Fin de Semana de Calor y Saturación Mental
16071
post-template-default,single,single-post,postid-16071,single-format-standard,bridge-core-2.3.1,ajax_fade,page_not_loaded,,side_area_uncovered_from_content,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-22.2,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.2.0,vc_responsive

Fin de Semana de Calor y Saturación Mental

Fin de Semana de Calor y Saturación Mental

Con el calor que hemos pasado toda la semana, la previsión para el fin de semana iba en la misma línea. Este fin de semana el plan de entrenamiento indicaba, tirada larga el sábado y el domingo. La previsión para Bilbao no daba unas temperaturas muy altas, pero sí lo suficiente para poder tener problemas de deshidratación si no andaba con cuidado.
 
El sábado a la tarde teníamos Campeonato de Euskadi Sub 16 en Donosti y las pruebas comenzaban pronto con lo que debíamos salir pronto de Bilbao. Con todos estos ingredientes la única receta que podía ser valida era la de madrugar para que diera tiempo a correr, descansar, comer y luego poder coger el coche tranquilamente.

Así que el sábado comenzó a las 05:00 A.M. Desayunar zumo de naranja, tazón de café con cereales, vestirse con todo el equipo de larga distancia y las 5:30 corriendo. Parece mentira el tiempo que tardo en vestirme, preparar la mochila, coger la alimentación y la hidratación. A pesar de que el itinerario elegido para el sábado tiene fuentes ubicadas en los sitios perfectos, prefiero acostumbrarme a cargar con el agua: 2 soft flask de 600 ml y la bolsa de hidratación con 1000 ml. Además hay que sumarle el peso de la alimentación y la ropa. En este tipo de tiradas suelo llevar el material obligatorio que exige la organización de la próxima carrera en la que voy a participar.

El sábado a la mañana en Bilbao se despertó un poco raro. La temperatura era agradable pero estaba muy encapotado. Poco a poco según subía el Pagasarri y iba amaneciendo cambio la oscuridad de la noche por una niebla bastante densa al amanecer. Debido a la niebla, aumentó la humedad y bajo un poco la temperatura. La llegada a Pagasarri la hice entre una niebla que según avanzaba la mañana se hacía cada vez más compacta, afortunadamente no había ninguna complicación para seguir el camino. De pronto, la niebla se fue y apareció majestuoso el Ganakogorta con el sol dando en su hombro y en su cima. 

El espectáculo impresionante y solo por ese instante había merecido la pena madrugar. La subida de la primera rampa del Ganekogorta arrancó, de nuevo, con niebla espesa y poco a poco fue desapareciendo hasta sentir el sol calentarme en la espalda, perfecto para afrontar esta fuerte rampa que te deja las piernas fundidas. La subida directa tiene gran desnivel así que la estrategia es 5 pasos corriendo y 5 andando de esta forma se puede subir a un ritmo alto y aprovechar para subir un poco las pulsaciones. A la llegada al primer collado, se desató la locura, menudo espectáculo: a mis pies un mar de nubes denso que no tenía fin hasta donde alcanzaba mi vista y yo por encima de toco. Con este subidón y un buen calentón de piernas llegué a la cima del Ganekogorta. El espectáculo indescriptible, hace tiempo que no tenía la suerte de presenciar un amanecer tan espectacular, increíble momento. Era tan impresionante lo que estaba teniendo la oportunidad de contemplar que no merecía la pena perder el tiempo en hacer una foto. Había que vivir el momento lo más intensamente posible porque era único y seguro difícil de repetir. Una foto no habría hecho justicia al momento y seguro que el recuerdo que ha grabado mi cerebro me hará sonreír muchas veces, simplemente recordándolo. Realmente mágico, fui un auténtico privilegiado. Después de tantas subidas con lluvia, frio, viento, niebla o mucho calor el sábado tocó recibir un regalo por parte del Ganekogorta en forma de paisaje increible.

El resto fue correr, comer, beber y mucho sufrir. Al bajar del Ganekogorta volví a entrar en el mar de nubes. Estas y por momentos la nubes fueron mis compañeras el resto de la aventura. Gran entreno pero sobre todo muy feliz de llegar a casa en los tiempos planificados y con el tiempo suficiente para poder ir al supermercado, a la frutería, preparar la comida y llegar a tiempo a Donosti. Las nubes ya no se fueron en todo el día y a última hora llegamos a Villalba de Losa lloviendo y con muchas ganas de parar un poco. El sábado ha sido realmente muy intenso y extenuaste.

El domingo aproveché para dormir un poco más y descansar que me hacía falta. A pesar de todo a las 09:00 A.M. toque de diana y a preparar el desayuno en familia. En esta ocasión no iba a dejar la oportunidad de comer pan con mantequilla y mermelada. Algún capricho hay que darle al cuerpo. El domingo en Villaba de Losa se despertó soleado y con toda la pinta que el sol le iba a dar fuerte. 

Hay días que mandarías a la mierda el entrenamiento y disfrutar de la mañana en familia. Mis ganas eran menos que cero. Las piernas cansadas y la cabeza mentalmente bastante castigada. Además ves el sol y te entra los nervios porque sabes que cuanto más tarde salgas a correr, la temperatura va a subir exponencialmente hasta llegar a cocerte literalmente. Es una mierda, me encanta correr y más por el monte pero hay días que estoy muy saturado. El domingo fue la familia la que me dio el animo necesario para salir y cumplir con el entrenamiento.

Como premio, me iban a esperar en Berberana para luego volver juntos dando un paseo tranquilamente hasta casa y de paso poder soltar las patas. Así que el entrenamiento del domingo lo planifiqué para llegar a Berberana en el tiempo planificado de entrenamiento. 

Para poder acumular el desnivel planificado no quedaba otra que ir hasta Tologorri y la verdad es que no me apetecía nada de nada pero no quedaba otra. Con estos ánimos y estas ganas salí de casa a hacer las 4 horas planificadas. De piernas estaba un poco cansado, pero sobre todo de cabeza, hasta tal punto que decidí no ponerme música y aprovechar el ruido del campo para ir animándome poco a poco.

A las 10:30 A.M. comenzó la aventura, la temperatura ya era de 18 grados, afortunadamente había una ligera brisa muy agradable. En lugar de cinta para el pelo, elegí llevar visera y la verdad que acerté porque según pasaron las horas y sobre todo en las zonas donde no pegaba el aire el sol pegaba con mucha fuerza. Para evitar problemas de deshidratación salí con los dos soft flask de 600 ml y un litro en la bolsa de hidratación. Uno de los soft flask  lo llevaba cargado de Drink Salt de Infisport que aporta 36 gramos de carbohidratos por cada 600 ml. Terminé uno en la fuente del Tologorri y de nuevo lo cargué de nuevo con el mismo producto. Es una forma sencilla y cómoda de asegurarte la ingesta de los carbohidratos que necesitamos por hora pero el gran inconveniente es la logística de lleva el producto encima.

Durante estas 4 horas de entrenamiento hice dos avituallamientos más largos de 5 minutos para tomar un gel, una barrita sólida y otra tipo membrillo (Tologorri y Txarlazo). Corriendo tiro de sales, masticables de carbohidratos y gominolas. Cada vez, como más ordenado y cada vez consigo reponer más adecuadamente la energía perdida y realmente se nota el no tener que ir tirando de reservas. El cuerpo lo agradece.

La parte final del entrenamiento, desde el cruce que aparece en la foto al inicio del artículo hasta Berberana no sopló nada de brisa y el calor fue tremendo. Afortunadamente la alimentación y la hidratación correctas me permitieron mantener unos ritmos altos al final que hicieron un poco menos doloroso el agobio debido al calor. Aunque lo mejor de la mañana fue cuando de nuevo me encontré con la familia y volvimos todos juntos andando hasta casa. 4 Km bajo un sol de auténtica justicia.

Saludos
Aitor
 
 
No Comments

Post A Comment