Secando al Sol
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Secando al Sol

Secando al Sol

Este fin de semana ha sido bastante frío, sobre todo la tarde noche del sábado y el amanecer del domingo.

El ´sábado a la mañana amaneció bastante templado en Bilbao y gracias a ello las temperaturas a primeras hora de la mañana no eran muy frías. A pesar de ello a las 6:40 AM el gorro de la chaqueta EVO StretchShell de OS2O© no sobraba en absoluto a pesar de llevar la cinta de pelo que me protegía las orejas y de paso me permite llevar el frontal sin molestias. Todavía aun de noche se podían apreciar las nubes que habían evitado que ahora estaría helando pero que a su vez nos iban a privar de ser testigos de un amanecer espectacular. Todo no se puede pedir y en mi caso, tras presenciar ya unos fríos y despejamos amaneceres, en las últimas semanas prefería uno templado aun un poco menos espectacular.

.La duda ahora estaba en si iba ha tener niebla o no. Durante toda la semana las nieblas a primeras horas en los valles, había sido la tónica habitual. Comienzo a subir por Rekalde y de momento parece que no hay señales de la niebla pero cuando alcanzo un poco más de altura ya puedo ver que en la zona de Basauri y Galdakao se ve niebla. Desaparecen las farolas y con ella la luz, enciendo la frontal y a seguir. Por fin un amanecer normal de frontal. Los anteriores o eran muy fríos y con el vapor que generaba a respirar no veía nada o había tanta niebla que entre esta y mí respiración la mejor opción era apagar la frontal. Además de no ver nada, la niebla te hace de espejo y de casa mucho los ojos. Si esto no era suficiente, el sábado pasado lloviznaba. Miles de finas gotas iluminadas por mi frontal, es como si vendrían miles de hormigas conduciendo de frente. y eso habiendo dormido bien. Si te pilla en una segunda noche de una carrera de ultra larga distancia, puedes llegar a ver cosas muy raras.

«Las alucinaciones asociadas a la falta del sueño y al cansancio, están a la orden del día en este tipo de pruebas»

#ultrarunnerdreams

Una alternativa quizás pueda ser llevar la frontal en la mano en estas situaciones o ponerlas por debajo de los ojos, quizás enganchada en la mochila para que su reflejo no te afecte tanto a la vista. Tengo que darle una vuelta, ya me lo han comentado varios corredores y al final nunca busco un rato para darle una vuelta.

En esta ocasión, la subida al Pagasarri está muy oscura pero puedo ver cómodamente con la frontal. Esta mañana, hay más madrugadores que de costumbre y todos con frontal, lo que no suele ser nada habitualmente. Menudo espectáculo de luces a estas horas de la mañana, en la subida no paro de dar los buenos días y para cuando me doy cuenta ya he superado la «cuesta del silencio». Llego al Pagasarri sin niebla pero ya se ve en la zona del Ganekogorta me va a pillar la niebla. Me lo tomo con mucha tranquilidad, especialmente en la primera bajada que está muy descompuesta y aunque la conozco cambia diariamente y te puede llevar una sorpresa.

La niebla está en el primer collado, del Ganekogorta pero tal y como está súplanlo el viento seguro que se acaba pegando en la cima y efectivamente, me acompaña hasta la cima. La bajada hacia la fuente del espino tiene mucha niebla y tengo que andar con cuidado de coger bien el camino, es fácil liarla a pesar que lo conozcas de sobra. Cabeza y tranquilidad, una caída en esta zona, puede ser fatal y no hay ninguna necesidad ni prisa.

Tras la parada obligatoria en la fuente del espino a comer y beber, me pongo camino al collado de Pasterenkorta. El tramo que da la vuelta al Ganekogorta está delicado aunque no hay mucha agua, debes tener cuidado de no tropezarme, no sería la primera vez que me pasa. El siguiente tramo es mucho más corredero aunque tiene un par de bajadas de piedras sueltas y grandes a las que hay que prestar especial atención. La bajada hasta el puente de Buya por la cantera de Arrigorriaga tiene un desnivel importante que pone a prueba mis cuadriceps, intentando descansar los gemelos que son los que últimamente me dan guerra.

Por fin llego al parque de la Peña y cambio la frontal por las gafas de sol. No apetece cargar con ellas pero mis ojos agradecen poder protegerme del sol con ellas. Ya solo queda remontar hasta el parking del Pagasarri y dejarme caer hasta casa. En entrenamiento ha sido más exigente de lo que creía cuando lo estaba realizando y lo he notado una vez que me he duchado y he aprovechado para sentarme 15 minutos. Al levantarme, no podía apoyar la pierna derecha, de nuevo el gemelo derecho, parece que está bien pero no termina de estarlo. Poco a poco y ya dando un paseo por la calle, poco a poco todo comienza a funcionar aunque la molestia está ahí,

La pierna me pide tranquilidad y se la voy ha dar este domingo, así que el domingo en lugar de descansar completamente toca un trekking sencillo con la familia. La mañana es preciosa aunque muy fría, los -3 grados que hace fuera de casa anima a esperar a que el sol esté un poco más alto y por tanto a que caliente un poco más. Una vez que el sol ha cogido un poco de fuerza la temperatura ha sido perfecta para dar una vuelta en familia. El sol calienta y a penas hace bien con lo que la temperatura es muy agradable.

Comienzo el paseo con molestias en el gemelo que poco a poco van desapareciendo según avanzan los kilómetros. A pesar que no ha llovido las parcelarias están muy embarradas aunque ya no hay manera de ponerse una botas, a todos lados con las zapatillas y si se llenan de barro pues se limpian. En las imágenes que abren este artículo aparecen los tres pares de zapatillas secándose al sol, después de haberlas limpiado con la manguera y el cepillo. Remangarse pantalones, quitar calcetines, sandalias y a darle agua a las zapatillas. es algo que cuesta sobre todo cuando el agua está tan fría aunque seguro que le ha venido muy bien a mis pies.

Zapatillas al sol

Sobre la mesa podemos encontrar el modelo AKIRA de hombre y mujer de la casa italiana ©La Sportiva y el modelo S-Lab XA Alpine de la casa francesa ©Salomon. Estas AKIRA concretamente son las que utilicé durante los 170 Km y 13.500 metros de desnivel positivo de La Ronda dels Cims sin necesidad de cambiarlas. Una zapatilla con la que estoy muy cómodo y en las que confío. Las Salomon las compre en 2.017 para participar en la Travesera y luego no las empleé. Han estado durante mucho tiempo en la caja. La razón principal es que son de horma muy estrecha y a pesar de tener el pie estrecho mi molestan por otra parte el material del botín me resulta demasiado rígido para correr y me han llegado a hacer rozaduras. Actualmente ya son otros los pies que las usan y de momento para andar le van muy bien. Esta fue mi última zapatilla que he comprado de Salomon después de haber sido fiel a la marca desde sus inicios cuando Salomon lanzó la primera zapatilla específica de raid y yo tenía la suerte de participar en estas pedazo aventuras.

Un saludo

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