Amanecer en el Pagasarri
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Amanecer en el Pagasarri

Amanecer en el Pagasarri

El entrenamiento tiene que encajar en la planificación diaria, entre el trabajo, la familia y compromisos que surgen diariamente, fuera de planificación. Cuando estoy en el ciclo de la temporada dedicado a entrenar intensidad, los entrenamientos de series suelen ser la base de cada semana Durante este periodo la pista de atletismo es el único sitio donde realmente se puede medir correctamente los ritmos, las pulsaciones y las distancias. Pero  la instalación tiene un horario con el que debo reajustar nuestro plan semanal. La pista de atletismo que en mejores condiciones está para un bilbaíno es la de Artunduaga (Basauri). Existe una en Zorroza, el Ayuntamiento de Bilbao, la construyó y allí está, degradandose año a año y provocando lesiones a los fondistas por el estado de la misma. Así que aunque sea de Bilbao y por entrar a las instalaciones de Basauri me cueste un dinero personal, sale más barato que visitar en al fisioterapeuta asiduamente.
 
Durante este periodo los entrenamientos los tengo que encajar a la tarde, después de salir de trabajar y a primera hora de la mañana hacer algún ejercicio de técnica o potencia suave para activar el día. Ahora sin embargo estamos en el periodo de la temporada dedicada a cargar kilómetros. Generalmente los sábados y domingos suelen ser los días planificados para realizar las tiradas largas, repartiendo entre ambos la carga. Este mes de febrero, ha estado marcado por las carreras del peque en pista cubierta los sábados, así que he tenido que replanificar la estrategia con Carlos para poder descansar el sábado y cargar el resto de días de la semana. 
 
Esta semana tenía planificada dos sesiones de 2 horas de carrera, una en asfalto y otra en el monte. En asfalto se buscaba ritmo de carrera continua que son de gran utilidad para los tramos enlace en las carreras de larga distancia donde se busca relajar las piernas tras una bajada dura y te las prepara para afrontar la siguiente subida en condiciones optimas. Además estos tramos son muy de correr y te permiten ir limando kilómetros a la prueba con un gasto de tiempo mínimo. Al final, lo que se intenta en este tipo de pruebas es acabar cuanto antes, lógicamente considerando la distancia y los desniveles tanto positivos como los negativos. Para ello, poder correr en este tipo de tramos a un ritmo constante es muy útil.
 
En el monte, en entrenos cortos de 2 horas se busca: intensidad, desnivel y trabajo de técnica. Se intenta ir rápido subiendo y bajando para estudiar cómo responden las piernas y cómo estas consiguen recuperarse. Suelen ser entrenos de calidad, donde se disfruta mucho, se va muy rápido pero que te dejan bastante cansado.
 
Ayer tocó uno de esos entrenamientos. El despertador sonó a las 5:45, vestirse, tomar una taza de café con cereales y a correr con destino al Pagasarri. Desde casa son 675 metros positivos y otros tanto negativos para 25 km, donde se mezclan. asfalto, pista de grava y monte. 6:00 AM ya estoy corriendo, totalmente dormido y con la música en los oídos para intentar animarme. Las próximas carreras de la temporada comenzarán a las 07:00 AM con lo que es un buen entreno para el cuerpo y un buen test para ver qué tal se comporta.
 
A esas horas por Bilbao, no hay demasiada gente y se corre de maravilla. Ayer no hacía mucho frío pero la humedad era muy elevada y no me pude quitar la chaqueta durante todo el entrenamiento. Toda la primera parte es subir y toda la segunda es bajar. Poco a poco, voy dejando Bilbao a bajo y desaparecen las farolas. Por seguridad llevo la frontal, aunque prácticamente la voy a necesitar 20 minutos pero de paso entreno con ella que es muy importante acostumbrarte a correr en estas condiciones.
 
A pesar de las horas, me cruzo con montañeros que incluso a estas horas comienzan la peregrinación hacia Pagasarri. Supongo que aprovecharán para desayunar arriba y así ya tienen hecha la mañana. Según voy ascendiendo ya empieza a amanecer. Este el momento donde siempre más frío hace y donde peor se ve. El ojo tiende a mirar hacia La luz natural que empieza a surgir y por contraste hace que no veas nada con la frontal. Por fin llego, hasta el buzón. El espectáculo es maravilloso, bien a gusto me sentaría aquí para terminar de ver amanecer, sin embargo no puedo perder ni un segundo, cuanto antes llegue a casa mejor, luego toca ir a trabajar. El amanecer  es un espectáculo maravilloso, es el pistoletazo oficial al día.
 
Cuando llego de nuevo a Bilbao, la ciudad ya ha despertado. El ruido de los coches y de la gente con prisa para ir a trabajar o a estudiar contrasta con la paz qué respiraba unos minutos antes en la cima que vigila nuestra villa. Un autentico lujo, tener la suerte y la condición física para poder ser protagonista desde la cima del Pagasarri del despertar de Bilbao. Han sido unos momentos mágicos, los vividos en la montaña que me han cargado las pilas para el resto del día.
 
Saludos y disfrutad del viernes.
Aitor
 
 
 
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