Ronda dels Cims 2.019 (Capitulo 4: Ordino – Margineda)
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Ronda dels Cims 2.019 (Capitulo 4: Ordino – Margineda)

Ronda dels Cims 2.019 (Capitulo 4: Ordino – Margineda)

Son las 5:00 de la mañana del viernes 19 de julio de 2.019 y ha llegado la hora de la verdad. Después de un buen afeitado, una ducha para terminar de despertar,  me visto con la ropa de carrera y a desayunar. En mi caso, el desayuno es igual que el de cualquier otro día, no incluyo nada adicional a lo que no comería un día normal antes de salir a entrenar.
 
La prueba sale a las 07:00 AM, el corralito de salida se abre sobre las 6:30 AM. No tengo ninguna prisa, ni ninguna necesidad de estar en primera línea de salida así que lo puedo tomar con calma y poder estar un rato más en familia. A las 6:50 paso la revisión de material y ya estoy dentro. Busco a la familia y me quedo con ellos hasta el momento de dar la salida.

A las 07:00 AM se da por fin la salida a la que va a ser la madre de todas las aventuras. No me podía ni imaginar lo que iba a vivir en las siguientes horas. La música que anuncia el inicio de la prueba es diferente al resto de las carreras que conozcas. Te puede gustar o no pero marca el inicio de La Ronda dels Cims.

Salgo en la mitad del grupo, la idea es no volverme loco en la salida pero tampoco dormirme. Salgo a un ritmo muy tranquilo pero a lo largo de las primeras subidas sobre asfalto que rodean el pueblo empiezo a pasar a muchos corredores. Yo sigo a lo mío intentando buscar un ritmo constante. Pronto comenzamos a subir por bosque pero se puede correr en la mayoría de los kilómetros y me permite poco a poco activando mi cuerpo. Los 10 primeros kilómetros de bosque se hacen a un ritmo bastante ligero, la gente tiene ganas de correr por lo menos en los tramos donde la pendiente lo permite. Llegamos a Ensegur, a partir de aquí una sucesión de rellanos y subidas fuertes nos llevan al collado de Arenes. Estamos a los pies de la cresta norte del Casamanya y en frente el cresterío que viene desde el Estanyo (me vienen grandes y motivadores recuerdos de familia). 

Después de 800 metros alcanzamos el collado de Ferreroles y a nuestros pies el lago de Estanyó. La sensación de alcanzar el primer collado del día es muy especial, marca el inicio de la montaña rusa de emociones, esfuerzos, amistades e ilusiones en la que esta prueba con el paso de las horas se fue convirtiendo. Me habría quedado a dormir en ese collado, estaba demasiado a gusto pero tocaba bajar hasta el refugio de Sorteny. La bajada es rápida y hay que hacer muchos esfuerzos para no hacerla demasiado rápida. En todo momento estas controlando, regulando y evaluando cada metro que desciendes. No puedes ser tu mismo y bajar como te gustaría. En cierta manera, no disfrutas plenamente de la bajada pero es lo que toca en este tipo de carreras. En la zona del bosque nos encontramos con mucha gente que va camino del lago y qué no para de animar. Es muy importante no venirse arriba y seguir concentrado, una caída tonta te puede mandar a casa o te puede estar fastidiando el resto de la carrera.

Llego al Refugio de Sorteny adelantado respecto del tiempo previsto, repongo líquidos y sigo. Durante los kilómetros previos he venido comiendo muy bien y no necesito coger nada de este avituallamiento.

Comienza uno de los tramos más duros de la carrera debido al fuerte calor son 10 km y sin embargo el agua en mi caso estuvo muy justa. La Portella de Rialb la supero cómodo pero sufriendo un poco por el calor, se ve Arcalis pero antes tenemos que subir al Estany Esbalcat. En este lago aprovecho para coger agua, iba un poco seco y mi obsesión es la hidratación. Podría haber llegar sin problemas al avituallamiento pero prefiero no forzar al cuerpo y  tras coger agua sigo. La parada me ha venido muy bien pero ha hecho saltar las alarmas, el sol está pegando muy fuerte. Mi llegada al restaurante de la Coma d’Arcalis es bastante caótica.

Tras el apretón del calor, decido no jugármela y llenar la bolsa de hidratación. Pido ayuda a los voluntarios y me dirigen a unos chorros de agua accionados por un pedal. No recibo ninguna ayuda. Una bolsa de hidratación es muy complicada de llenar en estas condiciones. Una persona que estaba asistiendo a un familiar suyo me ve apurado y me ayuda para intentar no mojar toda la mochila y su contenido (todo va en bolsas de plástico tipo ZIP pero la mochila húmeda en la espalda no es nada cómoda). Poco a poco me voy tranquilizando y terminamos de coger agua. Le doy mil veces las gracias a esta persona anónima. Hemos charlado un rato y eso me ha reseteado la cabeza de nuevo. Noto el reset, como si de un calambrazo se tratara y la primera idea que me viene a la mente es comer. Con todo este lío con el agua, no he comido nada. Aquí comienza mi relación de amor con el caldo ANETO. En esta ocasión, al caldo le pongo: pasta, arroz y lentejas. Me sienta de auténtica maravilla. Ahora si que puedo seguir la aventura.

A la salida del avituallamiento coincido con un polaco con el que comparto carrera hasta el refugio de Joan Canut-Pla de l’Estany. La Brecha de Arcalis la alcanzamos a buen ritmo. Una bajada técnica nos lleva a los lagos de Argonella. Aquí un voluntario muy joven que estaba con su padre nos informa en correcto ingles, castellano y francés donde estamos y lo que nos queda hasta el próximo refugio. Una auténtica máquina. Las ganas, la sonrisa y la ilusión con la que nos lo cuenta hace que me cargue las pilas. El terreno se convierte en técnico, la pendiente aumenta hasta llegar al Pie del Clot del Cavall. La bajada hasta las bordas de Prats Nous mezcla zonas pedregosas, herbosas y bosque. En esta bajada, nos hemos juntado un grupo pero donde todo el mundo se hace el loco con tal de no tirar (llamada en el móvil, atar la zapatilla, contar pinos etc), no lo había visto esto nunca. A mí me da lo mismo, voy a mi ritmo tranquilo tirando del grupo. No me importa ir delante buscando las marcas.

Al poco de pasar las bordas, paro a coger agua de un torrente que nos encontramos en el camino. Se me está moviendo el refugio o igual son las ganas de llegar cuanto antes y afrontar cuanto antes la subida al Comapedrosa. Aprovecho para comer y beber muy bien mientras un voluntario muy amable nos llena los bidones de hidratación. Estoy super a gusto charlando con voluntarios y corredores pero toca comenzar la subida al Comapedrosa.

La primera parte herbosa la hago a buen ritmo, pero la zona de bloques me desinflo y todavía no sé la razón. He bebido y comido perfecto, sin embargo parece que estoy con un sensación muy cercana a la pájara. En este tipo de bloques siempre disfruto mucho, me encanta el caos pero hoy no consigo hacer apoyos sólidos y fuertes, perdiendo mucha energía en mantenerme en equilibrio. Decido coger mi propio ritmo aunque sea lento. Poco a poco el animo va retornando y en la parte más delicada justo antes de la salida de la collada del forat dels Malhiverns puedo volver mi cuerpo a modo manual (llevaba un buen rato en modo automático) y subir de nuevo una marcha más. El último tramo hasta la llegada a la cumbre lo hago muy cómodo y alcanzo el pico de Comapedrosa ya con buena cara. Dedico cinco minutos a charlar con los voluntarios de la cima y ha comer bastante fuerte. La bajada la conozco y sé que aunque no tiene ningún problema, es muy exigente con el cuerpo. La primera parte de la bajada no tiene ninguna dificultad pero por ello hay que prestarle más atención, un mal golpe te cuesta tener que abandonar la prueba.

Cuando bordeo el Estany Negre recuerdo perfectamente como el año pasado nos bañábamos en sus frías aguas y nos relajábamos de la enorme liada que habíamos tenido horas antes. Esta vez, no me bañé pero el recuerdo refresco mi menté y provoco una sonrisa que duro toda la bajada hasta el refugio de Comapedrosa. Tras recargar el agua, el estómago y la mente mi objetivo es llegar al Coll de la Botella, lo antes posible con la intención de intentar llegar a llegar al Bona de la Pica con luz.

Rapidamente llegamos a la Portella de Sanfons. Desde aquí hasta el Port de Cabús se me hace muy cómodo. Es una zona donde se puede correr a un ritmo bastante cómodo y sobre todo, puedes mantener un ritmo muy homogéneo. En este puerto, aprovecho para tomar un poco de agua y con la excusa parar a saludar a los voluntarios del control. Todos los corredores que van delante mío, no paran ninguno. A partir de este punto son 3 kilómetros de bajada por prados hasta llegar a Setúria. No hay que perder la concentración este tipo de prados tienen un terreno muy irregular que pueden provocar fácilmente que te dobles el tobillo.Al final de la bajada coincido con un corredor de Valencia y para cuando nos hemos dado cuenta, entre la charla y las risas ya hemos subido por las pistas de esquí hasta el Coll de la Botella.

En este punto, me pongo la frontal. Hace frío y quiero marchar lo antes posible. Como y bebo bien, me encuentro muy bien para ser el kilómetro 60. De nuevo salgo solo, al principio tiene un poco de pendiente pero luego se va aplanado según se va estrechando. Corro a un ritmo bastante alto pero estoy a gusto, a pocos metros metros tengo otro corredor que me sobrepasa al atravesar las pistas de Pal aunque me mantengo bastante cerca de él, parece una buena referencia. En el bosque antes de llegar a la collada de Montaner me junto con un corredor español y comenzamos a hablar. Un ratito de conversación es perfecto para la cabeza. Me cuenta que ya ha hecho La Ronda del Cims antes y que el ritmo que llevamos es muy bueno. Sus palabras me animan mucho. La anterior vez, empalmó La Ronda dels Cims con UTMB 170Km y este año con el TOR. Menudo máquina.

En la collada de Montaner queda un poco retrasado justo antes de iniciar la subida al Bony de la Pica. Poco a poco la noche se va apoderando de nosotros, todavía se puede ver y no enciendo la frontal hasta que no alcanzo la creta. Esta la corro en toda su totalidad con el corredor alemán que previamente me había adelantado. No tiene ninguna dificultad, pero lo único que tienes ganas es de alcanzar la cima para poder iniciar la temida bajada a La Margineda. Esta cresta se me hace un poco larga. Desde que hemos empezado a ver los frontales de los voluntarios de la cima hasta que hemos llegado a ellos me ha parecido que ha pasado una eternidad. Eso sí cuando llegamos, menuda fiesta tenían montada allí arriba.

Justo cuando llegamos a la cima, nos alcanza el corredor español. Toda una suerte poder realizar estaba bajada acompañado y además pudiendo charlar entre resbalón y resbalón. A lo largo de la bajada encontraremos, pasos asegurados con cadenas, suelo terroso muy poco compacto, raíces, piedras y sobre todo la oscuridad de la noche. Salimos por fin del bosque y llegamos a la aldea de Aixás donde encontramos un control y la posibilidad de coger agua en un caño improvisado.

Comenzamos a descender de nuevo pero pronto tomamos la subida a Coll Jovell, la subida no es muy dura sobre todo por las ganas de llegar cuanto antes a La Margineda. Cuidado con estas ansias, debemos tener paciencia. La bajada se vuelve otra vez muy fuerte y estrecha. Estos dos kilómetros se hacen muy largos y duros. Sin querer aumento un poco el ritmo. Mucho cuidado puedes estar reventando tus tendones sin saberlo. Aunque claro si ha sido así, no pasarán muchas horas hasta que seas consciente de ello.

Por fin alcanzamos las primeras casas y justo en el primer tramo de asfalto tengo a la familia esperando. El subidón es tremendo y no se puede describir con palabras, que ganas tenía de abrazarlos. Juntos llegamos al edificio de las escuelas de la Margineda.

Es el kilómetro 73 de carrera y me encuentro muy a gusto. Las piernas comienzan a estar un poco cargadas pero es normal.

Aquí termina el primer tramo de carrera en breve más, espero que os esté gustando.

Saludos
Aitor




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