CICLISMO - ENTRENO INTERVALICO AL UMBRAL - ultrarunnerdreams
16087
post-template-default,single,single-post,postid-16087,single-format-standard,bridge-core-2.5.5,ajax_fade,page_not_loaded,,side_area_uncovered_from_content,qode-theme-ver-24.1,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.4.1,vc_responsive,elementor-default,elementor-kit-18780

CICLISMO – ENTRENO INTERVALICO AL UMBRAL

CICLISMO – ENTRENO INTERVALICO AL UMBRAL

Los entrenamientos cruzados son una estrategia muy empleada en deportes de alta resistencia. El entrenamiento de bicicleta y el de correr, muscularmente son opuestos. Sin embargo, un corredor@ de larga distancia, no se puede pasar todos los días corriendo. Muscularmente su cuerpo no aguantaría. El impacto que sufren tanto tobillos como rodillas es tremendo y aunque se trabaja mucho para fortalecen los músculos que los protegen, debemos controlar su impacto dentro de nuestra planificación de los entrenamientos.
 
La bicicleta nos permite fortalecer la musculatura de la piernas, en especial el tren muscular superior y además podemos planificar sesiones de alta intensidad a nivel cardiovascular sin destrozar las piernas. De forma general un corredor@ de larga distancia tiene unas pulsaciones en reposo bastante bajas lo que le permite tener un gran margen de trabajo cardiovascular. Sin embargo, no suele alcanzar por arriba unas pulsaciones muy elevadas. En pleno esfuerzo es raro que se supere las 150 ppm. El corredor de larga distancia trabaja muchas más horas en su intervalo aeróbico que en el anaeróbico. Se trata de correr durante el mayor número de horas, de la forma más eficiente posible, manteniendo un ritmo constante que suponga un desgaste progresivo pero que cuyo efecto pueda ser compensado con una alimentación e hidratación correcta durante todo el desarrollo de la prueba.
 
A pesar de esto, es muy importante entrenar en nuestra zona anaeróbica  y la mejor forma de hacerlo es en la bicicleta, bien en sala o al aire libre. Yo tengo mucha suerte ya que la bicicleta me apasiona, tanto la de montaña, como la de carretera. Cada una de ellas tiene su momento y su diversión. Cuando tengo planificado intervalos de alta intensidad en bicicleta y se puede, los hago en la bicicleta de carretera. Precisamente este martes tocó este tipo de entrenamiento y lo que debería ser una diversión se convirtió en un entrenamiento muy duro. Ese mismo entrenamiento, lo he realizado con la bicicleta estática y a pesar de ser muy duro, lo pude completar sin especiales problemas. Pero este martes, no sé que pasó pero las pulsaciones no subían.  La parte más dura del entreno son cuatro series de 12 minutos a tope con recuperación durante 3 minutos sin bajar mucho las pulsaciones.
 
Desde el principio tuve que poner el plato de 53 dientes y darle a fondo para conseguir que las pulsaciones subieran. Habitualmente las pulsaciones las consigo con frecuencia en lugar de con potencia, pero esta vez no funcionaba y con las piernas apretadas era la única forma de que subieran las pulsaciones. Pronto, el lactado apareció en las piernas y con él la sensación de no poder mover las piernas. Mucho dolor de piernas y las pulsaciones subían pero demasiado lento, iba a reventar las piernas y no iba a poder acabar el entrenamiento.
 
Afortunadamente, comencé a levantarme y a tirar de desarrollo levantado. No es lo más aerodinámico pero sí lo más eficaz para ir liberando la presión de las piernas. Poco a poco las piernas se fueron liberando y cada vez las podía mover de forma más rítmica, la velocidad aumentaba y las pulsaciones comenzaban a entrar en la zona de trabajo.
 
Con este escenario, cumplí con la primera serie. La segunda y tercera fueron bastante equilibradas pero la cuarta pensaba que no iba a acabar nunca. Después de apretar los dientes más de lo habitual, la serie terminó. Justo tras terminar la última serie de recuperación llegué a casa. Estaba reventado, casi no podía soltarme las zapatillas de los pedales, estaba muerto pero feliz. Pero todo no había acabado aún, quedaban cinco minutos de enfriamiento. Apenas, podía ponerme de nuevo las zapatillas sobre los pedales pero enseguida comencé a dar pedales de nuevo y a mantener el equilibrio sobre la bicicleta.
 
Estos cinco últimos minutos me vinieron de maravilla, me permitieron soltar las piernas y poco a poco volver a ser persona. Entreno corto pero realmente duro. En esta ocasión, había sufrido mucho sobre la bicicleta, quizás demasiado pero es lo que tocaba. Es increíble lo rápido que se recupera el cuerpo. Fue tomar el recuperador en la proporción 4:1 (carbohidratos:proteínas), darme la ducha y estar ya listo para dar una vuelta por la montaña en compañía de los míos.
 
Entrenamientos cada vez más duros pero que el cuerpo los absorbe perfectamente. Poco a poco seguimos sumando aunque no todos los días disfrutamos igual.
 
Saludos
Aitor
No Comments

Post A Comment