Objetivo WOP Challenge 2018
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Objetivo WOP Challenge 2018

Objetivo WOP Challenge 2018

El objetivo marcado para este año 2.018, era batir el récord del mundo de maratón, a relevos de 400 metros. 
 
Este es el desafío al que la Fundación The Walk On Project en su batalla contra las enfermedades neurodegenerativas ha logrado reunir a 106 corredores y corredoras de los diferentes municipios de Bizkaia dispuesto a batir el récord del mundo de maratón que recientemente Eliud Kipchoge había batido en el maratón de Berlin.
 
Foto: MARKUS SCHREIBER AP
El equipo de relevistas, estaba capitaneado por Begoña Beristain e Imanol Loizaga que desde el principio animaron y arroparon a todos los atletas que volaron por la Gran Vía de Bilbao.
 
Foto: ultrarunnerdreams@gmail.com
La prueba comenzó a las 18:15 con una relevista de nuestro club, Iraide de Atletismo Berriotxoa. La presión y el apoyo de ser la primera relevista, le dio alas y voló sobre los 400 metros del recorrido. Poco a poco cada uno de los relevistas lo daban todo en los 400 metros, pero a pesar de ello no conseguíamos estar en los tiempos del récord. Aitor Elduaien no paraba de animar a través de los altavoces a relevistas y al público existente.
 
Foto: WOP.Sport
Los atletas; hombre y mujeres, estábamos super motivados. Todos pendientes del compañero que en cada momento estaba dándolo todo. Eramos un auténtico equipo de 106 integrantes, unidos por un reto y un proyecto en el que creímos hasta el final. Poco a poco el público, se dio cuenta de la dificultad de la prueba y comenzó a animar cada vez con más energía y esta la recogimos los corredores para dar todavía un poco más de nosotros mismos.
 
Foto: ultrarunnerdreams@gmail.com
En mi caso, por sorteo me adjudicaron el dorsal número 15 y la primera relevista tenía el dorsal 106, así que tuve mucho tiempo para animar y para contagiarme de la energía que se respiraba en la Gran Vía de Bilbao. El fin de semana anterior había corrido los 200 kilómetros de la carrera Bocineros Deidar Xtreme y aunque la recomendación era que no corriera ya que mis músculos y tendones no estaban todavía recuperados, decidí correr y darlo todo. Antes calenté concienzudamente: trote lento, aceleraciones, estiramientos y mucha concentración. No quería fallar al equipo, un calambre en mitad de mi relevo suponía poner en peligro gravemente la consecución del récord, así calenté como si fuera el campeonato más importante de mi vida.
 
Se lo debía al equipo, todos los atletas estaban dando lo mejor de ellos y yo no podía ser menos. La recogida del relevo fue un poco dubitativa pero una vez que lo agarré corrí con todo mi alma camino del primer giro. Tanta fuerza que por poco resbalo, afortunadamente lo libré y comencé a correr los siguientes 200 metros como si no hubiera una mañana. Al llegar al segundo giro, ya notaba el esfuerzo pero de piernas iba bien, así que a darle gas.
 
Pero no había mucho gas ya. Imanol Loizaga que lo vio comenzó a gritarme «tira de brazos» y efectivamente poco a poco los brazos levantaron a las piernas y de nuevo tenía velocidad e iba rápido. La entrega del testigo, esta vez, fue muy limpia y mi compañero salió como un cohete.
 
Poco a poco estábamos ya en los últimos relevistas y todavía no teníamos nada claro el récord, el público se percató de nuestra ansiedad y se puso a animar como no lo había hecho hasta entonces. Los dos últimos relevistas fueron llevados en volandas por los 400 metro de la Gran Vía de Bilbao. A pesar de ello, todo quedaba en manos de Imanol Loizaga que tenía que realizar los últimos 195 metros de la maratón.
 
Fueron mucho más largo que cuando los he tenido que recorrer en alguna de las maratones de asfalto que he participado, fueron eternos. El griterío era tremendo, todo el mundo que estaba en la Gran Vía dando alas y apoyando a un corredor para conseguir el reto. Y se consiguió. Se logró gracias a la fe ciega de todos los miembros del equipo, los organizadores, animadores y públicos en general. Este sábado corrimos todos y gracias a hacerlo juntos, lo logramos.
 
Juntos es siempre posible. Fue realmente emocionante ver como nos unimos hombre y mujeres de diferentes edades, condiciones físicas para lograr un reto. Lo más bonito es como se consigo, el ambiente que se respiró en Bilbao este sábado.
 
Finalmente el cronometro se paró en: 2 horas, 1 minuto y 27 segundos. Todos hemos sentido en nuestras piernas la dificultad de correr en 68 segundos nuestro 400 metros y nos hemos dado cuenta realmente de los que supuso para Eliud Kipchoge correr en 2 horas, 1 minuto y 39 segundos.
 
Foto: Deia
 
 



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