Acumulando Kilómetros
16091
post-template-default,single,single-post,postid-16091,single-format-standard,bridge-core-2.3.1,ajax_fade,page_not_loaded,,side_area_uncovered_from_content,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-22.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.2.0,vc_responsive

Acumulando Kilómetros

Acumulando Kilómetros

Este fin de semana ha tocado acumular kilómetros, repartidos entre el sábado y el domingo. El sábado tocaba la salida más larga y el domingo un poco más corta para recuperar las piernas de la tirada larga.
 
El sábado tenía planificado un entrenamiento de 4:50:00 buscando acumulando horas y desnivel en las piernas. Además de los kilómetros y el tiempo buscábamos un recorrido que nos permitiera acumular por lo menos 1.300 metros de desnivel positivo. El sábado estaba en Bilbao, así que un recorrido con este desnivel tenía que incluir, el kilómetro vertical del Ganekogorta.
 
Ya es solo escribirlo, para empezar a ponerme nervioso. Prácticamente desde el puente de Euskalduna, todo subir hasta alcanzar su cima. Antes debemos superar el Pagasarri, con su tremenda cuesta del silencio que nos prepara las piernas para esta montaña colosal que cuida de nosotros día tras día. Se trata de un monte de 990 metros de desnivel, que te lo subes desde cero. Es una subida perfecta para medir no solo el estado de las piernas, sino la paciencia y el ritmo. Sin estas dos cualidades no es posible subirlo, revientas. Sobre todo tiene una primera parte donde la inclinación es terrible y aunque en carrera lo subirías andando con palos, entrenando, siempre lo subo corriendo y sin palos aunque reviente. Para eso están los entrenamientos, para probar y tomar buena nota de cada sensación que hayamos tenido a lo largo del entrenamiento.
 
El sábado estaba de subidón, estrenaba material y eso siempre me da un plus de ganas. Eso siempre que lo  pruebes funcione bien y no te dé problemas durante el entrenamiento. Probaba la nueva mochila de 12 litros de la casa americana Nathan, concretamente el modelo Nathan VaporKrar 2 Insulated 12L. Esta mochila incluye una bolsa de hidratación de 1,6 litros aislada térmicamente. Lo que no incluye son los bidones para la parte lateral. En esta ocasión, he empleado unos Soft Flask del fabricante de bidones UltraFask, de 600 ml y pipeta larga, que van perfectos para esta mochila y son bastante más económicos que los que vende el fabricante de la mochila. 
Al final, llevaba 1,2 litros de agua en los soft flask y 0,5 litros en la bolsa de hidratación. Después de muchos años sin usar, el sábado volvía a correr con una bola de hidratación. Antes solía emplearla mucho en las salidas largas de bicicleta de montaña o en las carreras de RAID, como complemento obligatorio para la mochila en todos los tramos, tanto corriendo, bicicleta, remando, escalando o rapelando. La sensación al inicio fue muy extraña, la sensación de agua moviéndose por la espalda es algo que me contó un poco acostumbrarme.
 
Solo por el subidón, ya había cargado 700 ml más que habitualmente. En carrera, es difícil necesitar tanta agua, pero sin embargo entrenando dependiendo la época del año y el conocimiento que tengas de la zona, el poder llevar agua de más, siempre es una auténtica garantía. La hidratación es tan importante con la alimentación sólida y la debemos gestionar de forma planificada para evitar sorpresas.
 
Así a las 7:00 AM salí de casa feliz y con ganas de afrontar esta aventura. Una carrera es un aventura, pero un entreno y más de estas duraciones lo es aún más. Las incidencias las tienes que ir resolviendo sobre la marcha y lo que no hayas metido en la mochila simplemente no lo tendrás. No tienes avituallamientos que te permitan apoyar la comida que llevas encima o que te permita cargar el agua. Cuando entrenas y más si lo haces solo, uno mismo tiene que resolver los problemas que vayan surgiendo.
 
Poco a poco, Bilbao fue quedando a mis pies. Había ya mucha luz y prácticamente no hubo ningún momento que fuera necesario el empleo de una linterna frontal, aunque yo la llevaba en la mochila por lo que pudiera acontecer. Coincidiendo con las primeras rampas del Pagasarri, comenzaron a subir los coches de los primeros montañeros que en lugar de dejar el coche en Bilbao prefieren subir hasta el parking y de esa manera quitarse un gran tramo de ascensión. Tras cruzar la barrera, comienza la subida por la cuesta del silencio que la afronté bastante rápido, quizás porque siempre te la quieres quitar de encima cuanto antes. Al de un rato, ya había llegado al Pagasarri y se podía ver de forma imponente al Ganekorta. Tras unos minutos de aproximación, tocó enfrentarse al tramo de mayor desnivel del recorrido. El Ganekogorta es una montaña que la subimos los bilbaínos desde muy pequeños. Para nosotros de niños, es la montaña soñada cada vez que subimos al Pagasarri. El día que tras subir muchas veces al Pagasarri, nuestros padres nos proponen subir al Ganekogorta es un momento de los que con más ilusión recuerdo a la hora de ir a una montaña. A esta le siguieron otras y luego otras, siempre con la gran curiosidad de subir para ver qué se podía observar desde su cima. Siempre ese ansia por conocer y seguir aprendiendo de toda la gente con la que he tenido de coincidir en la montaña.
 
La bajada del Ganekogorta por la vertiente opuesta, es bastante técnica en la parte inicial y dependiendo cómo la afrontemos puede marcar el futuro de nuestra aventura, las piernas sufren mucho en esta bajada. En seguida llego a la fuente del Espino donde toca comer y beber. Este punto, marca el inicio de la vuelta hacia el Pagasarri. Durante unos cuantos kilómetros recorreremos la parte baja del Ganekogorta. Durante esta travesía, debemos tener mucho cuidado al camino, debido a lo estrecho del mismo y a que hay gran cantidad de piedras sueltas, barro y agua.
 
De nuevo, estamos al inicio de la subida del Ganekogorta, pero esta vez no subimos, con una al día ya es suficiente. Tomamos el camino que nos llevará a Arrigorriaga, pasando previamente por el monte Balmasín que en su parte alta, tiene un desnivel muy fuerte que se toma todo recto. La llegada a Arrigorriaga supone una nueva parada para comer y beber bien y el inicio de un paseo asfaltado que nos llevará a Basauri y de ahí hasta el parque de la Peña, donde aprovecharemos la fuente para reponer fuerzas y tomar gel. De nuevo toca subir y esta vez, tenemos que alcanzar de nuevo el parking del Pagasarri por el que hemos pasado esta mañana.
 
Este tramo del entrenamiento, recorre uno de los lugares más sorprendentes y maravillosos que existen en Bilbao y a su vez más desconocidos, el barrando del Bolintxu. Un entorno natural único sobre el cual la Diputación Foral de Bizkaia tiene previsto prolongar la deficitaria autopista Super Sur. Curioso pero esta obra: daña un entorno natural único, supone una inversión muy elevada por la complejidad del terreno, todo para prolongar una autopista (si los vizcain@s estamos condenados a pagar) y además deficitaria. Realmente difícilmente se entiende que se gaste el dinero de todos nosotros en una obra que no tiene nada de ventajoso y que va a suponer un impacto irrecuperable a un entorno natural excepcional.
 
Cuando llegamos al parking, no cabe ni un coche. Está lleno de montañeros que han decidido subir el Pagasarri desde este punto. Lo malo es que ahora el tráfico de coches que suben y bajan es muy elevado y hay que tener cuidado. A pesar de todo, somos capaces de convivir los montañeros que subimos / bajamos corriendo o andando, con los que van en bicicleta de montaña y con los que van en coche o moto. Cuestión de cuidado y un poco de paciencia.
 
Ahora solo queda bajar y regresar a una ciudad que ya ha despertado. El ruido y los coches poco a poco se han apoderado de la ciudad. Tengo bastante suerte y parece que los semáforos se ponen en rojo cuando me ven. Decido tomármelo con calma y aprovechar para descansar, aunque el volver a arrancar las piernas no quieren, por otra parte normal. Al llegar al puente de Euskalduna solo que superar el alto de Sarriko y ya estamos en casa.
 
Al final he tardado 5:48:51 y 1.781 metros de desnivel acumulado. Un poco más de lo planificado pero muy contento del entrenamiento realizado. Nada más llegar a casa, recoger el material, meter la ropa a la lavadora, tomarme el recuperador 4:1 y a buscar a la familia. Así no vale parar, no podemos perder ni un momento.
 
El domingo, de nuevo 1:40:14 por la Sierra Salvaba con un desnivel de 437 m+ y 446 m-, disfrutamos de un clima frío, llegando en algunos momentos a llover como consecuencia de la niebla que entraba y salía de la sierra. El ritmo fue bueno a pesar de notar las piernas un poco doloridas. Cambiar de tipo de superficie y de desniveles le viene muy bien a la cabeza, permitiéndome desconectar del esfuerzo del sábado. Esta vez, no he corrido con mochila, lo cual me ha permitido ir un poco más ligero aunque decidí emplear zapatillas de larga distancia en lugar de unas más ligeras y rápidas para evitar tentaciones que acaben destrozando las piernas y los pies.
 
En resumen, un fin de semana intenso que ha dado como resultado unas piernas cansadas pero contentas.
 
Saludos
Aitor
 
 
 
No Comments

Post A Comment