de emergencia basadas en estándares internacionales definidas por el 3GPP que proporcionen servicios de voz y datos multimedia, de una forma segura, privada, prioritaria y con cobertura global. 
Foto: Aitor Sanchoyerto
A pesar de las emociones, toca seguir nuestra aventura. Así que tras comer y beber nos despedimos de todos y seguimos nuestro camino. La siguiente dificultad (aunque no aparece en el Road Book es superar las escaleras hacia al cielo que nos llevarán hasta el barrio de Kobetas, donde todos los años se celebra un festival internacional de música. Por el Camino de Santiago descendemos hasta Castrejana donde comienza uno de los tramos más duros de esta carrera.
Sobre el perfil parecía duro, pero el cortafuegos que asciende hasta Monte Sasiburu es terrorífico y había que tener cuidado en no liarse porque además la temperatura era bastante alta así que mente fría y a subir tranquilo. Enseguida Ximo da muestra de su fortaleza y marca un ritmo que no puedo seguir, Mario decide regular y subimos poco a poco perdemos a Ximo de vista. Una vez, alcanzada la parte alta, el terreno suaviza un poco y poco a poco vamos superando kilómetros y toboganes con la mente en el Eretza.
Foto: Asier Sanchoyerto
Enseguida estamos sobre localidad de Zaramillo y pronto comenzamos a subir por una pista conocida (por aquí subimos en la APUKO XTREM). A mitad de la subida me encuentro con la familia, ahora ya se había incorporado el peque del equipo. Menudo sorpresa y menudo subidón de energía. No está permitida la asistencia fuera de los avituallamientos, lo único que pueden hacer es animar, pero eso no se puede pagar con dinero. La ropa, la alimentación y la hidratación ya lo llevo yo en la mochila, pero a veces los ánimos valen más que cualquier asistencia.
Con ese animo, nos enfrentamos al cortafuegos del Eretza, tiene dos partes: una muy dura y otra más. Por fin, llegamos a la cima. Justo la nube que durante toda la subida cubría la cima se ha movido y hemos visto el buzón. A pesar de todo, se nota bastante frío y rápidamente iniciamos el descenso hacia el Refugio del Eretza donde nos lo tomamos con calma, sin dejar de comer, ni de beber. Aquí me tomo un café solo que me sabe a gloria. Aprovechamos para charlar con los voluntarios del refugio y de esta manera estar todos más entretenidos. Justo cuando llegamos nosotros marcha Ximo, no ha sacado un rato, pero Mario y yo seguimos con lo nuestro.
Dejamos el refugio con pena, te tratan tan bien y estas tan a gusto que no te quieres marchar, pero hay que seguir. La bajada no es complicada, pero tenemos que andar un poco pendiente del track del reloj de Mario, ya que en algunos momentos las marcas ya no están.
 
Foto: Asier Sanchoyerto
Llegamos a el barrio de Humaran y así tengo a la familia pegando gritos y dando muchos ánimos que nos impulsan a subir el desnivel que nos lleva a la cima de la Larrea, casi en el alto alcanzamos a Ximo y poco a poco los tres tiramos hacia el avituallamiento de Abellaneda.
Foto: Asier Sanchoyerto
Llegamos justo con las últimas luces del día. Allí tenía yo y Ximo a la familia. Lo primero ponerse a comer unos cuantos sándwiches y a beber un poco de bebida isotónica. Luego café solo y caldo que repetimos dos veces. El ambiente de este avituallamiento ha sido el más animado de toda la prueba y eso se nos transmite a nosotros y nos da una energía muy especial.
 
Foto: Asier Sanchoyerto
Foto: Asier Sanchoyerto
Ya con las frontales puestas, salimos los tres mosqueteros con destino a Kolitxa. Este tramo lo conocía un poco y estaba bastante tranquilo. Los primeros tramos son muy de correr, es una pista de cemento, pero decidimos ir andando y no forzar la digestión. A la altura de la estación de Traslaviña nos volvemos a encontrar con la familia y me despido de ellos hasta Balmaseda.
La subida a Kolitxa es dura, pero corta, sin embargo, el tramo hasta llegar a la base de la subida se hace un poco largo. Antes de iniciar la subida, cogemos agua en la fuente y comienzo la subida. Antes de llegar a la fuente nos han alcanzado un grupito que venía como un cohete, sin embargo, ninguno hace ningún relevo y hago toda la subida tirando del autobús. No me importa, ya que estoy subiendo a mi ritmo y el camino está perfectamente marcado, pero un poco de colaboración es lo mínimo. Sobre todo, con la cantidad de fuerzas que parecía que tenían.
En el pórtico de la cima de Kolitxa está el avituallamiento, hace un poco de frío y hay bastante niebla. A pesar de que Balmaseda está cerca comemos y bebemos ordenadamente por lo que pueda pasar. Ximo decide quedarse y bajar un poco más tarde. La primera parte de la bajada está un poco rota y decidimos cuidar los pies. Pero en cuanto llegamos a la pista, comenzamos a correr y paramos en la base de vida de Balmaseda. En las calles de Balmaseda, hay un ambiente festivo que se contagia, quizás sea porque el Athletic de Bilbao ha empatado a uno con el Real Madrid.
Al llegar a la base de vida, lo primero recoger la bolsa de vida. Aquí cada corredor podemos tener un ayudante que nos puede ayudar a cambiarnos de ropa, a rellenar los bidones y a sustituirnos la alimentación auxiliar si la hemos consumido. Pero todo debe de estar en la bolsa de vida. En este sentido yo soy muy estricto con el cumplimiento de las normas (esas normas están para ser cumplidas por todos los corredores).
En Balmaseda, no improviso y sigo el plan que tenía. Ni me ducho, ni duermo un rato. Me cambio entero de ropa, me limpio los pies y me doy crema hidratante para los pies para hidratarlos correctamente. Mientras estoy comiendo, dejo los pies al aire para que se ventilen. Este esta base de vida aprovecho para comer arroz y macarrones tal cual, sin tomate para evitar los ácidos. Además, un par de caldos y un café. Paramos en Balmaseda lo suficiente para comer y cambiarnos, ni más ni menos. Ximo llega un cuarto de hora después y nos quedamos más tranquilos.
Hasta aquí la crónica de los 89 primeros kilómetros de la carrera de 200 kilómetros Bocineros Xtrem Deidar, en breve la segunda parte: Balmaseda (Km 89) a Urkiola (Km 134). Esta promete más anécdotas y detalles que pueden ser de interés para un corredor que en la próxima edición se plantee esta aventura.
No Comments
  • Tricas
    Posted at 06:51h, 29 mayo Responder

    Hablas de que muchas veces está mal marcado. ¿Es fácil perderse si no llevas el track en el reloj? Voy a correrla esta año. Muchas gracias!

  • Aitor Sanchoyerto Martínez
    Posted at 10:26h, 29 mayo Responder

    Lo primero de to, muchas gracias por leer la crónica, espero que te ayude a conocer un poco mejor esta enorme carrera. No dudes en preguntar todo lo que necesites

  • Aitor Sanchoyerto Martínez
    Posted at 10:32h, 29 mayo Responder

    La carrera está bien marcada pero es cierto que algunos tramos a alguien que le molestaban, quitó marcas. Sobre todo en la proximidades de Bilbao y en el tramo Abellaneda – Kolitxa. Mi recomendación es llevar track en el reloj. Yo no lo llevaba en mi Suunto y tuve la suerte que mi compañero de aventuras Mario, lo llevaba en su FENIX. Nos daba tranquilidad en esos momentos donde tenías dudas. En la bajada del OIZ en el primer tramo hacía mucho viento y alguna marca voló. Al ser una zona muy abierta, el llevar el track te ayuda a buscar la siguiente marca.

  • Tricas
    Posted at 10:48h, 29 mayo Responder

    Gracias por la info!!!

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