Crónica Personal – EH ERRONKA 2019
16079
post-template-default,single,single-post,postid-16079,single-format-standard,bridge-core-2.3.1,ajax_fade,page_not_loaded,,side_area_uncovered_from_content,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-22.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.2.0,vc_responsive

Crónica Personal – EH ERRONKA 2019

Crónica Personal – EH ERRONKA 2019

Antes de nada, agradecer y aplaudir el esfuerzo de fotógrafos y aficionados que comparten las fotos de carrera y gracias a los cuales tenemos recuerdos únicos que de otra manera no existirían. En especial a los compañeros de FESTAK, por el gran trabajo que hacen siempre en carrera. Mila Esker denoi, benetan.

En esta ocasión, la carrera de ultratrail EH MEDI ERRONKA era campeonato de Euskadi, individual y por equipos de ultratrail. A esta alturas, que sea campeonato o no, me debería dar un poco igual pero no vamos a adelantar acontecimientos.
 
El hecho de que sea campeonato, implica que seguro habrá una gran participación una gran participación. Esto últimamente, es lo de menos porque se llenan todas las carreras pero lo que sí es cierto que el nivel y los ritmos de carrera aumentan. 
 
Este sábado fue un poco raro, el atleta de la casa tenía un 600 ml en la pista de Castro (Cantabria) y en esta ocasión no nos pudo acompañar, así que el equipo quedo un poco reducido. La carrera en esta ocasión era en Leitza (Navarra) a 1h 30min de Bilbao aproximadamente. La salida era a las 8:00, así que tocaba madrugar y a eso de las 4:45 ya estábamos desayunando vestidos de faena con los colores de mi club, el Amurrio Trail Taldea (Amurrio – Alava). 
 
El viaje fue muy tranquilo, tuvimos mucha suerte y no llovío nada. El trayecto es muy cómodo, primero por la autopista A8 y luego por la autovía de Leitzaran. Al llegar al pueblo la organización ya nos fue dirigiendo y poco a poco aparcamos donde se pudo. Lo primero de todo, ir a por el dorsal de la carrera y a tomar un café para terminar de despertar. La mañana era fría pero todavía no llovía y esto era una de mis grandes preocupaciones: la previsión meteorológica indicaba frío en altura (2-3 grados), niebla y precipitaciones débiles a primeras horas y muy fuerte a la tarde.
 
La predicción, fue bastante afinada aunque se equivocó en la hora en qué empezaba a llover. Teóricamente debería haber esperado hasta las 10:00 y comenzó a las 7:45 justo para el inicio de carrera y lo hizo demostrando que iba a ser un día duro. Tanto llovía en la salida que decidí ponerme la chaqueta de agua 20K/20K de Dinafit y me la puse por encima de la mochila, sabiendo que me cerraba con ella puesta. Pues no señor, el cambio de mochila y la posición de los bidones de 600 ml ha provocado que la mochila, ya no cierre y sí lo hace es muy forzada y muy incomoda. Primera gran fallo: no haberlo probado antes.
 
A falta de 5 minutos para darse la salida y a pesar que seguía lloviendo aunque menos decido jugármela. Guardamos la chaqueta y salgo con una camiseta de manga larga de X-BIONIC, la camiseta corta del club y el chaleco corta vientos del club. Sin. olvidar los guantes de UNDER ARMOUR.

Foto: Concentración ante la gran batalla que nos esperaba
Puntualmente se dio la salida a las 08:00 tras un precioso homenaje a un corredor que siempre ha sido una referencia como corredor y por la forma que tiene de entender la montaña: IKER KARRERA. Gran participación en esta prueba y precaución en los momentos iniciales para no tener ningún tipo de tropiezo. Poco a poco la carrera nos va poniendo a todos en nuestro sitio. El inicio de la carrera permite correr, así que si quieres ir buscando tu sitio, tienes espacio para correr antes de llegar las primeras cuestas. Además estas se pueden subir sin mayor problema corriendo y de paso vamos cogiendo ritmo. En otro tipo de carreras y distancias, lo más normal es hacer un calentamiento previo a la salida, para poner los músculos a tiempo. En este tipo de carreras no lo suelo hacer y son los primeros kilómetros los que me van dando el punto. Además la gente cada vez corre más rápido. No sé si es por la llegada de mucha gente del asfalto o porque simplemente la gente cada vez, entrena más y mejor, pudiendo mantener en carrera, cada vez unos ritmos más altos.
La estrategia para esta carrera era la misma que para la Nafarroa Xtrem: salir fuerte en los primeros kilómetros sobre todo en el llano y para arriba. En las bajadas controlar para no cargar demasiado las piernas que seguro que luego las íbamos a necesitar. 

Foto: Subiendo a trote, calentando las piernas

La primera parte de la carrera me gusta hacerla sin palos para poder ir más rápido a pesar que a la gente le resulta un poco extraño verme subir corriendo con los palos en el cinturón mientras ellos tiran de hombros. Es mi forma de correr. Yo prefiero correr a subir andando, quizás vaya incluso un poco más lento pero regulo mejor mis pulsaciones y sobre todo las piernas van más ligeras.

Con los palos, en estos momentos iniciales de carrera, con tanta gente, es peligroso llevar los palos en la mano corriendo. La gente te mira raro y a muchos les choca que teniendo los palos recogidos, subas corriendo sin ellos. Depende mucho de los ritmos. Con palos y corriendo mis ritmos son menores tanto subiendo, en el llano o subiendo.

Cuando el desnivel se pone para arriba, entonces si cojo los palos y sigo corriendo aunque tirando de palos. Eso no quiere decir que la gente que sube andando no lo haga más rápido que yo. No lo hago por optimizar los ritmos sino por optimizar la duración de mi cuerpo y de esta manera se equilibran, las pulsaciones, los hombros no se cargan antes de tiempo y las piernas van corriendo que al final es que más nos gusta.

La carrera la había planificado en partes:
Salida – Avituallamiento KM 18 (salida del Km vertical). 
Sabía que iba a se un. tramo rápido de carrera y era un buen tramo para ir cogiendo ritmo y temperatura en las piernas. Un buen tramo para comenzar la rutina de alimentación y de hidratación y para intentar llegar entero antes del kilómetro vertical.

Foto: Subiendo trotando pero con los palos.
Kilómetro vertical 
Conocía Irumugarrieta de haber pasado por él varias veces tanto en la vuelta a Aralar como en la Tolosa-Tolosa. No me preocupaba el desnivel, aunque impresiona mucho cómo se pone la carretera de inclinada. Me preocupaba mucho el terreno y sobre todo cómo se iban a comportar mis zapatillas, que tan bien habían funcionado en Zubiri. Las fuerte lluvias que había caído la noche anterior provocaron que la hierba resbalara mucho y el barro iría en aumento según se iba ascendiendo hacia la Sierra de Aralar. En esta ocasión, la New Balance funcionaron bien en la roca húmeda y un auténtico desastre sobre el barro y la hierba. Subiendo no podía mantener un ritmo consistente, cuando lo alcanzaba me resbalaba y vuelta a empezar. En estas condiciones, te revientas los hombros con los palos. Subí bastante incómodo porque tenía las piernas para ir más rápido pero cada vez que aumentaba el ritmo me resbalaba, solo en la parte final donde el terreno es más firme pude disfrutar un poco más, el resto fue cerrar los dientes y aguantar. Algún tramo donde más resbalaba por lo inclinado del terreno, probé a trotar y conseguí mayor agarre.

Irumugarrieta – San Miguel
Conocía este tramo y sabía que técnicamente no me daría problemas y que además me descargaría las piernas de la tremenda subida. Y así fue, en general lo planificado se cumplió. La Sierra de Aralar es un paraíso para el amante de la montaña y esta ocasión no defraudó a pesar del la niebla, el viento o el frío. La gente en los pasos habituales, estaba concentrada y no paraba de animar. Cómo se oyó el nombre de AMURRIO. Gran orgullo por mi parte poder llevar su nombre en mi camiseta, chaleco y mallas. Que se vea todo lo que sea posible.

Foto: Palos en la mano y mano libre al monte

Ante de llegar al avituallamiento, todavía nos esperaba una pequeña subida, donde toca poner un poco las manos, sin especial dificultad. En este punto, comenzaron mis problemas con las dragoneras de los LEKI. Al intentar liberarlos, no podía. Tarde varios minutos cuando es una cosa instantánea y natural.

Foto: Mosqueo con los palos. Momento de tranquilizarse
San Miguel – Lekunberri 
El avituallamiento de Lekumberri, era una auténtica fiesta. Gran avituallamiento y sobre todo un ambiente precioso donde los más pequeños eran los grandes protagonistas. Unos porque corría algún familiar y otros simplemente porque sus aitas les habían subido al monte como todos los domingos, lo que pasa que esta ocasión tocaba animar.

Desde San Miguel, gran bajada, con zonas muy rápidas, bosques frondosos y barro, mucho barro. Este tramo estuvo mucho más complicado de lo previsto debido a la cantidad del barro y a la nula adherencia de las zapatillas. De hecho, tuve dos caídas. consecuencia de desplazamientos laterales. En teoría tienen tacos laterales para evitar esto pero ya os digo. Una caída con cada pierna. Como resultado toda la malla pirata llena de barro incluido los bolsillos donde llevo las sales y las gominolas. A lo que hay que añadir unos guantes calados y llenos de barro. Hasta tal punto que llegó un momento que me tuve que parar en un charco a lavarme el barro para poder comer. Al final todo para dentro, sales, barro o agua. Todo en un mismo sorbo. En Lekunberri, Km 45 de carrera tal y como estaba planificado tomé el menú del día. Ensalada vegana de pasta, algo que parecía PEPSI y un plátano de postre. Una vez, terminado sin perder más tiempo, a seguir. No estuve tanto parado como otras veces pero sin embargo me había quedado helado. Así que saqué la chaqueta DINAFIT  de agua y esta vez, por debajo de la mochila me la cerré bien. A buena hora, ya que a partir de ese momento las condiciones del tiempo empeoraron mucho. Con las prisas y el frío, no caí en la cuenta de coger la visera y luego lo pagué. Al ser la chaqueta un poco más amplia, el gorro solo cierra bien con la visera. Sino, incomoda mucho y lo sufrí luego. Por cierto, me lo podía haber apretado de los tiradores, pero me tenían tan hasta el gorro las dragoneras de los bastones que ni caí en la cuenta de que el gorro tenía tiradores.

Avituallamiento Lekumberri – KM 55
Estos dos últimos tramos, quizás sean de los más duros que he pasado en carrera. Mentalmente me han supuesto mucho, aunque físicamente iba muy entero. Antes de llegar a Lekumberri estuve 1 min bloqueado debido a los calambres de la pierna izquierda y luego derecha que se superaron simplemente estirando el cuerpo y aguantando al dolor mientras seguía corriendo. Durante toda la carrera tuve problemas con las dragoneras de mis palos LEKI. Debido al agua y al barro, las cuerdas era com o si hubieran encogido y no había forma de liberarse de ellas. Tenía que correr con los bastones puestos, rompiendo todo el ritmo de carrera y sobre todo minándome la cabeza. Además al no poderme soltar, casi no podía comer. Cuando finalmente conseguí soltar las dragoneras, ya no me las volvía a poner y eso provocó que tuviera muchas caídas. Ahora pensándolo, habría sido tan fácil como liberar los velcros y sacar las manos. Pero llegué a un. grado tal de obsesión que no se me ocurrió. Seguro que la próxima me acuerdo. La subida al Iontza, no se me hizo especialmente dura pero iba un. poco cruzado con los palos «a perro flaco todo son pulgas». 

KM 55 – 67: El final de carrera
El frío en las cimas era intenso, a eso había que sumarle una niebla cerrada, viento y mucha agua. Y yo sí conseguirme poner bien el gorro. Bastante guerra tenía con los palos, como para abrir otro frente. A pesar de todo, físicamente iba bastante bien, con frío y ganas de llegar pero no bien. Sin embargo, lo peor llegó en los últimos dos kilómetros. Podía haber sido una tragedia.

Foto: Llegando al avituallamiento de Idiazabal (Km 59,5)

A pesar del frío, tocaba comer y ya que en carrera me resultaba demasiado complicado, paré en el avituallamiento lo justo para comer un poco de sólido, un gel y una barrita de las de tipo gominola. Sabía que tenía que comer. Ya estaba la carrera hecha y solo quedaba una larga bajada de casi 7 kilómetros. A falta de 2 kilómetros, justo al pasar por unas rejillas para que no pasen los animales, perdí la concentración y justo en el momento de ver el pueblo, me fue de cabeza al charco de barro más grande que había. El golpe físico fue muy fuerte, pero bastante más fue el moral. Me llevé un fuerte golpe en la rodilla y la cara llena de barro. El ojo derecho no lo podía abrir.

No veía nada, me limpie un poco y para abajo pero mentalmente estaba tocado. Iba con mucho miedo bajando y así no se puede. Lo único que te puede pasar, es lo que pasó de nuevo una caída y esta vez mucho más fuerte. Entre ambas caídas, me pasaron unos 20 corredores y todos ellos se preocuparon por mi estado físico, que si era igual que el aspecto visual que ofrecía, debía estar hecho una mierda. Encontré una fuente, me mojé los guantes para limpiar todo el barro para poderme limpiar al menos el ojo derecho con el que seguía sin poder ver. Si antes tenía las manos frías, ahora las tenía heladas. Recuperé el aliento y me lance cuesta abajo, esta vez con las dragoneras puestas y con gran seguridad. Lo que hace la cabeza y a fuego para abajo.

Foto: Llegando ya al asfalto del pueblo

Oía a un corredor detrás y eso solo me dio alas para no parar de correr. Quería llegar ya y de fuerzas estaba muy fuerte. No quedaba nada y las manos se me estaban quedando duras, tras el chapuzón y baño en la fuente.

Quizás sea una de las veces, que más he agradecido llegar a la línea de meta. La batalla había sido muy dura. La experiencia, me ha aportado mucha información, que sin duda me servirá para mejorar y para poder afrontar nuevos retos.

Foto: Con el barro en la cara

Si la cara es el espejo del alma, en esta foto se puede ver a través de mis ojos todo lo que llevaba dentro. Pero sobre todo muy contento por ir resolviendo en carrera, cada uno de los problemas que han surgido. Era una buena carrera para que las cosas no fueran bien y así fue, de eso se trataba de probar estrategias, cargar con material y sobre todo seguir entrenando a la mente a superar los problemas de la forma más sencilla y tranquila posible. La tranquilidad en carrera, es fundamental y lo sé. Pero no es fácil, siempre poder mantener la calma.

Foto: Barro por todas las esquinas.

Al final en meta, el tiempo fue de 9 horas 43 minutos. Muy contento ya que venía de hacer 10 horas en la Nafarroa Xtrem con mejores condiciones del tiempo y del terreno. La previsión era hacer 10 horas 30 minutos. La carrera, no deparó una gran noticia. Amurrio Trail Taldea se hizo con la tercera posición en el Campeonato de Euskadi de clubs de carreras de larga distancia, muy cerca de la segunda y primera posición. Menuda forma de correr equipo, gracias por poder formar parte de este colectivo de grandes corredor@a y familias y sobre todo grandes personas.

La anécdota del día, ocurrió tras terminar la carrera. El equipo que está en todas, me llevó la mochila a la meta para que pudiera ir directamente a las duchas y no volver antes al coche. La verdad, que fue estupendo porque al poco de llegar a meta y cuándo la adrenalina fue disminuyendo, comenzó la tiritona y los temblores que en algunas ocasiones eran más espasmos que otras cosa.Tenía un frío de narices  y un inicio leve de hipotermia. A tal punto que no podía hablar. Nos dirigimos a las duchas lo más rápido posible, al final entre una cosa y otra casi 10 minutos que se me hicieron eternos y al llegar a la puerta del polideportivo, no dejaban entrar sin limpiar antes las zapatillas.

Así que con una manguera de agua a precisión que estaba helada, tocó limpiar las zapatillas y ya de paso aproveché para quitar todo el barro de mi cuerpo. Si antes tenía frío, por contraste a más frío se me paró un poco la tiritona que no cedió hasta que me puse debajo del grifo de la ducha, esta vez caliente.

Sin duda viví una experiencia dura y intensa en una carrera que atraviesa unos paisajes preciosos y donde la organización y los voluntarios han esta en todo momento apoyándonos y ayudándonos en todo aquello hayamos necesita.

VII EH MENDI ERRONKA 2019 – SALKAPEN OROKORRA

Un saludo
Aitor



No Comments

Post A Comment