BUTS 2021 - Gasteiz_Iruñea(Antsoain) - La Crónica - ultrarunnerdreams
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BUTS 2021 – Gasteiz_Iruñea(Antsoain) – La Crónica

BUTS 2021 - Gasteiz_Iruñea(Antsoain)

BUTS 2021 – Gasteiz_Iruñea(Antsoain) – La Crónica

Introducción

La carrera Gasteiz-Iruñea(Antsoain) es una prueba de ultra distancia que se desarrolla en semi autosuficiencia y que une por la montaña las dos capitales. Esta prueba pertenece al circuito denominado BUTS (Basque Ultra Trail Series) y que en la segunda edición de este circuito ha sufrido las restricciones médicas debidas a la pandemia de COVID-19 que ha provocado que el tramo que une Gasteiz con Iruñea que se debería celebrar en mayo 2020 tuvo que ser aplazada a mayo 2021 para finalmente terminar realizándose en julio 2021.

Cambio de fechas al 23-25 de julio 2021
Cambio de fechas al 23-25 de julio 2021

Una de las novedades de la Gasteiz-Iruñea del segundo circuito BUTS era que ya no terminaba en la capital navarra, como ya ocurriera en la primera edición de la prueba. La negativa por parte de la administración navarra a conceder los correspondientes permisos obligo a la dirección de la carrera elegir el municipio cercano de Antsoain como meta de esta prueba. Esta negativa se produzco en 2020 antes de que se conociera la existencia de un virus, COVID-19, que iba a poner contra las cuerdas meses después a la población mundial.

El recorrido definitivo de la prueba cubre una distancia de 130 kilómetros y un desnivel positivo de 6.100 metros. La fecha definitiva para la realización ha sido el 23 de julio de 2021. A pesar de todo hasta última hora la sombra de la cancelación ha sobrevolado la prueba. Hasta tal punto, ha habido riesgo de cancelación que el mismo día de la prueba, a las 15:00, recibía la organización de la prueba una notificación de la administración foral navarra que obligaba a terminar la prueba a las 01:30AM del domingo.

«Esta prohibición condicionaría toda la carrera y a sus participantes ya en lugar de tener 33 horas para completar la carrera, solo se dispondría de 27 horas«

Esta disminución del tiempo máximo provocará a la postre una modificación de los tiempos de corte intermedios de carrera y por tanto un cambio en la estratégica de todos los participantes.

La previa

Momento del Briefing. Foto: TrailSport Mendi Kluba
Momento del Briefing. Foto: TrailSport Mendi Kluba

La mayoría de los participantes de la prueba conocimos las novedades al dejar la bolsa de vida en Antsoain, en el briefing de carrera (Antsoain) o en la charla técnica en la misma línea de salida (Gasteiz). En nuestro caso, nos desplazamos en coche hasta Antsoain donde la organización había dispuesto de autobuses para llevarnos a los participantes a la línea de salida.

El trayecto del autobús que te lleva a la salida de cualquier carrera siempre se hace largo, aunque la distancia no lo sea. Lo que queremos es llegar a la salida cuanto antes y cuando llegas a esta lo único que quieres es salir cuanto antes. Llegamos a Gasteiz con tiempo para prepararnos y poder saludar a los compañeros de equipo de Amurrio Trail Taldea que también participan en la prueba. Ya solo queda el aurresku en honor de todos los participantes que marca el inicio de la aventura.

Aurresku de honor antes de la salida
Aurresku de honor antes de la salida

La carrera

dropcaps color=’#ffffff’ background_color=’#272727′ border_color=» type=’square’]L[/dropcaps]os primeros kilómetros de carrera se desarrollan por las calles de Gasteiz y se realizan a un ritmo endiablado. Las farolas permiten no tener que encender los frontales hasta llegar a las afueras de la capital alavesa.

Atravesamos el parque de Olarizu, a un ritmo muy alto. Corremos entre fincas de cereal que me traen muy buenos recuerdos y que me ponen las pilas para ascender hasta la Cruz de Olarizu. Las bajadas hay que gestionarlas con cordura y tranquilidad, pero el ritmo del resto de participantes se contagia sin querer.

“Cabeza Aitor” no paro de repetirme, los primeros kilómetros te pueden arruinar el resto de la prueba«

Una mala caída, una pisada más hecha pueden acabar con todas las ilusiones. Me pasan corredores, como si fueran cohetes de hecho alguno fruto de este calentón inicial se lleva un buen revolcón, afortunadamente sin más implicaciones que la propia frustración de la caída.

La mágia de la noche
La mágia de la noche Foto: Festak

Llegamos al primer pueblo “Mendiola”, sus habitantes han salido a la calle a animar a todos nosotros. Es una auténtica fiesta. Con sus gritos y sus ánimos, corremos el peligro de aumentar el ritmo y gastar una energía que luego la necesitaremos. De nuevo “cabeza Aitor”.

Dejamos a tras las luces de Mendiola y de nuevo nos zambullimos en la oscuridad. Nuestras luces buscan la siguiente marca que indica el camino. Poco a poco el bosque se cierra más y perdemos de vista el oscuro cielo y las luces de los municipios cercanos. Encuentras una marca y a por la siguiente, como si de un juego se tratará. Al final es eso, un juego que nos hace estar felices y contentos a pesar del esfuerzo. Por fin llegamos al avituallamiento de “Los cruceros” (Km 10) que aparece de repente en un claro del bosque. Bebo algo y no paro nada, todavía estamos en el kilómetro 10 y por delante queda mucha carrera.

De nuevo, me encuentro inmerso en el bosque y en la noche. El ritmo sigue siendo alto, pero voy muy cómodo en el grupo que voy. De noche, poder correr en un grupo relaja mucho. Tienes que ir igual de concentrado. Nunca te puedes relajas o te tropezarás. Sin embargo mentalmente no te cansas tanto como cuando tienes que correr solo. La niebla empieza a amenazarnos, de momento, sutilmente. La niebla nunca es buena compañera y menos de noche.

Mucha humedad a la noche
Mucha humedad a la noche Foto: Festak

Llegamos al avituallamiento de Okina (Km 19), el ambiente es de fiesta. Es un avituallamiento muy completo. Mi prioridad es la hidratación y me centro en recuperar el líquido perdido. La parada es muy rápida, a penas como nada, no quiero perder la concentración.

«El siguiente tramo se hace muy complicado por la niebla.  En la parte alta nos atrapa por completo. Hay momentos en las que no se ve nada. La luz del frontal rebota contra la niebla y es imposible poder ver la siguiente marca. Son momentos complicados que se tienen que gestionar con mucha calma. En primer lugar, si no se ve hay que intentar identificar la zona pisada delante de nosotros hasta encontrar la siguiente marca que nos indicará que estamos en el camino correcto. Si pasa el tiempo y no encontramos una marca, la solución es volver hacia atrás hasta encontrar la última»

En el peor momento, estamos tres corredores. Entre los tres, poco a poco vamos encontrando las marcas entre la niebla. Cuando la cosa se pone muy dura, la mejor opción es tirar del trayecto que tenemos cargado en el Garmin FENIX 5X Plus por lo menos para asegurar que vamos en la dirección correcta.

Poco a poco vamos encontrando el camino y a pesar de que el ritmo no es muy alto seguimos avanzando. Por fin, comenzamos a descender y poco a poco nos vamos librando de la niebla. Hemos pasado un momento complicado, que se ha podido resolver bastante bien. Tras una bajada pronunciada y algo rota aunque se puede correr cómodo llegamos al avituallamiento de Azazeta (Km 32) de carrera. Recordaba este avituallamiento de cuando hice la prueba “Montes de Vitoria” y me vienen recuerdos muy positivos a la cabeza. Es un avituallamiento muy completo y aquí a parte de reponer la hidratación, como un poco de fruta que tiene mucha agua y azúcar.

Ahora tocar subir. Tras el avituallamiento, me lo tomo con calma y poco a poco vuelvo a coger el ritmo de carrera que llevaba hasta este momento. La niebla parece que no va a hacer acto de presencia y la luna ilumina todo nuestro camino. Tras 6 kilómetros amenos entre bosques, buena luz y mejor compañía seguimos hasta el Alto de Laminoria (Km 38). Se trata de un avituallamiento que está pegado a la carretera y que yo no me lo esperaba. De pronto en la noche llegamos a una carretera y un poco más arriba unas luces. Al principio estoy un poco desconcertado y no tengo muy claro que estaba pasando, creo que es un puesto avanzado de la Cruz Roja o de Protección Civil. El caso es que es el avituallamiento. En este como sandía, algo que hasta ahora no me había dado por comer y que sin embargo a partir de ahora lo voy a incluir dentro de mis opciones en los avituallamientos. Aunque no tiene muchos carbohidratos, tiene una gran cantidad de agua.

«Los siguientes tramos ya son un poco más largos»

El siguiente de 12 kilómetros hasta el Puerto de Opakua (Km 50), se hace entretenido. Buen ritmo. La buena conversación hace que los cambios de desnivel del terreno se hagan mucho más cómodo. Al llegar al avituallamiento, los voluntarios nos reciben con risas y canticos. Es el kilómetro 50 de carrera y casi hemos pasado la noche. Próximo objetivo Camping de Urbasa (Km 66) Por delante 16 kilómetros que se van a hacer muy largos.

Los primeros kilómetros del tramo son cómodos. Pero los último se hacen ya un poco bola. Es un terreno que discurre por una zona preciosa de hayedos y de roca caliza que hay que tener cuidado donde pisas. Es un tipo de terreno que me manejo bien y me gusta, pero exige mucho cuidado para no hacerse daño. Justo en esta zona, me alcanza Iñaki Isasi. Iñaki es un corredor de mi equipo (Amurrio Trail Taldea) con mucha experiencia en carreras de ultra distancia. Al verlo me asombra que no iría por delante y eso me levanta el ánimo. Se queda con nosotros un rato, como dice él “para descansar un rato” y cuando empezamos la bajada que nos lleva a la planicie de Urbasa, nos pasa como un auténtico avión. Una máquina.

Ya quedan aproximadamente 6 kilómetros que se van a hacer muy largos. Por fin aparece el camping. La alegría me dura poco. Para entrar, tenemos que darle casi la vuelta entera.

«Donde narices estará la entrada del camping. Parece que la han movido a propósito, menuda mala leche tiene estos organizadores. Je je, que culpa tendrán ellos. Se me ha hecho muy largo estos últimos kilómetros«

Entro al avituallamiento y me siento. Guardo la cinta de pelo y el frontal. Saco la visera y las gafas. No tengo muchas ganas de comer, pero tengo mucha sed. Me obligo a comer sabedor que sin energía las piernas no marchan. Estoy en el kilómetro 66 y me encuentro por primera vez en esta prueba, cansado. El siguiente tramo es el más largo de toda la prueba sin avituallamiento. El sol está empezando a pegar muy fuerte a pesar de ser todavía muy temprano. En este avituallamiento, decido llenar el tercer bidón. Tengo miedo de que el sol me pueda tumbar.

Salgo del avituallamiento con muchas ganas de llegar a la base de vida del camping de Arbizu (Km 83), pero por delante quedan 17 kilómetros que me van a poner realmente a prueba. La salida la hago andando. Salgo solo del avituallamiento y con pocas ganas. He intentado no estar mucho tiempo en el avituallamiento. Me pasan participantes corriendo, yo a lo mío. Queda mucha carrera. La primera parte de este tramo comienza con una zona llana entre hayedos, pero enseguida comienza una subida muy fuerte que concluye en la cima del Barbagain (1153 m).

«Llego un poco tocado, mezcla de desánimo y sueño. Decido parar y disfrutar de las vistas que me ofrece esta preciosa atalaya. Aprovecho para tomar tranquilo un gel de naranja 226ERS de 50 mg de carbohidratos acompañado de un poco de agua«

Los siguientes kilómetros son preciosos. Se desarrollan por una estrecha senda que discurre a media ladera y que sin ser especialmente técnica hay que tener cuidado para no resbalarte. A nuestros pies, Altsasua. Este itinerario ya lo había realizado en sentido contrario en la prueba Olatzagutia-Urbasa que sale de la localidad de Olatzagutia y afortunadamente no me pillaba por sorpresa. Tras unos kilómetros de diversión, vuelvo a alcanzar la parte más alta de la sierra. Esa parte del tramo ya es mucho más cómoda para correr. Llego a la Ermita de Santa Marina y a lo lejos ya veo mi próximo objetivo, la cima del Baitza (1182 m). Pero antes tengo que superar un agujero donde el calor pega muy fuerte. En la parte más baja del mismo, me adelantan los primeros corredores de la BUTS TXIKI. Me pasan muy rápidos. La subida hasta el Baitza no es muy fuerte, pero el sol me está machacando. Mi ritmo es muy lento, pero sé que una vez que corone ya solo queda bajar hasta la base de vida.

«Poco a poco y costándome más de la cuenta alcanzo su cima. Las vistas son esplendidas y decido disfrutar de ellas sentado en el geodésico mientras me como una barrita energética modelo bloque de ladrillo«

De esas que solo se pueden comer tranquilamente sentado y que mejor que con el Beriain (1493m) de frente. Mientras estoy sentado, llega un montañero local y comenzamos a charlar, casi de forma espontánea. Casi a la vez, llega hasta nosotros un ciclista al que le pido si tiene un imperdible para poderme sujetar el dorsal. Llevaba un rato con miedo de perderlo.

«Los ciclistas en la porta material siempre llevamos de todo y esta ocasión, tenía un imperdible«

Me despido de ambos y comienzo el descenso hasta el Puerto de Lizarraga que marca nuestro adiós a la sierra. La bajada hasta las proximidades de Lizarraga es muy fuerte. Bajo a buen ritmo, la barrita que he comido y sobre todo el rato que he podido estar hablando me ha devuelto a la vida. Al llegar al fondo del valle el calor es muy intenso. Me lo tomo con mucha calma. Estoy llegando a la base de vida y podré volver a cargar las pilas para todo lo que queda, que es mucho. Esta zona llana, previa al camping de Arbizu, se hace un poco larga.

Unos kilómetros antes de llegar a la base de vida, me adelanta Javi Abásolo que está disputando la BUTS TXIKI y que me pasa a un ritmo demasiado alto para ir juntos. Nos saludamos y cada uno a lo nuestro. Queda poco para llegar a la base de vida, pero no merece la pena aumentar el ritmo y gastar energías. Todas son necesarias.

La base de vida del Camping de Arbizu está en el kilómetro 83 de carrera. Justo a los pies del Beriain. Mi primera prioridad es cambiarme de ropa. Tengo ganas de limpiarme los pies, darles un poco de crema hidratante, ponerme calcetines limpios y volverme a poner las mismas zapatillas. Han ido perfectas las Saucony Xodus 11 y no hay ninguna razón para cambiar de calzado. En la mesa me siento con Santi Pérez, Radek Motyka y Joanna Pawelczak. A Radek y a Joanna los había conocido por primera vez en el autobús que nos había traído a Gasteiz desde Antsoain y a Santi le conocía de anteriores carreras.

Comienzo a hablar con ellos después de cambiarme de ropa y mientras me como mi plato de pasta con queso. A estas alturas, no hay muchas ganas de comer, pero con una charla animada, comes y no te das ni cuenta. Además, tengo la suerte de ser asistido por la gente que les hace la asistencia a ellos, de tal forma que cuando traen fruta o agua a la mesa, cuentan también conmigo.

«Muchísimas gracias por haberme considerado uno más del grupo. Gracias a esto me he podido centrar en recuperarme, alimentarme y comer«

En la base de vida, no quiero estar más que el tiempo justo. Tengo ganas de superar la gran dificultad de la prueba, Beriain (1493 m) y quiero intentar no hacerlo cuando más fuerte nos golpee el sol. Radek y Santi comienzan a prepararse para salir. Yo hago lo mismo. Casi, sin pensarlo ya estamos en marcha. Radek está muy fuerte y va hacia adelante y yo me quedo con Santi.

Los palos como aliados
Los palos como aliados Foto: Festak

Comenzamos los 1.012 metros de desnivel que nos separan de la cima. En la parte baja, la charla es muy animada y de vez en cuando, soltamos algunas carcajadas.

«Cualquier estrategia que optemos para estar felices y contentos, mejorará nuestro rendimiento»

Poco a poco la pendiente se empieza a ser mayor y cada uno de nosotros nos zambullimos en nuestros propios pensamientos.

«Son muy importantes esos momentos personales donde cada cual va dentro de sí mismo. La experiencia te va enseñando cuando la charla beneficia o perjudica«

Poco a poco Santi, de forma natural se va alejando. Cada cual, tenemos nuestro ritmo que es muy importante conocer y es el que debemos seguir. Yo me quedo un poco más atrás a un ritmo más bajo, pero que a mi cuerpo le sienta mejor.

Mira al suelo que viene cuesta
Mira al suelo que viene cuesta Foto: Festak

En este tipo de subidas, tan brutales, lo importante es la constancia y intentar no detenerse o hacerlo solo para recuperar el aliento si vamos demasiado asfixiados. La primera parte de la subida se hace entre bosque que nos protege de la potencia del sol. Entre media hay una zona de hierba con bastante pendiente que hace de nexo entre el bosque y la zona de piedra. Justo en esta zona se encuentra el fotógrafo de Festak, al que saludo y agradezco el maravilloso trabajo que hacen en cada carrera.

Disfrutando del camino
Disfrutando del camino. Foto: Festak

Por fin, entro en la pedrera, ya queda menos para alcanzar la cima. El desnivel es muy fuerte, el suelo no es muy estable y el sol golpea con fuerza. Tres buenas razones para no parar de subir. Paso a paso, pero sin parar. El día es espectacular. Hoy hay mucha gente en la montaña y nos la encontramos concentrada en ese punto de la subida. La gran mayoría bajan de la cima y no parar de animar nuestra subida. Entre saludo y saludo ya casi estoy arriba de la pedrera. Comienza una travesía hacía a la derecha que finaliza en una fuerte y corta subida que da acceso a la planicie superior. Por fin, vemos al fondo la ermita de San Donato. Ya solo queda un último esfuerzo y llegamos al avituallamiento.de Beriain (Km 91)

El sol pega con fuerza. Es muy importante hidratarse bien. En el avituallamiento se han quedado sin agua. Las bebidas isotónicas comerciales tipo: Aquarius o Powerade son muy azucaradas y acabas con la sensación de tener más sed. Pero lo importante en esos momentos es hidratarse, así que hago uso de las dos. Las bebidas con cafeína las dejo para más tarde.

«La cafeína puede producir deshidratación y tenemos que gestionarla con precaución.»

En el avituallamiento me encuentro con Feliciano Solanas, con el que he compartido 2 años en el club Atletismo Sendoa y a quién conozco de las carreras de montaña compitiendo con los diablos rojos “Sestao Alpino grafsestao”. No saludamos y comienzo la bajada. He rellenado los bidones con lo que había, el caso, es disponer de líquido para poder beber.

Por delante, nos espera una bajada de 1.024 metros negativos a pleno sol hasta llegar al avituallamiento situado en Ollo (Km 102). En la primera parte de la bajada, nos encontramos con voluntarios de la organización que suben agua al avituallamiento de Beriain (San Donato) y que se paran en cada uno de los grupos de corredores que bajábamos ofreciéndonos agua.

«Podría haber subido en el todo terreno sin parar hasta la cima y sin embargo una voluntaria a pie, garrafa en mano, nos va rellenando los bidones. Este tipo de gestos tan humanos son los que te ponen las pilas. Con el calor que hace en este momento, este era el mejor regalo que nos pueden hacer«

Después de un tramo rápido, aunque un poco roto, comenzamos a girar hacia la izquierda entre arbustos bajos, piedras y agujeros. Un terreno muy desigual que se mantiene durante varios kilómetros hasta alcanzar una larga pista que nos lleva hasta el pueblo de Ollo. El calor es tremendo. Los pies estaban recalentados. Las ganas de correr son mínimas, pero sin embargo no dejo de correr durante toda esta terrible bajada. Qué manera, de pegar el sol. Tenemos que llegar cuanto antes a una sombra y no hay ninguna hasta llegar al pueblo. Sin embargo, a pesar de tanta necesidad por llegar, tengo claro que se trataba de un tramo de 11 kilómetros y que si no mido bien mis fuerzas puedo no llegar.

Bajábamos un grupo majo y todos vamos con los mismos pensamientos. El avituallamiento de Ollo (Km 102) es nuevamente espectacular. Manteniendo las medidas sanitarias por el COVID 19 se ha podido realizar en el interior de los bajos de una casa de piedra. Aquí la temperatura es muy agradable. El trato de los voluntarios, extraordinario. Una vez más. Totalmente pendientes de que no nos falte de nada. Si ven a alguien un poco despistado, estaban encima de el para que coma y beba.. La carrera está siendo muy dura y todos estamos ya bastante cansados.

«El poder estar a la sombra es algo imposible de valorar hasta que te toca una de estas situaciones tan límites de calor«

Afortunadamente, de los errores de aprende y esta vez la visera siempre ha estado sobre mi cabeza evitando una insolación. El siguiente tramo hasta el avituallamiento de Erice (Km 113) son 11 kilómetros aparentemente no muy complicados, 409 m+ y 422 m-.

El inicio del tramo se hace en subida que afortunadamente por la sombra. Lo que aparentemente no es un tramo muy complicado se acaba haciendo muy largo. El ritmo es constante, pero parece que no pasan los kilómetros. Por fin, alcanzamos un pueblo que pensamos que es Erice. Estamos equivocados, se trata de Anoz. A la salida de este y en la puerta de una casa particular, una familia a montado un avituallamiento.

«NO PUEDO DAR CREDITO A LO QUE VEO

Un mutiltxo (persona joven de no más de 14 años) está al frente de este improvisado oasis. Me ofrece un bidón de agua fría. Es imposible rechazar tanta muestra de humanidad y de comprensión a unos deportistas que de forma voluntaria se están deshaciendo al sol. También nos ofrece algo de comer. El chocolate debido al calor está derretido.

PERO LO MÁS BONITO ES EL GESTO

Al de poco, aparece su aita (padre) y le felicito por la educación que han dado al chaval. Por la planta y los bidones, tiene toda la pinta de ser ciclista. Nadie como un deportista sabe lo que sufre otro, seguro que esta situación de calor agobiante lo ha vivido antes y le hubiera gustado encontrar un punto de agua como el que ha montado

MIL GRACIAS»

Venía con un poco de bajón, pero esta sorpresa me ha renovado el ánimo. Sin embargo, la alegría dura poco en la casa del pobre. A falta de 2 kilómetros para llegar y viendo ya el pueblo de Erice tengo que parar y coger el tercer bidón de la mochila. No puedo más, tenía que hacer parado antes. Me pongo la mochila y comienzo a andar a un ritmo muy errático. No voy dando tumbos, pero poco le falta. Estoy un poco desorientado, pero sé que tengo que seguir avanzando. Tras mucha pelea mental, consigo no volver a parar hasta llegar a una fuente a la entrada del pueblo donde me refresco y cojo agua. Eso que ya no tendré que hacer en el avituallamiento.

Llego al avituallamiento de (Erice 113 Km). No tengo buena cara. Cojo algo de comer, algo de hidratación y me siento en una silla. Me meto un gel de los grandes que está a punto de hacerme vomitar. Bebo agua rápidamente y contengo el vómito. Ha estado cerca, pero lo hemos salvado. Estoy sentado a la sombra y poco a poco me voy recuperando. He pasado un momento muy crítico y parece que lo voy superando.

Aprovecho que sale del avituallamiento Iker Labiano Idoy y comenzamos a hablar. Decidimos seguir juntos. El ha pasado un momento malo subiendo el Beriain que se le ha cerrado el estómago y poco a poco ha conseguido darle la vuelta. Nuestro siguiente objetivo es llegar a Oteiza (km 120), son 7 kilómetros con 495 metros positivos y 483 negativos. Sobre el papel no parece mucho, pero ya nos han avisado que cuidado que tiene trampa.

«Trampa y gorda. Tras unos primeros kilómetros bastante constantes subiendo comenzamos una bajada. Esto no puede ser nada bueno y efectivamente no lo es. Después de bajar, toca subir«

En esta ocasión el protagonista es el Pico Eltxumendi (891 m). La subida no es complicada, pero si muy pendiente. El sol nos sigue golpeando fuerte. Iker tiene más ritmo que yo subiendo y va delante. Lo mejor es que cada cual subamos a nuestro ritmo. Son cosas que no es necesario hablarlas.

Cada cual debe subir al ritmo que le permita subir sin tener que pararse. Tras un buen rato alcanzamos algo que parecía ser un collado, pero no marca el final, sino el inicio de la siguiente cuesta. Se está haciendo muy larga la subida, pero ya ni lo pienso. Sigo andando hasta llegar al punto donde nuestro itinerario baja.

En este punto, Iker me está esperando. Dejamos a pocos metros a nuestra izquierda la cima y comenzamos el descenso. Todavía tenemos que superar una pequeña subida. Por fin, parece que ya toca todo bajar. Lo hacemos por el Barranco de Arrate en dirección Oteiza.

En la zona final, estan un poco sueltas las lajas pequeñas de piedra que cubren el suelo y tenemos que andar con cuidado. En seguida, llegamos a una empinada pista de cemento que nos conduce directos al avituallamiento. Hemos llegado a Oteiza (Km 120). Último avituallamiento antes de la meta. Comemos y bebemos tranquilos, pero sin dormirnos, estamos cansados y tenemos muchas ganas de acabar. Pero antes de terminar, todavía nos espera superar Ezkaba (895m) y los datos del tramo que queda nos ponen en alerta: 464 metros positivos y 501 negativos para 10 kilómetros.

«En lo alto del monte Ezkaba se encuentra el fuerte de San Cristóbal, de donde se fugaron el 22 de mayo de 1938, un tercio de los 2.487 presos republicanos que allí estaban encarcelados.

La fuga tuvo reseñas en prensa internacional como el New York Times, que nos permite conocer algunos datos de esta.

206 fueron ejecutados en los montes.

14 fusilados en la Ciudadela de Pamplona en agosto de 1938

Otros 45 murieron en el fuerte entre 1938 y 1943.

Solo 3 hombre quedaron documentados por haber conseguido pasar la frontera franco-española a 50 kilómetros de distancia.

El gran recorrido GR-225 es la ruta que une el penal de Ezkaba con la localidad de Ureple, en el valle de Aldude donde uno de los jugados alcanzó la libertad«

La aproximación es muy cómoda. La subida no es muy dura en la parte inicial, pero si que da muchas vueltas y se hace muy larga. En la parte final, se agradece que la subida tome un poco de pendiente. De la otra forma, era imposible quitar desnivel. Subimos, subimos y esto no se termina nunca. Por fin, entre la luz de los frontales aparece las sombras del fuerte de Ezkaba.

«Un escalofrío, recorre mi cuerpo. La construcción es dantesca solo verla, se me ponen los pelos de punta. No quiero estar mucho tiempo delante de esos muros«

Avanzamos a ritmo continuo hasta llegar a lo que parece ser que es la entrada al penal. En este punto, termina la carretera que sube desde Antsoain. Ahora solo queda bajar 501 metros de desnivel que nos han indicado que en la parte final el camino está bastante roto y que debemos de tener mucho cuidado. Tengo muchas ganas de llegar así que pongo en la cabeza en modo meta y piso el acelerador.

Al principio Iker y Iñigo Martínez de Lahidalga (corredor con el que nos hemos juntado casi a la llegada del fuerte) se quedan un poco descolocados. “A donde irá este loco ahora” supongo que se preguntarían, pero enseguida se ponen a mi altura y comenzamos a bajar rápidos.

Los pies duelen, pero las piernas aguantan así que le damos gas a fondo. El ritmo es alto y en poco tiempo alcanzamos una zona que parecen haber sido unas escaleras que tenemos que sortear con cuidado. Son tres tramos seguidos muy parecidos e igual de rotos.

Al de poco tiempo, vemos la estatua del Sagrado Corazón que dejamos a un lado y bajamos hacia las casas. Ya estamos muy cerca. El itinerario nos vuelve a torturar y esta vez nos manda a nuestra izquierda. Esta zona pica un poco hacia arriba, no importa a tope. Por fin, vemos un puente que cruza la autovía. Ya vemos el polideportivo, pero no tenemos ni idea de donde está la meta.

Metros antes de cruzar la meta
Metros antes de cruzar la meta

La calle a donde llegamos es de donde hemos salimos con los autobuses, la meta debe estar cerca. A lo lejos, le veo a Ainhoa que nos dice que ya estamos. La verdad no vemos muy bien por donde y ella nos indica. Por fin, la meta. Llego a la meta junto a mis compañeros de viaje. Estoy muy emocionado. El tiempo: 23:57:00 para una carrera que me ha resultado muy dura y que de nuevo me ha puesto a prueba.

Ilusión, alegría y mucho cansancio
Ilusión, alegría y mucho cansancio

Lo hemos conseguido. Ahora toca intentar ducharse, algo que descarto. Debido a las restricciones impuestas por el COVID, los tiempos se alargan y el número de participantes en espera aumenta. Decido lavarme y cambiarme en el aseo. Ya me ducharé al llegar a casa.

Conclusión

Carrera espectacular y muy recomendable. Mucho más dura de lo esperado.

He podido ir un poco más rápido respecto a los tiempos de paso planificados hasta la base de vida del Camping de Arbizu lo que me ha dado mucha confianza mental, pero me ha castigado mucho las piernas. Este margen, lo he podido mantener en la parte final del recorrido gracias a los compañeros de viaje que he encontrado a lo largo de la prueba.

Especialmente la charla con Iker en los últimos 17 kilómetros me ha permitido olvidarme de las cuestas y disfrutar de la charla. Muchas gracias Iker por tu agradable compañía.

Quiero dar las gracias a la organización, a los voluntarios y especialmente a Raquel y Fernando que gracias a su pasión han conseguido sacar adelante esta prueba que ha sufrido 2 aplazamientos. Hasta última hora ha estado en el aire su realización.

Los avituallamientos han sido espectaculares y el trato humano de las personas que allí han estado colaborando ha sido muy acogedor. Es precioso ver como ayudantes de muy corta edad ayudan a sus aitas (padres) en cada avituallamiento. En labores importantes como: el gel a la entrada de los avituallamientos, rellenar los bidones, indicarte el camino o simplemente animarte con su sonrisa y su pasión.

Muchas gracias. Sois muy grandes, equipo.

Aitor

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